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El sábado es la fiesta del patrón de Madrid, San Isidro. Una celebración que coincide con la alegría de los colchoneros por haber ganado en Europa. Los madridistas parecen estar de enhorabuena por su único título: no ver el Bernabéu profanado por el Barça. Y los taurinos muestran su contento desde que comenzó hace unos días la feria más importante del mundo.
A lo que vamos. Es tiempo de toros en Madrid. Por eso, hoy cojo el toro por el rabo y me lanzo a recomendarles algunos de los mejores sitios donde probar esta receta tan típica como popular.
Diferentes elaboraciones
El rabo de toro es un plato clásico, legendario. Constan recetas de los romanos, incluso alguna aparece en el mítico De re coquinaria, si bien ninguna se asemeja a las actuales. Todavía hoy en día hay quien cuelga los rabos, adobados, encima de la chimenea durante semanas. Allí recogen los ricos aromas tostados y ahumados que desprenden maderas y sarmientos, y que en su aderezo alimentarán los guisos más variopintos.
Pueden encontrar rabo de toro elaborado de múltiples formas, aunque la más extendida es estofado con vino tinto y verduras. Son especialmente aficionados al rabo en dos ciudades: Córdoba y Madrid. Otras zonas de la piel de toro con tradición taurina no dan largas a este plato. Incluso en el sur de Francia les podrán dar la puntilla con su peculiar versión, esto es, guisado en vino y tomate, acompañado por olivas, cebollas encurtidas, mantequilla y verduras.
El Fogón de Trifón cuenta con una clientela muy fiel. En esta tasca ilustrada se sirve, desde mi punto de vista, el mejor rabo de toro de Madrid. Un plato sustancioso y suculento que armoniza perfectamente con otros clásicos de la carta. No se vayan sin probar su tarta de queso, una de las mejores que este goloso se ha llevado a la boca. Además, encontrarán grandes vinos y el trato más cercano y cariñoso. Acuérdense de reservar, que no les pille el toro.

Desmonterado y desde el centro de su albero, Abraham García nos recibe en Viridiana con Las Dos orejas y un rabo que, claro, es rabo de toro estofado y deshuesado con Auricula judae –orejas de Judas- y orejitas de pasta italiana. Un plato que invita a tocar el cielo y comentar la tarde con Paquirri. Aprovechen su visita para probar otras geniales creaciones que el manchego incluye en su carta recién estrenada.
Casa Toribio se ha convertido en los últimos años en un clásico de esta especialidad, lo que hace que lo encontremos hasta la bandera en días de feria. Un establecimiento bipolar (no se pierdan su área de estilo pub) donde el propietario ofrece rabos provenientes de varias plazas españolas. Lo preparan de forma exquisita; sin duda, uno de los mejores.
La receta de rabo de toro de Jota Cinco no se la salta un torero. Gran herencia de Luís Bombín. Marco clásico y taurino donde verán discutir con viveza a tomasistas y partidarios de Morante. Su extensa carta de generosos es inigualable en Madrid. Una dirección imprescindible para captar el ambiente taurófilo.
Casa Salvador, situado en la calle Barbieri, es un restaurante de culto y poco dado a frecuentar los medios de comunicación. El rabo de toro que prepara Pepe Blázquez (sobrino de Salvador y al que, de cuando en cuando, se ve por Las Ventas) es conocido por los devotos madrileños de esta especialidad. Como a dos puyas no hay toro bravo, no dejen de probar otras irreprochables especialidades cuando se dejen caer por allí.
La novedad de este año corresponde a La Cruzada. Establecimiento histórico que abre sus puertas bajo una nueva dirección. El cocinero Iván Vara prepara un rabo de toro de altura, estofado y desmigajado sobre polenta con tomate seco. No pierdan de vista este descubrimiento que cada vez cuenta con más parroquianos y que dará que hablar. Amplísima carta de vinos. ¡Suerte, y al toro!

Otras opciones que no debemos dejar en toriles son Casa Sierra (a pocos metros de Las Ventas), Casa Pedro (una institución), La Taberna de Antonio Sánchez (historia pura), Casa Alberto, Los Clarines, De la Riva y Quinito. Casa Ricardo era de visita obligada, aunque no he tenido oportunidad de visitarlo en su nueva etapa. Órdago es la mejor opción si busca un lugar cálido y recogido cercano a la plaza.
Inusuales y de extrarradio
Si lo que buscan es un cambio de tercio, los restaurantes asiáticos (Kabuki Wellington y Diverxo) le hacen un guiño a la clásica preparación. Otros rincones gastronómicos que rinden pleitesía al rabo de toro son Europa Decó (con wagyu), La Manduca de Azagra (deshuesado) y Zorzal (que ahora ocupa la ubicación del extinto Zaranda).
Por último les apunto algunas referencias fuera de la capital: Mesón El Águila de Vicálvaro, donde elaboran la receta original de El Fogón de Trifón. En Majadahonda encontrarán el rabo de vaca de Jiménez; en Torrelodones el historiado plato de El Trasgu y en Alcobendas, las albóndigas de rabo de El Oso. Todos ellos merecen mucho la pena.
Antes de despedirme, les echo un capote. El fraude, tal y como pasa con la carne de vacuno y sus derivados, es generalizado. Como mucho una cuarta parte de los rabos que se comercializan en España son de toro. Si tienen suerte, el que les sirvan será de vaca. En caso contrario, les darán cola de canguro o de otro mamífero. Y que no les engañen: los rabos de la plaza de Las Ventas están contados y marchan a una única carnicería. Porque estos días, en lugar de seis toros por tarde, parece que son docenas los astados lidiados...
Fotos: Arriba, Viridiana. En el centro, Jota Cinco y en la inferior, Trifón en la barra de El Fogón de Trifón.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
22 COMENTARIOS
22 .- Dedicado a Boswell, que lo desconcierto. He pasado a un bar porque la próstata pone sus condiciones y digo, porque ya que utilizo un servicio gratis procuro ser agradecido, y señalando el grifo de cerveza Mahou mientras el mostrenco de detrás de la barra se hurgaba las cuevas de Altamira dentales con un palillo, redondo por cierto, digo: una caña por favor, y contesta el verga ¿quiere vaso?
21 .- La tuberculina no es enfermedad. Se trata de una preparación hecha con un cultivo de gérmenes tuberculosos y utilizada para diagnosticar la tuberculosis en mamíferos. En función de la reacción que presenta el individuo inyectado es posible diagnosticar sí está infectado por el bacilo, aunque no siempre un resultado positivo de la prueba es indicativo de que existe infección. De una res tuberculosa se pueden consumir las partes no afectadas por la enfermedad. De la piroplasmosis, otro tanto, salvo que la infección haya provocado ictericia total o parcial, en este caso también la canal o partes no afectadas pueden ser consumidas, y ojito con la leche no pasteurizada.
20 .- #19 Gracias Matoses,
Lo que ahora tendremos que probar es el rabo de "Dolly" bravo. ¿Sabrá igual que el de su clon? Probablemente se pruebe antes el de Dolly que el de su clon genético. Preguntas sin respuesta...
19 .- Diegales,
Como siempre magnífico a la hora de abordar temas relacionados con el ganado.
Desconocimiento y fraude son las dos palabras más asociadas a estos menesteres de los que habla, tal y como hemos comentado en otras ocasiones por aquí.
Déjese caer más por aquí.
18 .- Oseypunto, ElDi,
Un placer leerles por aquí.
Muy de acuerdo con sus consideraciones. Unos hechos que explica muy bien Diegales en su exposición.
"El mejor banquete del mundo no merece ser degustado a menos que se tenga alguien para compartirlo".
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(*) La foto que ilustra Cuaderno Matoses corresponde al sistema de poleas creado por Bittor Arginzoniz para su restaurante, Etxebarri.