Opinión | Cataluña | elecciones | 20-N
Jesús Cacho - 21/11/2010

El editor y ensayista catalán Josep María Castellet, reciente ganador del Premio Nacional de las Letras Españolas, relataba el viernes en un diario madrileño su pesar por la “voladura de puentes” ocurrida entre Madrid y Barcelona. “Si no es entre amigos, esto [lo que “nos unía” durante el franquismo y que la democracia ha ido agostando] ya no existe y, la verdad, no veo ninguna posibilidad de arreglo a medio plazo; esto se ha esconyat”, y ello a cuenta “del desarrollo político del Estado español desde 1975 para acá y las políticas culturales de los dos bandos”. Como ocurriera con el famoso Puente Viejo de Mostar sobre el Neretva, bombardeado en 1993 durante la guerra de Bosnia, los puentes que sobre el Ebro comunican Barcelona y Madrid se hallan en pésimo estado. “Si quedaba alguno, está muy dañado”, asegura un empresario barcelonés. “Un malestar profundo recorre Cataluña desde la sentencia del TC. Sobre el error inicial que supuso plantear un nuevo Estatut que nadie reclamaba, se han ido acumulando otros muchos que han dejado huella”.
No es momento de abordar aquí la génesis de aquel “café para todos” que, con Adolfo Suárez al frente, alumbró el Estado de las Autonomías, ardid con el que se pretendió escamotear las demandas de las llamadas nacionalidades históricas. Sí de recordar brevemente cómo los dos grandes partidos “nacionales” evolucionaron rápidamente hacia estructuras muy jerarquizadas, férreamente controladas por una reducida cúpula dispuesta a defender su estatus a sangre y fuego. Lo de los partidos nacionalistas resultó incluso peor. Ante las señales de debilidad que empezó a expandir un centro (Madrid, para entendernos) entregado al pillaje desde la expropiación de Rumasa, las elites nacionalistas decidieron que era llegada la hora de crear su propio Estadito mediante la práctica permanente de un tironeo -competencias y dinero a partes iguales- que ha dejado exangüe al Estado y en pelota la efigie de una España que camina sin rumbo, la saya rota y la mirada extraviada, como esos vídeos dizque sexuales que ahora se exhiben en la campaña catalana. “Votadas las autonomías”, decía Manuel Azaña en uno de sus celebrados discursos, “el organismo de gobierno de la región es una parte del Estado español, no es un organismo rival, ni defensivo ni agresivo, sino una parte integrante del Estado de la República Española. Y mientras esto no se comprenda así no entenderá nadie lo que es la autonomía”.
Las elites nacionalistas decidieron que era llegada la hora de crear su propio Estadito mediante la práctica permanente de un tironeo -competencias y dinero a partes iguales
Es evidente que los nacionalistas no han querido entenderlo, en una manifestación de clara deslealtad a una Carta Magna que ellos contribuyeron a alumbrar. Todo fue bien mientras corrió, abundante, el dinero. Todo se vino abajo cuando la mayor crisis económica de nuestra reciente historia puso en evidencia las miserias de un régimen de corrupción galopante. “Piensan que soy malo, la imagen de la dictadura”, decía Lucio Cornelio Sila (138-78 A.C.), dictador de Roma. “Soy lo que el pueblo se merece. Mañana moriré como todos morimos. ¡Pero te digo que me sucederán otros peores! Hay una ley más inexorable que todas las leyes hechas por el hombre. Es la ley de la muerte para las naciones corrompidas, y los esbirros de esa ley ya se agitan en las entrañas de la Historia”. La gravedad de la situación ha quedado esta semana reflejada en un movimiento tan insólito como que cien empresarios, venciendo el terror a significarse –la dictadura del miedo- propio de todo español de pro, hayan sido capaces de dirigir un escrito al Rey –semana de agasajos por parte de los emires del Golfo la suya- dando la voz de alarma y pidiendo cambios urgentes, alguno tan básico, tan viejo desde la Toma de la Bastilla, como la separación real entre poderes, y otros tan esenciales para sanar esta pobre democracia enferma como la apuesta por un sistema electoral de verdad proporcional, con rechazo a la ley D'Hondt, lo que en román paladino equivale a pedir una reforma de la Constitución del 78.
“Ustedes tienen un problema que se llama 3%
En este marco de crisis aguda está teniendo lugar la campaña de las elecciones al Parlamento de Cataluña. Alguien dijo que los catalanes son los más españoles de entre los españoles, para lo bueno y lo malo, y en este sentido su crisis –más profunda aún, más descarnada que la del resto del país, tanto en lo político como en lo económico e institucional- es fiel reflejo de la gran crisis de valores española. En ningún sitio el abismo que separa a los ciudadanos de la casta política ha alcanzado tal profundidad. Las encuestas más fiables estiman la abstención entre el 45% y el 50%, y ello en circunstancias tan dramáticas como las actuales. El fenómeno no es casual: el votante opta por dar la espalda al espectáculo que proporcionan unos partidos acostumbrados, contentos más que resignados, a vivir en la corrupción. “Ustedes tienen un problema que se llama 3%” que dijo Pasqual Maragall a Artur Mas en celebre sesión parlamentaria. Resulta desalentador comprobar hoy cómo esa clase política instalada en el trapicheo transversal se muestra incapaz de proponer un gran pacto capaz de sanear las instituciones. Y más que alucinante deviene escandaloso que el caso Palau, en el que CiU y la digna burguesía que le acoge empeñó los restos de su viejo prestigio, no haya sido siquiera mencionado en campaña por un PSC que, naturalmente, tiene a su vez que protegerse de las vergüenzas del caso Pretoria.
Esta clase política corrupta -porque de tal cabe calificar a quien no es capaz siquiera de mostrar propósito de enmienda-, ha demostrado ser, además, una pésima gestora de la res publica, los asuntos que afectan a la vida diaria de los ciudadanos. El espectáculo de incuria que ha terminado con la Generalidad en quiebra, incapaz de salir a los mercados de deuda porque nadie está dispuesto a prestarle un euro, se ha agravado hasta lo indecible tras 8 años de Gobierno tripartito. Los líderes de ERC han convertido por obvias razones a Carod Rovira en un “hombre invisible”, pero el camarada Puigcercós [entre 11 y 13 escaños] ha conseguido igualar sus fazañas en solo una semana, al punto de que hoy pocos se reconocen votantes de un partido que representa la peor cara de un nacionalismo insolidario, incívico, gritón y hortera, que a su incultura intelectual une un analfabetismo emocional aterrador. La parroquia inmigrante que habita en las laderas de Badalona se la tiene jurada: nadie debería ofender gratis a quienes –andaluces, extremeños, murcianos, gallegos- con su esfuerzo levantaron Cataluña y han hecho posible su contribución a las arcas del Estado.

Grave error el de un PSC que ha querido jugar al nacionalismo con los propietarios de la marca. José Montilla ha perdido la apuesta y ha terminado ahuyentando a sus simpatizantes, hartos de tal deriva. Suyo es el votante que el 11 de julio salió alborozado a la calle, banderas españolas por cientos, dispuesto a celebrar la victoria de la selección en el Mundial. Fue la manifestación de un pueblo de origen emigrante cansado de ser manipulado, y dispuesto a levantarse contra la dictadura de unos dirigentes acobardados a los que, por una vez, supremo acto de rebeldía, decidió enseñar que no es malo alegrarse por formar parte de una unidad llamada España, sin que ello signifique negar al día siguiente el bon dia al vecino o despedirle con un adeu, porque -terceras generaciones de quienes llegaron a la Estación de Francia con la maleta de cuerdas-, han hecho el Instituto en catalán pero en casa hablan castellano con el abuelo, y lo hacen con toda normalidad, algo que seguramente ha equivocado un PPC, ¡Ay, Alicia Sánchez-Camacho! [13 o 14 escaños], convencido de que un beso será capaz de convertir la rana en princesa.
Una burguesía que se dejó arrebatar el palco en el Liceo
Ejemplar, en todo caso, el Montilla de esta última etapa, el hombre que se sabe derrotado [30 o 31 escaños] pero intenta, contra viento y marea, solo y abandonado por todos, evitar la debacle. Su argumentario, que hubiera resultado excelente tiempo atrás, suena ahora patético, demagógico y agonizante. No solo pierde la Generalitat: también la secretaría del PSC, que entrega en bandeja a un Corbacho convertido en el nuevo Moisés del españolismo en la periferia barcelonesa. Cataluña está perdida, y solo resta minimizar daños para hacer manejable el problema de dónde meter tanto cargo de confianza y con qué tipo de réquiem –¿Brahms, Berlioz, Mozart?- acompañar los restos mortales del paso por la política del de Iznájar. Tan perdida está Cataluña que ni un solo miembro de su clase política asistió ayer –10,30 de la mañana, tanatorio de Les Corts- al funeral por Francisco Rubiralta, 71, el empresario catalán más importante en décadas, dueño de un grupo empresarial –Celsa- que da empleo a casi 8.000 familias y factura cerca de 5.500 millones de euros, gran benefactor del Teatro del Liceo y del Palau de la Música. Perdón, sí estuvo Antoni Castells, ex consejero de Economía de la Generalitat, de lejos el tipo con más peso intelectual del extinto Tripartito, pero que ni siquiera figura ya en las listas del PSC.
Mas tiene el enemigo en casa y se apellida Pujol, Jordi y Oriol, padre e hijo, embarcados en una irresponsable deriva nacionalista que la feble clase política local no parece capaz de frenar
Mas [entre 60 y 62 escaños] se siente ganador y lucha por la mayoría absoluta. La de CiU es algo más que una victoria electoral que apunta, al menos, a tres legislaturas: es la vendetta; es devolver a la inmigración de los sesenta al lugar que le corresponde, porque ni siquiera sabe lo que significa un pixapins; es reivindicar una clase que jamás debió dejarse arrebatar el palco en el Liceo, ni el titulo de burguesía catalana. Pero Mas tiene el enemigo en casa y se apellida Pujol, Jordi y Oriol, padre e hijo, embarcados en una irresponsable deriva nacionalista que la feble clase política local no parece capaz de frenar. Quienes hace 35 años rechazaron el Concierto Económico para Cataluña a la vasca manera –lo quiso Trías Fargas; le desautorizaron Pujol y Roca: “deja que cobre Madrid, que ya nos encargaremos nosotros después de repartirlo en Barcelona”- se empeñan ahora en reclamarlo a sangre y fuego.
Todo lo que ocurra en Cataluña tendrá su reflejo, directo, inmediato, en el resto de España y particularmente en Madrid, como imagen que devuelve el espejo de una misma crisis e idénticos problemas. Si el PSOE se estrellara en Cataluña y recibiera un varapalo en las municipales y autonómicas, las posibilidades del funesto señor Rodríguez de superar el mes de mayo con vida se antojan escasas, porque será el viejo PSOE de siempre que acaba de recuperar el Poder quien le obligue a hacerse a un lado para dar paso a un nuevo candidato. Habrá que tender puentes. Es preciso que la gente con seny en Barcelona y con sentido común en Madrid restablezca los puentes. Sobran cabestros a uno y otro lado de la frontera del Ebro. La elección de Juan Rosell como presidente de CEOE sería una forma de acercar posturas y empezar a restañar heridas. La gran esperanza, con todo, consistiría en un gran acuerdo a largo plazo entre PP y CiU, entre Mariano Rajoy y Mas, capaz de sentar las bases de una convivencia futura alejada de sobresaltos y reivindicaciones permanentes. Está por ver si la tarea rebasa las capacidades de ambos. Y si supera la mala uva de Jordi Pujol.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
211 COMENTARIOS
211 .- #207
Yo mismo le respondo, porque no creo que su "informado" interlocutor lo haga, al menos, desde el razonamiento deductivo.
Efectivamente, si IU y UPyD tuvieran, al menos, el número de escaños comparativamente proporcional a los que ostentan los nacionalistas, éstos perderían la teta y los españoles podríamos aspirar a pactos de índole nacional o de Estado, de "marca", no chantajistas.
Además, un mayor relieve de IU supondría un mayor control ideológico de la falsa izquierda sociata, a la vez que una mayor representación de UPyD redundaría en una menor influencia de la ultraderecha en el PP. Y ambas cuestiones serían muy beneficiosas, de cara a evitar el bipartidismo.
Se mire como se mire, la circunscripción electoral nacionalista debiera "circunscribirse" a la cámara de representación territorial, que para algo está. De hecho, el Senado sería, así, el filtro necesario y suficiente, como ocurre en otras democracias mucho más consolidadas y abiertas.
Por otra parte, el reparto electoral de escaños por población supone la preponderancia sempiterna de las cuestiones que interesan a Madrid y a Cataluña, y las comunidades menos pobladas se verán abocadas, siempre, al ostracismo.
210 .- En mi opinión, la creación de 17 autonomías para diluir el reconocimiento de Cataluña y Euskadi -al menos- como realidades políticas diferentes del resto del Estado fue un error de bulto, cometido, como otros muchos, por el calorcillo que emanaba de los cuarteles y del aparato del estado franquista, poco dispuesto a dejar el mando en plaza.
Por razones que no vienen al caso, pude vivir de cerca el alumbramiento de una de las nuevas autonomías, y el cachondeo entre los lugareños fue de los que marcan época. Cachondeo que de golpe se convirtió en una carrera desenfrenada por ocupar cualquier puesto en las nuevas cámaras: "Señor Don", despacho, coche oficial, nueva casta, organigramas donde colocar hasta al cabroncete del cuñado, gastos a cuenta del contribuyente...
Y en esta situación llegamos al actual callejón sin salida y a los intentos de involución autonómica.
Involución, involución... Es el sino de España: equivocarse.
209 .- #207 Estoy de acuerdo con usted con el valor de la marca. Lo que sucede es que Cataluña y Barcelona, ya la tienen por si mismas y están totalmente inbricadas en el mundo. La formidable gestión de los Juegos Olimpicos potenciando hasta el infinito las ayudas que recibió por parte del Estado ¿conoce usted la parabola de los denarios? [obviemos la comparación con el evento sevillano]. Hoy es la segunda ciudad europea que más visitantes recibe. Ya solo faltó que 600 millones de personas vieran por televisión la Sagrada Familia por dentro con motivo de la visita Papal [quedan ya pocos japoneses por venir aunque afirtunadamente los nipones son gente que suele repeti las exquisiteces] Aparte de la mayor o menor trascendencia, el hecho de que los castellers hayan sido distinguidos por la UNESCO como bien cultural de la humanidad, explica también esa presencia en el mundo. Entiendo lo que quiere usted decir; España también necesita algo así, pero la actuación de su gente es del todo imprevisible
208 .- #206 el sistema de las autonomías hace tiempo que se fue a tomar por c.
El problema es que mientras tengamos que aguantar que hay ciudadanos de 1ª que pagan menos impuestos y reciben más prstaciones públicas, el tinglado autonómico está abocado al fracaso. El sistema está basado en un agravio comparativo, que tarde o temprano tendrá que saltar....Y ese momento ha llegado: ante la escsez de dinero público, las prestaciones públicas empiezan a ser llamativamente diferentes según en que región vivas. Como por primera vez no hay dinero para todos, los peor parados empiezan a darse cuenta de la estafa a la que les han sometido determinadas regiones, sumarán 2 y 2 y llegarán a la conclusión de que mejor solos que mal acompañados.
No veo ningún inconveniente en que Cataluña y País Vasco se independicen,..es como un matrimonio mal avenido: o te divorcias o colabroas por sacar adelante el proyecto común. Lo que no se puede estar es permanentemente realizando "chantaje emocional" y además sacando tajada económica... Si eso conduce a lo balcanes..., ¡qué le vamos a hacer!. El problema lo han generado los nacionalistas y el resto por transigir y dejarles ir demasiado lejos,
207 .- #206 "Serán los nuevos balcanes"... o no. El día que el sistema de las autonomías desaparezca o se cambie, para empezar lo que habrá será menos despilfarro, mejor gestión de los recursos [escasos] y sobre todo, proyecto común. Eso que llamo proyecto común se puede llamar también marca. Necesitamos una marca [y sólo una] para salir a competir por talento y recursos al exterior. ¿O pretende que sean las comunidades a través de sus embajadas las que lo hagan? Mucha suerte entonces y que Dios nos coja confesados...
Ah, y por cierto. Un poco manipuladas sus conclusiones. Si tanto UPYD como IU están infraponderadas, ¿no cree que el panorama político sufriría un pequeño cambio si se ponderasen correctamente?