(29/01/2010 09:06) El artículo del profesor Abadía no es prescindible, ni censurable ni es para tomárselo al pie de la letra. Con amable ironía viene a denunciar una situación de enorme gravedad: la sociedad actual, supuestamente democrática está tolerando sin penalizarla una avalancha cotidiana de idioteces que los que tienen algún poder vierten sobre los que no lo tienen. Eso era típico de los tiranos, desde Nerón hasta Hitler. Como eran dueños de vidas y haciendas podían decir cualquier majadería impunemente... y había que reírsela. Pero que eso mismo se esté haciendo en unas sociedades supuestamente democráticas y abiertas es monstruoso de puro inverosímil. Y el profesor Abadía lo dice, según su talante, suavemente, amablemente, con una sonrisa. A mí me parece que él no es partidario de la censura, pero en la línea de su denuncia puede estar implícito que ya que los que hablan han perdido el sentido común, los que escuchamos y no lo hayamos perdido del todo, dejemos de escuchar... y de votarles. No es un asunto trivial. Si uno va al médico y le escucha dos idioteces seguidas ¿no cambiará de médico? ¿cómo podemos seguir tolerando en la política, en los medios de comunicación a esta gente?
fmz
Registrado el 08/06/2006
15 comentarios

Buscar comentarios de fmz
Por fecha