antonio ferreras vs javier ruiz

En las tripas de las tertulias: periodismo, bronca y guerra al minuto por 'la curva'

Si un tertuliano baja la curva de la audiencia se le despide, si un tema no funciona se obvia. Ferreras y Ruiz, Ruiz y Ferreras, compiten a cara de perro por un punto de share

Foto: Antonio García Ferreras en 'Al Rojo Vivo' (i) y Javier Ruiz en 'Las mañanas de Cuatro'.
Antonio García Ferreras en 'Al Rojo Vivo' (i) y Javier Ruiz en 'Las mañanas de Cuatro'.

En el plató de 'Al Rojo Vivo' hay un televisor en el que se emite sin volumen 'Las Mañanas de Cuatro'. Y en el plató de 'Las Mañanas de Cuatro' hay otro televisor donde se emite sin volumen 'Al Rojo Vivo'. Los dos pesos pesados de la tertulia política española, Antonio García Ferreras y Javier Ruiz, hacen sus programas mirándose de reojo en directo. En un horario idéntico, casi con las mismas pausas de publicidad, protagonizan un duelo diario marcado por “la curva”.

“La curva” es la curva de las audiencias y sus altibajos dependen del ritmo del programa, de los temas y, sobre todo, de personas como Antonio Hernández, conocido como el ‘jubilado de las preferentes’. Cuando Rodrigo Rato iba a declarar a un juzgado, Hernández solía esperarle con un cartel en la puerta. “Rato, ratero, igual que tu padre, igual que tu abuelo”, era su grito de guerra. Y a la gente le encantaba.

Cuando él salía en pantalla la curva se volvía loca. Y un día que estaba esperando para entrar en ‘dúplex’ (una breve conexión en directo) empezó la pelea. “Me querían para que entrara a la vez en Cuatro y en La Sexta. Era una situación incómoda. Me dijeron que qué pasaba si me ponían un pinganillo en cada oreja”, recuerda el protagonista. Cuentan que al final, mientras Ruiz esperaba desde el estudio a darle paso en Cuatro, Ferreras desde La Sexta se adelantó y empezó a lanzarle preguntas.

Con Hernández, "la curva" subía con una fuerza parecida a la de los mejores meses de Pablo Iglesias y Podemos. Durante algún tiempo, los líderes de Podemos eran oro para los programadores. "Entrevistar a Pablo Iglesias te daba la victoria. Era nuevo y tenía un efecto champán”, reconoce Javier Ruiz. Ahora ya no. O no necesariamente. El pasado miércoles 29, sin ir más lejos, estuvo casi media hora en directo en 'Las Mañanas de Cuatro' y la audiencia no se disparó. De hecho, no remontó ni un milímetro la ventaja que atesoraba Ferreras. “La gente está cansada de ellos y de Ciudadanos. Se han exhibido tanto que han acabado quemándose en tiempo récord", opina un veterano tertuliano.

Antes de invitar a un desconocido los productores ven vídeos suyos en Youtube para comprobar si va a funcionar, si habla el lenguaje de la televisión

Hay días que los temas y el orden de los programas coinciden, casi minuto a minuto, durante sus tres horas de duración. “A veces parece que estamos sintonizados aunque cada equipo lo prepara por su cuenta, desde primera hora de la mañana. En parte se coincide por la materia prima de la actualidad política, pero obviamente también por el análisis de las cifras y la competencia”, dice un periodista de La Sexta. Desde hace un tiempo están empatados en audiencia (un 11% de share) y eso ha disparado la competición. Si uno habla de Granados el otro intenta adelantarse; si un tertuliano hace bajar la curva, se le despide; si otro sube la curva, se le intenta robar a la competencia; si hay que cambiar sobre la marcha todo el programa, se cambia...

Comparada con los medios digitales (donde se controla en tiempo real, e incluso el mapa de calor dentro de un texto) la medición de audiencias de las televisiones es antediluviana. Se basa en los datos de menos de 6.000 audímetros repartidos por los hogares españoles, cifras que no llegan a las redacciones de los programas hasta primera hora del día siguiente. El momento de ver quién ganó la batalla y comprobar qué funciona y qué no funciona a la hora de alimentar la curva.

'Las mañanas de Cuatro'.
'Las mañanas de Cuatro'.

“Te aseguro que yo no me fijo demasiado. Quiero ganar, obviamente, pero la audiencia no es lo que más miro. Mi objetivo es hacer el mejor programa: periodismo, periodismo, periodismo. Y marcar la agenda, ser el referente”, asegura Ferreras en la mesa de su redacción, minutos antes de entrar en directo. Pone como ejemplo su apuesta por los temas de política internacional (que tienen fama de espantar al público español). Y no acepta que definan ARV como un programa de tertulias. “Días como hoy, después de un atentado como el de Londres, traigo más expertos y analistas, la gente que más sabe de cada tema”, explica, mostrando la pila de libros sobre yihadismo que tiene en la mesa.

Javier Ruiz insiste en que la escaleta -el guión del programa- la marca él: “No me hace el programa Ferreras. Eso nunca. Pero sí nos vemos, nos vigilamos. Jugamos un partido en directo y sabemos lo que hace el otro”. Cada mañana a las ocho, Ruiz consulta una aplicación en su móvil en la que las curvas de 'Las Mañanas' y 'Al Rojo Vivo' van casi siempre paralelas. En un bar de Madrid, muestra los datos de audiencia del día anterior. “Esta de arriba es la nuestra y la de abajo la de 'Al Rojo Vivo'. Miramos los temas al minuto. Los dos sabemos lo que lleva el otro y nos intentamos adelantar. No diré que hay juego sucio pero no lo llamaría juego limpio”, sonríe. Si uno tiene un invitado en directo y sabe que después ha quedado con el rival alarga lo posible para fastidiar a la otra cadena y que no pueda entrar. Eso es el pan de cada día.

¿Cómo alimentar a la curva?

La guerra de las tertulias de mediodía no siempre fue tan cruenta. Ferreras importó el modelo de “informativo comentado” en enero de 2011: parte tertulia, parte telediario, parte retransmisión en directo. Una fórmula experimentada durante décadas en Estados Unidos, con CNN y Fox como referentes, que costó un tiempo trasplantar a España. Los más veteranos de ‘Al Rojo Vivo’ recuerdan los comienzos, en los que pasar del 3% de cuota de pantalla se celebraba como un éxito. El programa fue creciendo sin competencia hasta que bajar de las dos cifras empezó a considerarse un mal día. Desde Mediaset decidieron competir en el mismo nicho y hacer un producto parecido en Cuatro. Primero con Jesús Cintora al frente y, desde hace exactamente dos años, con Javier Ruiz.

En todo este tiempo, han visto cambiar los intereses del público. “La política no ha dejado de funcionar, lo que la gente ya no quiere es politiqueo. Antes metías a Pablo Iglesias e iba como un tiro, pero ya no. Antes la gente lo escuchaba y se quedaba delante de la tele. Ahora ya no”, dice Ruiz. En su opinión, la política funciona en televisión cuando habla de problemas tangibles, reales, no de los asuntos internos de los partidos. “Funciona cuando hablan de la subida de la luz, de si hay que nacionalizar las eléctricas, de pensiones… Lo de las pensiones por ejemplo es espectacular, extraordinario. Hablas de pensiones y tienes un buen dato. La corrupción interesa muchísimo. De si hay que sacar a Franco del Valle de los Caídos… Sin embargo, si hablas de si Pablo o Íñigo, la audiencia se va”. La semana pasada, cuando Pedro Piqueras entrevistó a Susana Díaz en el informativo de prime time en Telecinco, hizo el peor dato de audiencia en meses. Susana no tira en televisión. Lo dicen los que saben.

La clave es “lo que funciona y lo que no funciona”. Por el sesgo ideológico de ambos programas, hay ciertos talismanes que siempre arrastran audiencia. Por ejemplo los casos de corrupción del Partido Popular, el antagonismo con políticos del PP (“pelearse con Esperanza Aguirre siempre funciona”, dicen), la denuncia social y los dúplex con voces críticas. En la parrilla del miércoles 29 (ver gráfico) casi dos tercios de lo emitido en ambos programas se dedicó a hablar de escándalos relacionados con el PP. Además de eso, 'Las Mañanas de Cuatro' conectó en directo con Pablo Iglesias y 'Al Rojo Vivo' con Irene Montero, Mónica Oltra y un exministro socialista, Miguel Sebastián.

Hay temas agotados. Cataluña, por ejemplo, dejó de funcionar hace tiempo. “La política dura, en general, interesa cada vez menos. Se nota mucho el hartazgo después de tanta elección. La política internacional funciona poco, excepto la extrema derecha y el terrorismo islamista”, comenta otro veterano de las tertulias. Las caras son tan importantes como los temas. A no ser que se trate del protagonista del día por méritos propios, antes de invitar a una cara desconocida los productores suelen ver vídeos suyos por Youtube para comprobar si tiene magnetismo, si habla el lenguaje de la televisión: sin rodeos, directo, sin contención, ni mesura.

El ritmo lo es todo. Tiene que ser ágil. Una conexión. Pam. La Audiencia Nacional. Fuera. A otra cosa. “Un buen tertuliano tiene que tener poca moderación y poca longitud. Poco matiz y poca exposición. El que necesita para explicarse un prólogo y un epílogo no funciona. Monedero funciona porque a la gente le interesa, pero falla que habla mucho. Siempre le digo: 'Monedero, más texto y menos contexto'. El debate tiene que ser a cuchillo y poca consideración. Que haya mucho volumen no me molesta; la falta de educación, sí”, admite Ruiz, que no esconde la realidad del negocio. Si hay un determinado día de la semana más flojo en audiencia se identifica al tertuliano que no funciona y se le despide. Por qué no funciona a veces es un misterio. Un buen polemista de derechas puede irritar a la audiencia de izquierdas y hacer que cambie de canal. O al revés.

Un tertuliano profesional se sincera: "Hay veces que echas 5 horas por 150 euros, a 30 euros la hora, menos que un fontanero"

En el sector todos saben que hay gente que funciona siempre. Por ejemplo, Miguel Ángel Revilla. Hay quien dice que también Pedro J. Ramírez, aunque ahora se prodiga menos por las tertulias -alguno lo achaca a que a los dueños de las grandes cadenas no les hace gracia-. “Lo de Revilla con las audiencias es espectacular. La gente no se cansa de él”, cuenta Jesús Ángel Cintora, que presentó 'Las Mañanas de Cuatro' antes que Ruiz. Comenzó el programa en mayo de 2013 con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Alberto Garzón. La televisión ha sido para muchos de estos un trampolín. Cintora acaba de colgar al teléfono e interrumpe la conversación para mandarle un 'whatsapp' al presidente cantábro. “Esto le va a encantar”. Da una reflexión similar a lo que funciona y lo que no: “La polémica interna del partido siempre me ha dado una pereza de la leche. Dudo que alguna vez haya funcionado. Interesa la subida de la luz y la corrupción”.

En la guerra cada minuto cuenta. En 'Las Mañanas de Cuatro' dicen que algunos días juegan con desventaja: si hace falta, Ferreras se salta bloques publicitarios o se come el inicio del informativo (para eso es el director general de la cadena). Además, en Cuatro empiezan seis minutos más tarde que ARV. “Los minutos más largos de mi vida son cada mañana de 12.14 a 12.20. Ellos están en antena y yo en publicidad. Cada día se me hace eterno ese ratito”, dice Ruiz.

El plató de 'Al rojo vivo'
El plató de 'Al rojo vivo'

Poco antes de empezar uno de los programas, Ruiz se dirige a los políticos que hay sentados a la mesa. Dos días a la semana representantes de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos van a debatir, pero hoy es un día especial. La tarde anterior han atentado en Londres y el programa hoy no gira sobre la política española. Ruiz llega con una taza roja y avisa: “No os quejéis si os paso poco el balón, pero con el atentado vais a hablar poco. Hacedme caso que es mejor para vosotros. Condolencias y ya, hoy hablar mucho solo sirve para meter la pata”. Estos asienten. Nadie quiere líos.

A la misma hora, en los estudios de La Sexta el equipo de 'Al Rojo Vivo' controla las redes sociales al minuto, la competencia, los teletipos de agencias... y van avisando de todo lo relevante a Ferreras. Él mueve los brazos, da paso y lo quita, como un director de orquesta, contesta mensajes de móvil a sus colaboradores mientras hablan los analistas, les interrumpe cuando se enrollan, marca el ritmo, cambia de monitor y de cámara, improvisa y salta a otro tema cuando el asunto se torna plomizo...

Con el hartazgo de la política, las tertulias buscan nuevos nichos. Si 'La Sexta Noche' (que ha caído de un 11% de audiencia en septiembre pasado a menos del 8%) se ha abierto a debatir de educación y hasta del cambio climático, en 'Las Mañanas' no cesa el casting en busca de gente nueva que funcione. Alberto San Juan funciona, Ana García, presidenta del sindicato de Estudiantes, sube la curva. Son como Pablo Iglesias o Errejón hace tres años. La televisión tritura carne y requiere caras nuevas constantemente.

¿Va la audiencia unida al buen periodismo? A veces sí, pero no siempre. “Ayer creo que hicimos un programa cojonudo, lleno de exclusivas. Y perdí”, se sincera Ruiz ante la curva de audiencias de su ipad. “Nosotros hay muchas cosas que no hacemos aunque sabemos que dan audiencia. Por ejemplo los sucesos o el corazón, son dos temas que no tocamos”, dice Ferreras.

"Hay gente que va a tantas tertulias que dedica más tiempo a opinar que a informarse. No digo ya a informar, sino a informarse", afirma Javier Ruiz

La industria de las tertulias nació en la radio y luego saltó a televisión. Al principio era un formato barato y con el que resultaba fácil llenar horas de pantalla. Fue evolucionando y ya no es tan 'low cost': abundan conexiones en directo que cuestan dinero y recursos humanos. Además ha alimentado a su alrededor una legión de opinadores. Hay periodistas que hacen información, políticos y analistas. Y también hay tertulianos profesionales .“Cierta gente llega a fin de mes holgadamente solo a base de opinar. Hay algunos que van a tantas tertulias que dedican más tiempo a opinar que a informarse. No digo ya a informar, sino a informarse”, ironiza Ruiz, que lanza un par de dardos sin nombre para el que quiera entenderlo: “Si estás más tiempo opinando que dirigiendo tu medio probablemente no necesites informarte”.

La peonada de tertuliano ha caído en los últimos tiempos. Aunque en algunos casos se hacen excepciones, la media habitual ronda los 300 euros. La intervención en 'Al Rojo Vivo' se paga a 250 euros de media y 'Las Mañanas de Cuatro' a 350, por debajo de Ana Rosa (unos 450) y por encima de La Noche 24 Horas de TVE (150). Entre las tertulias peor pagadas se cuenta la de La Tarde de 24 Horas de TVE (75 euros) y las intervenciones en Telemadrid (100 euros). "Tienes que llegar antes, luego pasas mucho rato esperando. Hay veces que echas cinco horas por 150 euros, a 30 euros la hora, menos que un fontanero", se queja un veterano. Las públicas además te exigen darte de alta como autónomo, con lo que a muchos no les compensa.

Entre Ferreras y Ruiz suman 1,4 millones de personas a diario durante horas pendientes de la información. Los partidos lo saben y se preocupan

Entre las cadenas que menos pagan se cuenta 13TV, entre 100 y 150 euros por tertulia. La cadena de la derecha ha sido la cantera de muchos tertulianos famosos de la izquierda. Allí empezaron Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Cintora. Curiosamente quien tira de la curva en 13TV es la vieja guardia socialista. Cada cadena tiene su público y su curva responde de manera distinta. “Allí cuando sale Corcuera o Leguina criticando a Podemos les encanta. Por eso están todo el día”, explica otro veterano de las tertulias.

Hay un último aspecto de las tertulias que solo se explica bajo anonimato. “Claro que hay argumentarios. Los partidos los mandan a los periodistas afines con las ideas claves sobre los temas de actualidad. A veces escuchas a alguno y sabes que eso le ha llegado por la mañana desde un partido”. Javier Ruiz acepta entrar en esa línea: “Digamos que hay mucho político disfrazado de periodista que cobra más de partidos que de las tertulias”. Entre Ferreras y Ruiz suman 1,4 millones de personas a diario durante horas en televisión pendientes de la información. Si se le suma el resto de tertulias es una formidable palanca popular. Si los editoriales de los periódicos aún se leen en algunos despachos, la potencia de tiro de las tertulias es muy superior. “Los partidos lo saben, y saben que el espectador de televisión es un votante más volátil que el de la radio o un periódico, por eso les preocupa”. Los partidos se ocupan de colocar su cuota de opinadores en cada tertulia, de que haya quien defienda sus posiciones.

En los informes de audiencia que llegan cada mañana a las cadenas hay siempre otra línea que supera con creces las de las tertulias informativas, doblando a menudo sus cifras. El verdadero ganador diario en esa franja, por goleada, nunca es Antonio Ferreras, ni Javier Ruiz. Es invariablemente 'La Ruleta de la Fortuna'.

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