fallece a los 82 años

Paloma Gómez Borrero, la embajadora del papa Juan Pablo II

La histórica corresponsal de la COPE en Roma ha fallecido en Madrid tras una breve enfermedad. Fue la primera mujer corresponsal de TVE y mantuvo una gran amistad con Juan Pablo II

Foto: La periodista Paloma Gómez Borrero. (EFE)
La periodista Paloma Gómez Borrero. (EFE)

Hablar de periodismo en Roma es hablar de Paloma Gómez Borrero. Este viernes, la histórica corresponsal vaticana (Madrid, 1934) falleció a los 82 años tras haber permanecido ingresada en un centro hospitalario de la capital. Estaba casada y tenía tres hijos.

Gómez Borrero, quien desarrolló gran parte de su carrera en RTVE y la COPE, pudo presumir de ser la primera mujer corresponsal de la televisión pública. En una ocasión, la periodista contó que muchos compañeros apostaron que en menos de un mes estaría de vuelta en España. Craso error: la madrileña pronto encontró su hueco y pasó a convertirse en una voz habitual en los hogares españoles.

Considerada como una de las grandes vaticanistas, pocos periodistas han viajado por todo el mundo con el papa Juan Pablo II y han cubierto hasta tres Cónclaves. “Era como una embajadora, la perfecta anfitriona. A todo el mundo que iba a Roma le recibía con los brazos abiertos”, recuerda una veterana periodista que también señala el especial cariño que siempre profesó a Karol Wojtyła.

Gómez Borrero siempre tuvo un gran cariño a Juan Pablo II y por ello escribió un libro sobre él tras su fallecimiento y posterior canonización

Sin un motivo claro, en 1983 la redactora fue cesada de su puesto para ser trasladada a Atenas, un cambio que no aceptó y que le hizo volver a Madrid. En aquel momento, la presidencia de RTVE la ocupaba José María Calviño, con quien Gómez Borrero no llegó a conectar nunca. Tras un breve ‘impasse’, pasó a la Cadena COPE, donde siguió ejerciendo como corresponsal en el país transalpino y fue enviada especial a otros países. Ventajas de hablar varios idiomas.

“Cariñosa”, “entusiasta”, “afable”… Gómez Borrero exudaba simpatía y los que la conocían aseguran que se movía como pez en el agua por El Vaticano. Y no es para menos, pocos corresponsales cuentan en su currículum con más de 30 años de experiencia en el mismo país. Una cicerone que conocía al dedillo las tripas de la Santa Sede y que siempre plasmó en sus crónicas.

Además de su trabajo como periodista, Gómez Borrero se reveló también como una prolífica escritora con títulos como ‘Juan Pablo, amigo: la vida cotidiana en el Vaticano’ (1996), ‘Dos Papas, una familia’ (2006) o ‘De Benedicto a Francisco. El cónclave del cambio’ (2013), entre otros muchos. Pero no todo es religión: la gastronomía era otra de sus aficiones y dedicó cuatro de sus libros al tema.

Posiblemente, de todas sus obras, ‘Juan Pablo II. Recuerdos de la vida de un santo’ (2014) sea una de las más especiales. Ella misma declaró que lo había escrito porque “debía mucho” al que fuera cabeza de la Iglesia. Tras su fallecimiento, decidió que lo haría cuando fuese canonizado, algo que ocurrió mucho más pronto de lo que ella imaginó.

Considerada como una gran vaticanista, pocos periodistas han viajado por todo el mundo con Juan Pablo II y han cubierto tres Cónclaves como ella

La obra no es un ditirambo, ni siquiera una hagiografía. Es otra cosa. La relación entre Gómez Borrero y Juan Pablo II siempre fue muy especial, como ella misma declaró en numerosas ocasiones. El libro es un compendio de anécdotas, aficiones, gustos… Una suma de todo lo que no cabía en sus crónicas. Luego vino Benedicto XVII y más tarde Francisco, pero no había nada que hacer: a todos apreció, pero la madrileña era una ‘juanpablista’ militante.

En los últimos años, Gómez Borrero se convirtió en un rostro habitual de tertulias en cadenas como TVE o 13TV, amén de participar en conferencias y seminarios por toda España. Ya lo había avisado: no sabía estarse quieta y la palabra jubilación era para ella un nombre ruso.

Con semejante trayectoria, el corolario es una ristra de premios como la cruz de la Orden de Isabel la Católica (1999), el premio Calabria (1980), Rodríguez Santamaría (2001) o la Cruz de Plata (2002), entre otros muchos. El último, el pasado mes de noviembre, cuando la Academia de Televisión le entregó el Premio Iris Toda una Vida. Un broche de oro para una corresponsal que guarda el pasaporte tras toda una vida siendo los ojos de España en la ciudad eterna.

Paloma Gómez Borrero, la embajadora del papa Juan Pablo II

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