La prensa se repartía 2.000 millones en publicidad allá por el año 2007. Hoy lucha  a la desesperada -y sin éxito- por mantener el umbral de los 700. Una debacle que ha dinamitado los resultados de los principales rotativos nacionales mientras transitan hacia un modelo digital todavía incierto. Según las cuentas individuales remitidas al Registro Mercantil por Unidad Editorial S.A., la división de información general de la casa –que da cobijo a El Mundo- registró unas pérdidas de 18,6 millones en 2012, un guarismo que multiplica por cinco el agujero de 3,38 millones registrado en el ejercicio 2011. Todo en plena reestructuración de la compañía, con drásticos ajustes de plantilla e importantes gastos en indemnizaciones.

En su descargo, el buque insignia de Unidad Editorial puede argumentar que el resultado de explotación arroja pérdidas de sólo 10,9 millones. Poco consuelo cuando los saldos negativos son el leitmotiv en el conglomerado. Unidad Editorial Información Económica S.L., véase el rotativo salmón ‘Expansión’, que se apuntó pérdidas de 26,48 millones, muy lejos de los 4,05 millones de números rojos que tuvo en 2011. También 'Marca', la joya de la corona, vivió su particular annus horribilis: perdió la friolera de 60,11 millones, frente al beneficio de 1,45 millones en año anterior. Y suma y sigue. Según la evolución de las sociedades participadas detallada en las cuentas, Veo TV aún lastra las cuentas en 12,4 millones, pese a su mejor desempeño operativo. Incluso las revistas pierden 13,58 millones.

Los datos globales avanzados a principios de año por el dueño de la compañía, el gigante italiano RCS Mediagroup, ya advertían de las dificultades por las que atravesaba la firma, tanto en Italia como en España. No en vano Unidad Editorial registraba en 2012 números rojos por importe de 470,1 millones de euros, que se sumaban a los 330,8 ya consignados en el ejercicio precedente. Todo debido al ajuste contable de 725 millones realizado por la matriz italiana al fondo de comercio atribuido a su filial en España. En el corazón del problema, la compra del Grupo Recoletos (Marca y Expansión) por más de mil millones en el año 2007, una de las últimas operaciones llevadas a cabo en el sector a precio de burbuja y que todavía persigue al grupo.

La propia auditoría de KPMG a las cuentas formuladas en 2012 advierte de este escenario y de las dudas sobre el futuro de la firma sin el apoyo de la matriz y sin la toma de medidas adicionales. “Los administradores señalan que la sociedad ha incurrido en pérdidas en los últimos ejercicios, lo que ha reducido su patrimonio neto por debajo de la mitad de la cifra de capital social y, al 31 de diciembre de 2012 el importe total del pasivo corriente excede del total del activo corriente en 249.584 miles de euros, circunstancias indicativas (…) de la existencia de una incertidumbre significativa sobre la continuidad de sus operaciones”, subraya el informe. Esto es, una situación de quiebra técnica, con un fondo de maniobra seriamente comprometido y sinónimo de tensiones de tesorería.

El inevitable respaldo italiano

Como otros años, la firma sale al paso dejando claro que RCS Mediagroup seguirá respaldando a la sociedad económicamente. “La matriz de la sociedad (…) ha manifestado que continuará prestando el apoyo financiero para garantizar la continuidad de sus actividades y las del grupo del que es sociedad matriz, así como de su compromiso de llevar a cabo en el corto plazo las acciones oportunas con objeto de restablecer el equilibrio patrimonial de Unidad Editorial S.A. y dotarla de un patrimonio neto y una estructura financiera que faciliten la consecución de sus objetivos de negocio”, subraya la editora del Corriere della Sera.

 El presidente de Unidesa, Antonio Fernández Galiano. (EFE) El presidente de Unidesa, Antonio Fernández Galiano. (EFE)De hecho, dos acontecimientos han dado aire al grupo desde la publicación de las cuentas. En primer lugar, la ampliación de capital cerrada hace apenas semanas en el país transalpino para recapitalizar la compañía y financiar la puesta en marcha un nuevo plan estratégico. En segundo, la aprobación en mayo por parte de la Junta de Accionistas de Unidad Editorial de una nueva operación acordeón para recuperar el equilibrio patrimonial de la sociedad. El movimiento implica una reducción de capital para compensar pérdidas y, acto seguido, un aumento del mismo mediante la emisión de nuevas acciones. La compañía ya vivió una situación similar en 2011, cuando puso en marcha una ampliación de capital por valor de 500 millones de euros.

En este sentido, la relación entre Italia y España no puede ser más estrecha desde el punto de vista económico. Por ejemplo, Unidad Editorial mantiene con RCS Mediagroup un préstamo de 25 millones de euros y una línea para necesidades de caja con un límite de 100 millones, de los que se han dispuesto 10,65. Con RCS Newspaper y RCS Investimenti, sociedades vinculadas a la matriz, los créditos se elevan a 151,5 millones y 428,5 millones. “La gestión del riesgo está controlada por el Departamento Central de Tesorería del grupo en la sociedad matriz”, zanja la compañía en sus cuentas.

Unidad Editorial recuerda la evolución del mercado para explicar sus números, con un descenso de la inversión publicitaria del 17,6% en 2012. Además, expone que la circulación de prensa se contrajo un 13,4% en el conjunto del sector. Sin mejores previsiones para este año. “En los primeros meses de 2013 la situación económica en la que se encuentra la economía española no ha mostrado señales de mejora”, remacha la editora de El Mundo en su informe de gestión. Un marco que ha llevado a la compañía a plantearse nuevos ajustes de plantilla y recortes salariales. Según se admite en la memoria a las cuentas, la sociedad ha abonado 15,54 millones y aún tiene pendientes de pago otros 9,17 millones correspondientes a indemnizaciones por el expediente de regulación de empleo llevado a cabo el año pasado y que contemplaba la rescisión de 143 contratos en el grupo.