01/10/2012
(06:00)
Cambio de Gobierno y tiempo de mudanza en RTVE. Con vencedores inesperados. La Corporación anunciaba la semana pasada el nombramiento de Nekane Villasante como directora de los Centros Territoriales. La periodista no sólo dirigió la comunicación del Ministerio de Asuntos Sociales con el PSOE entre 1991 y 1994; también fue delegada de personal de CCOO en Cantabria. No es la primera elección en que la cantera popular no cuenta. Y no parece la última. No en vano, en la casa se especula desde hace días con el fichaje para reforzar al área de Contenidos de Alejandro Flórez, ex de La Sexta. Pruebas que asientan la tesis que manejan amplios sectores del PP, indignados también por enfoques concretos en la televisión. "Parece que el partido no controla la televisión pública", apuntan sotto voce.
La sensación no sólo recorre a cargos de peso en el partido, sino que se ha extendido entre los más afectos a la formación dentro de la propia RTVE. Todo comenzó en abril a 2011, cuando unas 60 personas vinculadas al PP formaron entre ocho y diez grupos de trabajo para preparar el desembarco de los populares en la Corporación. La mayor parte de los implicados era gente de la casa, pero también había profesionales de fuera. Era el caso, por ejemplo, de Julio Somoano, que al final fue nombrado director de Informativos. También estaban los consejeros propuestos por el PP. El entramado lo tuteló desde el minuto uno la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y apuntaba una estructura de mando en la sombra. Meses después y con la victoria en la mano, la estrategia se ha torcido.
“De los que dieron un paso adelante entonces, apenas tres han recibido cargos de responsabilidad y pueden tomar decisiones”, aseguran fuentes internas de la Corporación, dejando claro que el enemigo está en casa. Las designaciones clave partieron de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que apenas tuvo en cuenta esa estructura paralela afín al partido y siguió criterios más técnicos. Somoano, uno de los supervivientes, no era siquiera la primera opción. Para los puestos clave, desde el presidente, Leopoldo González-Echenique, al director general, Teófilo García Buendía, se optó por gestores ajenos al sector audiovisual, que no han ayudado a tranquilizar los ánimos entre los populares con sus declaraciones explícitas de independencia.
“Mis jefes no están en Génova”, lanzaba González-Echenique la semana pasada en el Congreso, en su primera comparecencia desde que accedió al cargo. “Procuro no tratar a nadie como tonto, pero no hay dirección política en RTVE. Creo en la objetividad y en la verdad, no en las directrices políticas”, remachó. Unas declaraciones que provocaron una sonrisa en los ajenos, pero monumental enfado en los propios. “Parece que se olvida de quien lo nombró. ¿Acaso hubiera accedido a la presidencia con el PSOE? Es un exceso. Al menos podría no decir nada”, aseguraba un político de larga trayectoria en el PP, bajo condición del anonimato. "Bueno, no ha mentido, sus jefes no están en Génova, están en Moncloa", apunta con intención uno de los 60.
Un modelo perverso
González-Echenique remató la faena admitiendo, para probar su ecuanimidad, que 17 de las 35 personas que formaban parte de la estructura de Informativos se han mantenido en la división. Y recordó que en 2004, después de que el PSOE ganara las elecciones, de 19 salieron 14. Una generosidad que muchos en la casa vinculados al PP no entienden, ya que provoca la existencia de infiltrados en la edición de los telediarios. Según aseguran fuentes próximas al nuevo jefe de Informativos, el propio Somoano apostó por acometer nada más llegar los cambios que fueran precisos. Sabía que, cuanto más tiempo pasara, más difícil sería ponerlos en marcha. Todo dentro de un modelo absolutamente perverso, en el que ambos partidos políticos asumen sin complejos que un cambio en el Ejecutivo legitima para moldear la estructura de informativos.
“Bueno, se está demostrando que unos tienen más complejos de otros”, admite otro dirigente popular, también descontento con el desempeño de la televisión pública. Mientras, a los trabajadores de base que se implicaron en los grupos de Cospedal “se les ha quedado cara de tontos”, admite uno de ellos. “A veces nos acercamos a quienes lideraban los grupos, para preguntar qué ha pasado, otras dan ganas de dejarlo correr”, añade. Y remata: “¿Es que no había alguno entre los 60 para nombrarle coordinador de los centros territoriales?”. Otro de ellos se encoge de hombros. “Se ha perdido un año”, dice, mientras se queja de que profesionales vinculados a los gestores de la etapa socialista continúan editando telediarios.
Entre los relegados, más de uno espera que los problemas crezcan en torno a González-Echenique para ver si cambia el aire. El presidente parece dispuesto a ponérselo fácil. De momento, ha abierto un frente que ya amargó a otros la existencia. No en vano la denuncia del convenio colectivo le enfrenta a los sindicatos, una fuerza mayor en RTVE cuya capacidad para desestabilizar la gestión de la casa ya sufrieron en sus propias carnes Luis Fernández y Alberto Oliart. Sin contar con las estrecheces económicas que debe superar. Por ahora, ya ha admitido que no cumplirá el objetivo presupuestario de 2012 y que el año se cerrará con déficit. Y el presupuesto de 2013 le proporcionará 50 millones menos. Y menos audiencia.
EL REDACTOR RECOMIENDA
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
27
COMENTARIOS
27Capablancka, J.T. 01/10/2012 | 21:07
La partitocracia ataca de nuevo. Este el el padre de todos los males en España.
Es indecente que la secretaría general del partido en el poder recaiga en un presidente de CC.AA. Y más indecente aún, que el presidente del partido lo sea el del Gobierno de España. Los partidos políticos no pueden determinar nuestra democracia: hay que extirparlos de los órganos ejecutivos de la Administración del Estado.
Mientras no atajemos este problema, no solucionaremos nada.
26joxe 01/10/2012 | 18:57
Pues yo sí noto que está habiendo un cambio en los informativos de TVE. Y para mal.
¿Pruebas? Dos bien claras y gordas. El tratamiento de la manifestación independentista de la Diada y el tratamiento de las concentraciones ante el Congreso.
Yo soy antinacionalista, me repele Artur Mas, pero aquel 11 de septiembre la principal noticia del informativo era esa manifestación.¡Cómo sería de gorda la que armó el TD2 relegando la noticia casi al final para que hayan cesado a una editora que no hacía más que cumplir órdenes!
Sobre las concentraciones ante el Congreso, las violentas cargas policiales han sido muy ignoradas.
Lo que pasa es que desde que gobernó el PP la última vez hasta ahora ha florecido una televisión pepera muy cañera [Intereconomía o 13 TV] y las autonómicas se han superpolitizado [Canal 9, TeleMadrid...]
Poner a un Alfonso Merlos o Antonio Jiménez presentando el TD con su estilo actual habría sido muy muy muy evidente. Incluso Somoano, que es bastante radical, ha preferido no ponerse delante de las cámaras.
25Afrikaner 01/10/2012 | 17:56
#22 Baigorri
El control de los medios es uno de los asuntos más sensibles y cruciales para la izquierda ya que toda si ideología puesta en practica conduce irremediablemente al fracaso en todos los aspectos.
Por lo tanto, la izquierda tiene que tener acceso a los medios
para poder vender su humo y sus mentiras.
El socialismo español es solo propaganda que tiene como principal
objetivo esconder su total y absoluto fracaso político. económico
y social.
Sin propaganda, el Psoe pierde su razón de ser.
Es lamentable que el acomplejado PP no quiere darse cuenta de la importancia de los medios para los sociatas y tolera tantos infiltrados.
La limpieza de la TVE debía haberse hecho con lanzallamas.
Un saludo
24palasatenea 01/10/2012 | 16:40
Fascistilla, más te valdría consultar el diccionario y ver que se escribe Vellocino con V y no con B
22Baigorri 01/10/2012 | 15:17
#19 ¿Se da cuenta de la respuesta a mi post...?
A nivel contemporáneo además de consultar a los historiadores de referencia que ha citado y que son parte del amplio espectro, consulto también a Ricardo de la Cierva, Hugh Thomas, Stanley Payne, y los hermanos Salas Larrazabal, amen de los más próximos a su pensamiento como Javier Tusell, Ricard Vinyes, Santos Juliá y Nigel Townson.
A quien me niego a leer por obsceno sectarismo es Ian Gibson, que comenzó siendo historiador, y que ha acabado abducido como un comisario político. Es como Fran Llorente o Julio Somoano no se cual de los dos se parece más a Nikilsky, alias Schewed, alias Lyova, alias Orlov, miembro de la GPU y comisario de Stalin en España. Supongo que el primero por haber depurado a un numero mayor de redactores [14 de 19]. Esa es la realidad...
Ahora siga en la idocia sectaría con que a la casta le interesa mantener enfrentados a los españoles en vez de desperezarnos contra a basura que nos gobierna, y que ha gobernado.