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CINE

Cuando el cine pierde el mando

Jake Gyllenhaal, un protagonista fallido.

@María José S. Mayo - 21/05/2010

PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO


Director: Mike Newell.
Guión: Boaz Yakin, Doug Miro y Carlo Bernard, basado en el videojuego homónimo creado por Jordan Mechner.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: John Seale.
Intérpretes: Jake Gyllenhaall, Gemma Aterton, Alfred Molina y Ben Kingsley, entre otros.
Web de la película

Era cuestión de poco tiempo que el productor de Piratas del Caribe, Jerry Bruckheimer, encontrase otro juguete para llevar al cine. El elegido fue Prince of Persia, una saga de videojuegos creada por Jordan Mechner –impulsor de la idea del traslado- en la que se dotó a los personajes de un realismo nunca visto hasta entonces. En medio del esplendor del imperio Persia se desarrolla una historia de rivalidades familiares, lucha por el amor y, sobre todo, mucho juego de espadas y demasiadas concesiones al lenguaje del videojuego, sin que una lógica interna de la historia pueda abrirse paso.

 

La película funciona de manera atropellada, sin saber alternar bien las diferentes situaciones en liza y tirando de mucho lugar común. El guión no es una maravilla, pero tampoco su director, Mike Newell, que en el terreno de la acción comete muchas torpezas. Desde los primeros compases de la historia asistimos a un caos en medio de un mercado que nos hace añorar la destreza de un Greengrass, un Nolan o un Campbell. Rodar acción es un arte, una especie de rompecabezas que no está al alcance de todos los directores. Aquí el encadenamiento de planos es en muchos casos desastroso -algo en lo que debemos mirar hacia un montaje poco mimado-, con lo que el espectador se puede sentir continuamente engañado.

 

Jake Gyllenhaal es sólido, pero poco brillante y, sinceramente, no es un papel para él. Se necesitaría a un actor de más carácter y energía para dar vida a este héroe que se mueve con destreza tirando de parkour o de las artes de uno de sus inspiradores, Jackie Chan -toda una obsesión en el cine de acción actual-. Por su parte, Gemma Aterton -una de las últimas chicas Bond- se defiende como puede dentro de este apelotonamiento de personajes cogidos con alfileres.

 

Todo hecho para complacer demasiados paladares, pero sobre todo a los fans de este conjunto de videojuegos que busquen con obsesión cada detalle del divertimento. Con todo este panorama, el buen cine termina perdiendo la partida.

 

LO MEJOR: Que al menos no cae en el ridículo.

 

LO PEOR: Una acción muy poco brillante.

 

Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.

 

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