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CINE
Ricardo Trepa y Catarina Wallestein, ¿una pareja ¡imposible?
@María José S. Mayo - 18/12/2009

Director y guionista: Manoel de Oliveira.
Fotografía: Sabine Lancelin.
Intérpretes: Ricardo Trepa, Catarina Wallestein y Luis Miguel Cintra, entre otros.
Muy pocos (o prácticamente nadie) pueden presumir de haber celebrado su centenario a la cabeza del rodaje de una película como lo hizo Manoel de Oliveira el año pasado. El resultado, este Singularidades de una chica rubia que ahora se estrena, es una curiosa cinta de una hora de metraje en la que adapta una pequeña historia de amor y desengaño de Eça de Queiroz. Un relato cocido al tempo Oliveira, con los pros y los contras que eso conlleva.
La película se mueve como una pequeña y deliciosa melodía con pequeñas variaciones en la que el espectador deberá aceptar su teatralidad: una ventana, una cortina que se levanta (el protagonista, metido en el mundo textil, la describe como “de los tiempos de Goethe), una bella chica que aparece y se abanica con ligereza mientras suenan las campanas de una iglesia. También su aroma a esos cuentos morales que se gastaba Eric Rohmer y en los que apenas había trama, pero sus pequeños detalles se iban dilucidando con una elegancia suprema. Un ritmo pausado, ligero, en el que el hieratismo sólo se rompe con unos pequeños bailecitos de alegría del protagonista -un momento que casi puede rechinar al espectador-.
Es ésta la historia de un amor platónico con pequeños toques de crítica al inmovilismo social en la que Oliveira hace un humilde homenaje a Queiroz –no solo por utilizar el relato, sino también por incluir en el transcurso de la narración una visita al Círculo cultural que lleva su nombre-, y también a Pessoa, del que uno de los grandes actores portugueses, Luis Miguel Cintra, recita una bellísima poesía.
Sin ser el ejercicio contundente que podría haber sido y aun faltándonos un mejor cierre a la conversación de tren en el que se cuenta toda la historia, Singularidades es un pequeño gran almuerzo cinematográfico que se acompaña con un postre que viene de la mano de Pere Portabella: Mudanza, un pequeño documental de veinte minutos en el que se habla de cómo se vacía la casa de verano de García Lorca y las sensaciones que en ella quedan. Una extraña pareja en una época de historias predecibles.
LO MEJOR: Los encuentros en las ventanas, el erotismo soterrado que esconde la pequeña historia de amor.
LO PEOR: El cierre de la conversación en el tren.
Obra maestra.
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