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CINE
Penélope Cruz en un fotograma de 'Nine'.

Director: Rob Marshall.
Guión: Michael Tolkin, Anthony Minghella (Remake de Ocho y Medio, de Federico Fellini.
Fotografía: Dion Beebe.
Música: Maury Yeston.
Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Marion Cotillard, Penélope Cruz, Kate Hudson, Nicole Kidman, Judi Dench, Stacy Ferguson, Sophia Loren.
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Que Rob Marshall (Memorias de una geisha, Chicago) no es Federico Fellini ya lo sabíamos. Y que Nine no iba a aportar nada nuevo a un habitualmente anquilosado género musical también cabía imaginarlo. En efecto, Nine es la mezcla incongruente de la estética efectista de Chicago con el argumento y la carga meditabunda de una de las ‘obras cumbre’ de la cinematografía mundial, Fellini, Ocho y medio (1963), de la que pretende ser un remake libre, para narrar la paranoia de un director de cine sumido en una profunda crisis creativa y enclaustrado en su propio universo onírico, poblado fundamentalmente de mujeres; las siete mujeres de su vida.
Como también cabía prever el continente acaba devorando en Nine al contenido. Los números musicales no participan de la narración, son externos a toda diégesis, a todo discurso. Son simples paréntesis de pompa y fulgor escénico entre los fragmentos del cuento. La liviandad del global es, en consecuencia, el mayor fracaso de Rob Marshall a la hora de adaptar el texto de Fellini, ya que lo que propone el italiano en Ocho y medio es una reflexión compleja sobre la relación entre el artista y su obra, en la que los recuerdos y ensoñaciones del director Guido Contini, alter ego en el metraje del propio Fellini, se convierten en espejo donde se reflejan su personalidad, sus filias, fobias, pasiones y obsesiones. Y, en última instancia, en la materia prima fundamental para elaborar su obra.
Penélope Cruz y Marion Cottilard, de lo mejor

De todo esto hay poco en Nine -cabría preguntarse si que queda algo que contar al respecto-. Las mujeres que pueblan los recuerdos de Guido protagonizan un pasacalles anodino en la película de Rob Marshall. Cada una tiene su momento de gloria al lado de Daniel Day-Lewis, omnipresente protagonista. Y todas ellas protagonizan una sucesión demasiado sucesiva de números musicales, habitualmente soporíferos. Unas lo aprovechan más que otras, eso sí. Anecdótica resulta por ejemplo la presencia en el film de Sophia Loren y también de Nicole Kidman, cuyas últimas apariciones en el cine hablan de un ocaso prematuro. Y la voz y la performance que protagoniza Kate Hudson, decididamente poperas, no tienen cabida real en el conjunto. Mejor se le da la cosa a la española Penélope Cruz y a la francesa Marion Cottilard, pero sus aportaciones tampoco nos ayudarán del todo a ahondar en la problemática del protagonista, solvente Day-Lewis.
A Marshall le interesa demasiado poco esa nebulosa. Las desventuras amorosas de Contini son una simple excusa para anclar el espectáculo crepuscular de sus números musicales, algunos bien resueltos y otros no tanto. A ratos se agarra al blanco y negro para recuperar un poco la esencia de Fellini. Éste rodó toda su película en ausencia de color para crear un escenario onírico permanente. Pero Marshall no lo consigue. Se percibe, sí, un cierto ambiente circense en el metraje, muy 'felliniano', pero finalmente le pierde su grandilocuencia, carente de alma.
LO MEJOR: A ratos es sexy y divertida.
LO PEOR: Que Ocho y medio sea aquí más bien un pretexto, al igual que lo fue en el musical de Broadway que protagonizó Antonio Banderas, referente sin duda más cercano al film de Marshall que la obra original que ambos tratan de adaptar.
ÁLBUM: Las 7 mujeres de 'Nine', foto a foto >>
Vea el trailer de la película:
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