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OPINIÓN
CAZA MAYOR ,   >  / 

La tarde en que confundieron a Paco ‘El Pocero’ con el presidente de la CEOE

BIOGRAFÍA

Me siento un hombre afortunado. Por mis orígenes y por haberme tropezado en el camino con periodistas imposibles de clonar, primero en El Mundo, después en La Clave y por último en El Confidencial. Unas tiras de celo sujetan a Kipling (If) en las paredes de mi estudio. Por causas de fuerza mayor, me he vuelto determinista en contra de mi voluntad. He escrito un libro al que le busco hermanos, participo en las tertulias de Intereconomía e intento ser fiel a una máxima: contar las historias que otros no se atreven a contar, ser crítico con el poder, escribir con libertad e independencia, y eso a veces se consigue.

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Nacho Cardero / Fotos: Gustavo Bravo.-  14/11/2010

Todos pensaron que se trataba de un descuido de Manolo Redondo, el sabueso del Real Madrid, el señor Lobo del que se vale Florentino Pérez para solventar toda clase de contratiempos y controlar a los invitados. Nadie lo entendía: a Manolo se le había colado El Pocero en el palco del Bernabéu. ¿La explicación? Francisco Hernando, que es de España, Franco, Aznar y del Real Madrid, del que se barruntó incluso que fuera en alguna de las candidaturas a la presidencia blanca, asistía al derbi de la capital dentro del cupo de invitados de Enrique Cerezo, presidente colchonero, con el que mantiene cierta relación cimentada en el business. El mosqueo de Florentino debía ser de aúpa. No se lo esperaba. No estaba en la lista. ¿Qué pintaba allí, en la zona noble del Real Madrid, un tipo como El Pocero, al que todavía se le recuerda pala en mano persiguiendo a un reportero para abrirle la cabeza? Había bisbiseos en las gradas.

 

-¿Cómo habéis dejado entrar a un gañán así? –preguntaba sorprendido un espectador.

-¿No te referirás a Gerardo Díaz Ferrán? –respondió un directivo del equipo blanco-. No está por aquí. Desde que dejó la presidencia de la CEOE, ya no viene.

-No, no. Hablo de El Pocero.

-¿Paco? No me jodas, es más empresario que el noventa por ciento de los tíos que pasan por el palco. Es un tío simpático con una de las agendas más potentes que hay en este país, gente respetable, un tío first class que trata de tú a tú a los Cortina y Abelló.

-¿Así que os da igual que ande por aquí?

-Pues claro. ¿No ves cómo saluda a todo cristo?

 

No estaba muerto, no, Francisco Hernando, alias El Pocero, estaba de parranda en el Bernabéu. Hasta ese momento lo daban por desaparecido. Nadie conseguía dar con él. El Pocero was missing. ¿En su yate? No tenía. Lo acababa de vender. ¿En Guinea Ecuatorial? Tampoco parecía que se le pudiera encontrar allí tras el desplante de Obiang. ¿Dónde se escondía El Pocero? ¿Quizá deambulando por alguna de las calles de su megalómano proyecto, el residencial Francisco Hernando, que no es una ciudad, ni una ciudad a medio construir, ni siquiera una ciudad fantasma, sino más bien se parece a esas ciudades que describe Cormac McCarthy en La Carretera (“había escombros y desperdicios y tenían que sortearlos con el carrito”), como si una seta nuclear hubiera explosionado en mitad de Toledo?



 

El residencial Francisco Hernando (ver mapa) se encuentra ubicado en la población toledana de Seseña, limítrofe con Madrid, en medio de un secarral al que se llega tras atravesar un restaurante de polígono y un centro de revisión de ITVs. Una rotonda con su nombre en letras faraónicas y un puñado de palmeras sin hojas, como si el picudo rojo hubiera arrasado con ellas, sirven de entrada a esta ciudad domeñada por un silencio mortecino y flanqueada por una alambrada. No se ve gente por las calles, salvo algún ciclista y corredor de fondo. Hay dos inmobiliarias, varios bares, un chino, un locutorio, columpios sin niños y una ferretería, que a simple vista es una extraña tienda para una extraña ciudad.

 

-Yo hago más caja este año que el anterior. No contéis películas. Esto va a ir a más. Poco a poco. Si no fuera por la crisis, esto estaría muy arriba –dice el ferretero, presuntamente un hooligan de El Pocero-. Mi negocio va bien. Las comunidades de vecinos pagan. Hombre, a veces cuesta porque hay morosidad, pero pagan. Que no cuenten películas. Aquí hay seis mil personas viviendo, un colegio con un noventa por ciento de ocupación y dentro de poco autobuses a Méndez Alvaro. El Pocero ha cumplido. Los pisos vacíos son de los bancos. No tienen cédula de habitabilidad. Es por todo el tema del Ayuntamiento de Seseña. En cuanto se solucione lo del agua, en cuanto se cambie de alcalde, esto irá para arriba.

 

Las calles que van a dar a la zona occidental de la ciudad están cortadas por vallas de alambre, mazacotes de hormigón armado y un guardia de seguridad con gafas de sol verdes sacado de algún guión de Sam Peckinpah. Decenas de edificios de tonalidades terrosas se levantan solitarios tras de él. Miles de pisos con las persianas bajadas dotan a la ciudad de una imagen tétrica, posnuclear, que confirma que allí no vive nadie. Serán habitadas en un futuro, pero no hoy y seguramente tampoco mañana. ¿Se puede pasar? No, responde el vigilante de Prosegur. Estaría interesado en comprarme una vivienda. El de Prosegur: Ahora mismo no hay ninguna oficina de venta.

 

Estos edificios son los que se han quedado los bancos para saldar deudas con El Pocero. El grupo de entidades que le financió el proyecto, CAM, Popular, Santander, etcétera, le ha ejecutado miles de viviendas. Francisco Hernando no se muestra taciturno. Francisco Hernando está contento. Ha echado lastre por la borda, cosa de la que no pueden presumir otros compañeros de faenas. El problema ya no es suyo, sino de los que les prestaron el dinero, que no hacen más que engordar su cartera inmobiliaria. Se jactaba de ello el verano pasado en Mallorca, en una heladería de Puerto Portals.   

 


-Don Francisco, ¿qué tal le va todo? Le veo radiante –dijo el dependiente.

-Y tanto, acabo de vender al contado los pisos que me quedaban.

 

Las complicaciones de vender un yate de superlujo en plena crisis

 

A El Pocero le persigue la buena estrella. La ha tenido incluso para deshacerse de su embarcación. Arturo Fernández, presidente de Cámara de Comercio y patronal madrileña, se quejaba hace unos días de que era “una putada tener un yate. Llevo tres meses intentando vender el mío y no me lo compra nadie”. Pues bien, Hernando, un hombre con suerte, ha conseguido endosarle el Clarena II, el navío de recreo más grande del mundo, el más caro, a un armador sudamericano. Lo ha hecho perdiendo dinero, que los pecados de la vanidad tienen su penitencia. También ha tenido que vender algunos jets privados y echar el cierre a su equipo de Moto GP. Los coches ni tocarlos. Al partido del Real Madrid-Atlético de Madrid acudió subido a un Maybach y va por ahí presumiendo de haberle regalado un Cayenne a la ex mujer de Bono.

 

El Pocero mantuvo una relación de amistad con el presidente del Congreso hasta que saltó el escándalo de Seseña. Empresarios como Fernández Tapias y periodistas como José Oneto o Carlos Herrera pueden incluirse entre sus fieles. La comunicación de Francisco Hernando la lleva Alfredo Urdaci, especializado en Letizia Ortiz. El Pocero apenas se relaciona con los inmobiliarios, seguramente porque siempre le han considerado un outsider del mundo del ladrillo. No era uno de los suyos. No vestía con trajes hechos a medida. Sin embargo, a diferencia de alguno de ellos, no ha quebrado.


 

Puede que lo de Seseña fuera una aberración, pero no se diferenciaba en nada de Valdeluz, en Guadalajara, o Las Tablas, o Sanchinarro, o el Barrio del Pilar en su momento. Más aún, lo de Seseña tenía todo el sentido del mundo. Se han ensañado con El Pocero, pero ha vendido sus viviendas y además no las ha vendido caras. Si lo hubiera hecho tan mal, no habría conseguido financiación. Los trabajadores lo adoran. El Pocero no sabrá hablar, pero es listo de cojones”, dice rotundo un financiero.

 

En algún momento del boom, los señores del ladrillo cayeron en la cuenta de que el dinero se había hecho redondo para que pudiera rodar, y aprovechándose de los créditos baratos y de que el país se había acostumbrado a vivir de la sopa boba, crearon un gigante de pies de barro que a día de hoy todavía no ha terminado de derrumbarse. La escenificación de aquella apoteosis inmobiliaria se produjo un jueves, 1 de marzo de 2007, en Mateo Inurria 25. No cabía un alma. Profesores, expertos y periodistas abarrotaban el salón de actos de Esade para escuchar a los ponentes. No se trataba de Roubini, Krugman y Taleb, sino de Luis Portillo (Inmocaral-Colonial), Luis Nozaleda (Nozar) y Rafael Santamaría (Reyal-Urbis). Los presentes tomaban nota de sus palabras como si estuvieran delante del mismísimo oráculo de Delfos.

 

Igual que el rey de la montaña, Portillo habló de la OPA que Inmocaral había lanzado sobre Riofisa con la osadía que el momento requería (“los bancos me han apretado las clavijas, pero ahora, con la operación cerrada, se van a enterar ellos de quién aprieta a quién”), mientras Rafael Santamaría, a la pregunta de si no había conflicto de intereses en tanto en cuanto los conferenciantes tenían sillón en el consejo de varias inmobiliarias rivales, aseguraba impúdico: “Ná, ná, nos llevamos muy bien y somos excelentes amigos”. Ya no se llevan bien, ya no son excelentes amigos, algunos han perdido sus empresas e incluso sus bienes personales, otros directamente han desaparecido de la faz de la tierra. Era el caso de El Pocero hasta que el fin de semana pasado reapareció en el Bernabéu con un flamante Maybach de seiscientos mil euros.

Enlaces relacionados: Lo que queda de Metrovacesa y el Mercedes de seiscientos caballos del presidente Nafría (Los últimos mohicanos del ladrillo I)



 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 16 COMENTARIOS

16 .-
Buen articulo y recuperar al Pocero que los curiosos como yo nada sabíamos pero si cuando he leído su blog a vuelto a despertar mi curiosidad de este personaje en mi opinión, bastante peculiar y que después del hundimiento de grandes inmobiliarias; del Pocero nada se sabia fuera del mundo del "tocho" de personas como yo, pero si que la barbaridad de inmobiliarias que" brotaron" y los que mas o menos viajábamos por Europa nos hacíamos cruces a ver que pasaría con tanta vivienda? aunque era presumible por la intoxicación que se hizo de comprar y no alquilar por que? pues las inmobiliarias, los bancos y el gobierno de aquella época [Aznar si mal no
recuerdo] daban el dinero para comprar de manera fácil[ en aquella
época un prestigioso economista dijo que daban el dinero a los
compradores de vivienda con la garantía de "su corbata??]y nadie les advirtió lo que pasaría, en caso de una debacle, en mi opinión
el responsable fue el Gobierno de Aznar por provocar la euforia de dar tantas facilidades económicas y que no faltaron los avispados así como especuladores en hacer dineros fácil y por esta frivolidad del gobierno así están millares de familias. BIEN SALIO LIBRADO PO

kiku3

23/05/2011, 22:15 h.

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15 .- Cualquiera diría Cardero que perteneces a la nómina de 'El Pocero' ¡Qué buen lavado de cara le has hecho, chico!

alberito

16/11/2010, 07:14 h.

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14 .- Desde luego lo que hay que oir, comparar residencial Hernando con Las Tablas o Sanchinarro... Vamos que como la gente es idiota, hay que ver que en esos PAU´S los pisos han bajado un 10% como mucho y en el del Pocero un 50% y ni así se venden porque no quiere ir ni Dios. Todavía hay gente que quiere hacernos ver que era un visionario. Es de alucinar...

tolerancia

15/11/2010, 21:02 h.

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13 .- Muy buen artículo Nacho.

Por cierto, la prueba del nueve de que un ámbito inmobiliario está desarrollado, como decía un amigo mío, es que esté abierto un restaurante chino

Mir

15/11/2010, 17:22 h.

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12 .- #11 Como de costumbre, en cuanto sale Valdeluz mete a Aguirre por medio, olvidando que la suegra de Aguirre lo vendió como suelo rústico y posteriormente fue cuando lo recalificó la Junta de Castilla - La Mancha al padrino de la hija de Bono. Eso si que son "negocios de familia" y no la falsedad que cuenta usted, y ya no se puede pensar que lo hace por ignorancia, al habérselo rebatido tantas veces, sino, es de creer, con un afán desmedido de propagar una mentira.

mbolo2002

15/11/2010, 16:53 h.

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