BIOGRAFÍA
Nacho Cardero.- 27/02/2011

El Rayo del Líder habita un box de madera de tres por tres metros colindante con los de Zar, Almirante, Elmer y Bengalí, cuatro lustrosos corceles de imponente porte y andares regios que no desmerecerían al Bucéfalo de Alejandro Magno. A su lado, Rayo parece poca cosa. Es un caballo pequeño que estira el pescuezo para asomar el hocico por encima de la puerta y contempla desde abajo con envidia a sus vecinos de caballeriza. Sus ojos son grandes; su pelaje, castaño; su crin, sedosa pero carente de valor, poco que ver con la suntuosidad de los caballos isabelinos. El Rayo del Líder (13-14 años), el equino que Muamar Gadafi regaló a José María Aznar en su visita a España de 2003, se asemeja más a un poni que a un caballo de raza árabe.
Lo tienen encerrado en el Escuadrón de Caballería de
Aznar se desentendió del jamelgo, pero se encargó de cuidar sus relaciones con Gadafi. El ex presidente español fue el primer líder occidental en visitar al guía supremo de
Tan extravagante maridaje ha permitido ver a algunos de los hijos del dictador libio paseando por las calles de Madrid sin despertar suspicacias. Uno de ellos, Khamis, estaba matriculado en un MBA del Instituto de Empresa, lo que ha convulsionado el atildado mundo académico de la capital. Se desconoce cuál es su actual paradero. De otros ha sido Alejandro Agag el que se ha encargado de ejercer de cicerone. No por nada, el yerno de Aznar, ahora metido a financiero, tiene intereses en el país norteafricano, caso de un coto de caza de perdices en las proximidades de Trípoli. Quienes han coqueteado con el tirano pretextan que la diplomacia no está hecha para salvar el mundo, sino para velar por intereses políticos y económicos.

Quizá guiado por esta premisa, Zapatero tampoco ha conseguido sustraerse a los encantos de Gadafi, uno de los pocos mitos supervivientes de la izquierda eterna, ‘el hombre que devolvió la dignidad a su pueblo’. Gadafi es socialista. Al menos de eso presume. Su hijo Saif al Islam Gadafi, el delfín llamado a ocupar el sillón presidencial, el mismo que amenaza a sus ciudadanos con un baño de sangre, el mismo que se doctoró en
Las armas de España y el botox de Gadafi
En diciembre de 2007, Zapatero recibió con los brazos abiertos a Muamar Gadafi. A él y a sus aviones, sus coches de lujo, sus camellos, sus corderos degollados, su guardia de corps, sus treinta vírgenes armadas y su jaima, que instaló en el Palacio del Pardo. El presidente español le agasajó también con una cena a la que acudieron representantes de Repsol, Cepsa, Técnicas Reunidas, Cámaras, etcétera. La cosa debió funcionar porque, tal y como informó El Confidencial, España vendería armas a Trípoli por valor de 3,83 millones de euros un año después, en 2008, artículos recogidos en el epígrafe cuatro de la documentación oficial de
Nada más levantarse el veto que
España fue el primero en restablecer relaciones comerciales y es posible que sea también uno de los primeros en sufrir el tsunami árabe si alcanza a Marruecos o Argelia, nuestros vecinos del sur, donde habitan marabuntas de ciudadanos sometidos y hastiados de sus mandatarios que más que demandar democracia, lo que reclaman son servicios: agua potable, alimentos, vivienda, un teléfono, en definitiva, una porción de ese anquilosado Estado del Bienestar del que disfruta Europa.
Gadafi muestra un aspecto descuidado en sus últimas apariciones en televisión quizá sabedor de que el fin está próximo. Lleva gafas ahumadas, va tocado con una taquiya, su perilla exhibe lagunas y tiene el rostro hinchado como si le hubiera dado una sobredosis de botox. Su temperamento iracundo, el mismo que le ha llevado a bombardear a su pueblo bajo la promesa de un paraíso eterno, contrasta con la templanza de El Rayo del Líder, el caballo que el líder libio regaló a Aznar. Rayo permanece encerrado en su celda de oro -de oro negro, se entiende-, esperando que alguien le abra la cuadra y se suba a la montura para cabalgar de nuevo.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
25 COMENTARIOS
25 .- Un artículo tan largo persiguiendo un único fin, justificar que Zapatero recibiese a Gadafi, le facilitase instalarse con jaima, vírgenes y demás zarandajas en los jardines de El Pardo pero sobre todo, quitar hierro a la venta de armas ¡¡ellos!! o mejor dicho ¡¡él!! vendiendo bombas de racimo, ¡¡el!! metiéndose en una guerra donde están muriendo muchos muchos civiles.
Al hipócrita Zapatero lo han echado los de su propio partido pero es tarde, demasiado tarde.
24 .- perdon, falta una letra
¿Amaral? Vamos, vamos, yo conozco la canción que le viene que ni pintada a Rubalcaba, la que debió el otro día cantarle a la cara Gil Lázaro.
http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com/
Saludos y muchas gracias.
23 .- El caballo para Bono, mejor. ¿Y la música con la que sobrevuelan los F-18?
¿Amaral? Vamos, vamos, yo conozco la canción que le viene que ni pintada a Rubalcaba, la que debió el otro día cantarle a la cara Gil Lázaro.
http://elblogdejoseantoniodlpozo.blogspot.com/
Saludos y muchas gracias.
22 .- Asi que Aznar se desentendio... ¿Acaso se debería haber quedado con el caballo? ¿debía ir a montar al cuartel de la GC y utilizar sus instalaciones para uso privado como hace Sonsoles con la piscina y el buceo? Si es que hasta la comparación entre caballos es una gilipollez ¿ comparamos acaso un chihuahua con un rotweiller? La verdad es que la primera parte del artículo no tiene desperdicio...
21 .- #3 Gadafi y Mubarak no estaban en la internacional socialista?
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