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OPINIÓN

España desolada: ciento una razones para no votar ni a PSOE ni a PP

BIOGRAFÍA

Me siento un hombre afortunado. Por mis orígenes y por haberme tropezado en el camino con periodistas imposibles de clonar, primero en El Mundo, después en La Clave y por último en El Confidencial. Unas tiras de celo sujetan a Kipling (If) en las paredes de mi estudio. Por causas de fuerza mayor, me he vuelto determinista en contra de mi voluntad. He escrito un libro al que le busco hermanos, participo en las tertulias de Intereconomía e intento ser fiel a una máxima: contar las historias que otros no se atreven a contar, ser crítico con el poder, escribir con libertad e independencia, y eso a veces se consigue.

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Nacho Cardero.-  18/05/2011

Camps, Costa, Ripoll, Toledano, Valadez, Cuenca… Así hasta sumar una centena. De la Gürtel valenciana al cortijo andaluz, hay ciento una razones para no votar ni a PSOE ni a PP este 22 de mayo, tantas como imputados se presentan a las elecciones municipales y autonómicas. No hay excusas. Frente al derecho de los políticos a la presunción de inocencia también está el derecho de los ciudadanos a no ser tomados por tontos. Según una encuesta reciente, nueve de cada diez españoles piensan que las formaciones se mueven por intereses particulares, de equilibrio de poder, pongo a este candidato al frente de la lista porque controla el aparato, no por el interés de la sociedad. Si hubiera agencias de calificación para los partidos como las hay para la deuda soberana o las cajas de ahorros, a buen seguro que su nota no pasaría de bono basura.

Acaso por ser éste un país cuajado de pífanos y tramperos de baja estofa, nuestra clase política ha pasado de puntillas por los temas clave que preocupan a los ciudadanos. No sólo hay omertá respecto al mapa de la corrupción, esa piel de toro banderilleada por un sinfín de causas judiciales que tan gráficamente se muestra en la Red como ejemplo de la incuria de nuestra clase dirigente, sino que el pacto de silencio se extiende a otras materias que deberían haber sido verdadero objeto de debate en estos comicios, especialmente ahora que comienza a aparecer negro sobre blanco la situación insostenible de las arcas de ciudades y comunidades autónomas. ¿Alguien ha puesto sobre el tapete la conveniencia de suprimir las diputaciones? ¿O de evitar duplicidades de gasto en las administraciones? ¿Y qué dicen de la financiación municipal? ¿Y de la autonómica? ¿Quién ha hablado de la incapacidad de los ayuntamientos para ingresar o del déficit oculto de nuestras regiones?

Los candidatos han dispuesto de tiempo para hacerse la fotografía de rigor con los damnificados de Lorca y el bruñido trofeo de los campeones de Copa, pero no para dar soluciones a los problemas que están conduciendo a España hacia el abismo. Al socaire de estos hechos, cabe concluir que el nivel de estas elecciones es bajo, muy bajo, por no decir ínfimo.

Esta estrategia de dar la callada por respuesta, de la que son paradigma Mariano Rajoy (junto a su alter ego Pedro Arriola, inmarcesible gurú de Génova), por parte del PP, y Carme Chacón (de la mano de Miguel Barroso), por el lado del PSOE, dice mucho de la progresiva irrelevancia de nuestra clase política. Como explica el profesor Ludolfo Paramio en La globalización y el malestar en la democracia, “la desconfianza de los ciudadanos hacia los gobiernos y los partidos es consecuencia de su percepción de esta pérdida real de poder: la democracia seguirá siendo la mejor forma de gobierno, pero quienes gobiernan o aspiran a gobernar serán crecientemente irrelevantes”. Aunque la estrategia surta efecto, aunque sean unos candidatos eficientes, quizá buenos mandatarios si alcanzan el poder algún día, jamás se les colgará la medalla de hombres de Estado. No al menos para una minoría independiente y culta que no perdonará ni el silencio, ni la inacción, ni sus listas de imputados, ni la sumisión del interés general al particular en un contexto tan sombrío como el actual, del que sabemos su origen pero desconocemos su estación de término. Esa mancha no desaparece con una victoria en las generales. Al menos, no debería.    

Son las formaciones minoritarias, con las que este diario no puede ocultar cierta afinidad por compartir verbo afilado e irreverente y por moverse al margen de la triada hegemónica que controla el país, caso de UPyD y Ciudadanos, las únicas que se atreven a encarar el problema de España sin complejos. Rosa Díez, líder de UPyD, lo hizo con una Proposición de Ley en el Congreso de los Diputados para dificultar la presencia de imputados en listas, en la que se incluía una modificación de la Ley Electoral, que no se ha podido discutir antes de los comicios del 22-M, como era su intención, por zancadillas de los dos grandes partidos. En la exposición de motivos de dicha PL, se argüía que “la presunción de inocencia no puede convertirse de modo abusivo, sin daño para la democracia, en una patente de corso que permite enrocarse en las instituciones públicas a los imputados por corromper su funcionamiento, utilizando para su defensa los medios materiales y jurídicos que la institución puede poner a su servicio, con lo que esto implica de mal uso de tales recursos, privatizados de hecho para servir a intereses personales, y de suspensión de la igualdad ante la ley mediante las ventajas de todo tipo de que pueden disponer los cargos públicos en contraste con los ciudadanos privados”.

Si hubiera agencias de calificación para los partidos como las hay para la deuda soberana o las cajas de ahorros, a buen seguro que su nota no pasaría de bono basura

La oposición a este tipo de iniciativas y el comportamiento abúlico y clientelista de los partidos, mezclado en caliente con las consecuencias devastadoras de la crisis laboral, ha provocado un divorcio entre la sociedad civil y la clase política sin parangón en la historia reciente del país. Los ciudadanos no se fían. Movimientos espontáneos un tanto anárquicos, en los que se mezclan bloggers y jóvenes con kufiya, como #nolesvotes o Democracia real ya, cultivados en Internet y promotores de las manifestaciones del domingo 15 y martes 17 de mayo, se encargan de poner voz a este malestar creciente. No se trata de tomar el Parlamento ni de quemar conventos, como pretextan las grandes formaciones para menospreciar este tipo de iniciativas, sino de la creciente necesidad de una sociedad civil fuerte sin adhesiones inquebrantables a blasones roídos.

El informe que mejor refleja el desencanto actual, de mención obligada entre los estudiosos de la cosa, es Pulso de España 2010. Un informe sociológico (Biblioteca Nueva, 256 páginas), que disecciona a los jóvenes de nuestro país, chicos amamantados en la Red que no se consideran ni conservadores ni progresistas, sino todo lo contrario. Este informe, coordinado por José Juan Toharia, presidente de de Metroscopia, catedrático de Sociología en la Autónoma de Madrid y director académico de la Fundación Ortega-Marañón, nos describe a un país hastiado, cansado, harto de su clase dirigente: “Los españoles anhelan el relevo de ambos partidos [PSOE y PP] por otro tipo de estilo de gobernar y de controlar al Gobierno (…) Los españoles no abominan de la política, sino del modo, generalmente ramplón, mediocre y mezquino en que suelen conducirse la mayoría de los políticos. De estos políticos”.

Lo que está sucediendo en este país evoca a Casa Desolada de Charles Dickens, en el que sus protagonistas acuden a los juzgados para dirimir un pleito que se prolonga en el tiempo generación tras generación, y que cuando finalmente Lord Canciller emite veredicto, ya nadie se acuerda del origen de la disputa, pues los que la iniciaron se encuentran dos metros bajo tierra y los vencedores no tienen nada que celebrar por una sencilla razón: todo el dinero que por ley les corresponde será para pagar las costas del sinfín de abogados que les han asesorado en tan dilatado período de tiempo.

Algo similar le sucederá a España, cuyas cuadernas crujen hasta casi romperse, si los dos grandes partidos se llaman andana y, arrinconados por una opinión pública crítica, no tratan de recuperar la confianza de los ciudadanos y de unos mercados que tampoco se fían de nuestra clase dirigente. Tanto PSOE como PP están condenados a hacerlo, a aprender de sus errores y adaptarse a una sociedad que va mucho más rápido que sus políticos. Ellos son los que nos gobernarán tras el 22-M y a ellos hay que pedirles transparencia, que castiguen la corrupción, que levanten la alfombra de las cuentas públicas, que digan la verdad, en definitiva, que tomen medidas para acabar con esta España exangüe y desolada. Está en sus manos.

 

Sígueme en: http://twitter.com/nachocardero

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 150 COMENTARIOS

150 .- Yo soy optimista.
Aznar nos hartó de tanta prepotencia, bodas del Escorial, guerras en que no pintábamos nada, mentiras y manipulación.
Zapatero nos ha hartado de las mismas mentiras y manipulación, pobreza, inconsciencia, falsa memoria maniquea de la historia, falsos "artistas" de la ceja y el cazo, prohibiciones varias y absurdas, más guerras...
Rajoy, en el mejor de los casos, nos hartará de aburrimiento. Pero esto es mejor que la historia que lo precedía. En el peor de los casos, nadie sabe [¡horror!]

Este artículo, además de apoyar a ciegas a Rosa Díez, no se sabe bien que aporta. Además comprendo que a muchos les ponga una mentalidad contestataria [ella no tiene nada que perder] en una España de mensajes tan gastados. Otra cosa es Rosa que hiciese algo útil si tuviese poder.

Renovemos, por supuesto. No es normal que un partido se mantenga en el Gobierno contra el clamor de todo un país.
Por lo demás, de acuerdo en que quien lleve el cambio adelante sea alguien joven que comprenda los retos del futuro, no los abuelos de la transición, que ya aportaron lo que podían.

Mateo Ricci

19/05/2011, 21:58 h.

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149 .- mucho bla bla bla...pero no se habla de lo que se necesita de verdad:

un referéndum a la islandesa

total si no....nos vamos a tirar el resto de nuestras vidas trabajando deslomaos pa pagar impuestos,pa que sigan a cuerpo de tiranos los politicos y banqueros

los maduritos que creen que van todavía a arrebañar algo con el pisito
que espabilen a como vienen los tiempos y vendeee corriendoooo

revolucion a la vista, cuando los jóvenes no tienen nada que perder...los mayores nada podran conservar
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el mejor voto utilizable actualmente es :

http://img263.imageshack.us/img263/4639/info3t.jpg

madreitor

19/05/2011, 20:36 h.

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148 .-
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"No es lo mismo votar que elegir.

Yo quiero elegir, no votar.

Los siervos votan, los ciudadanos eligen.

Los siervos creen que votar es un deber; los ciudadanos saben que es un derecho.

Los siervos votan listas; los ciudadanos eligen personas.

Cree el siervo, que si no vota, no tiene derecho a quejarse.

El ciudadano sabe que votando, sólo legitima la corrupción y alimenta la partitocracia".
[Isidro Fuentes]

LEIDO EN Que No Cuenten Con Mi Voto


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vredondof

19/05/2011, 20:11 h.

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147 .- No es posible dar con soluciones locales a problemas globales

LuisPedro

19/05/2011, 19:29 h.

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146 .- #145

NO al rescate de bancos
No a la especulación en bolsa
No a este sistema monetario
No a los paraisos fiscales
No a la usura
No a los privilegios
No a la concentracion de capital y poder
No a la concentración y manipulación de la información
No al gran capital y dueños del planeta, no a sus marionetas o politicos, no a sus desinformadores

LuisPedro

19/05/2011, 19:27 h.

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