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Ángel Llácer y el resto de colaboradores de 'La escobilla nacional'
La escobilla nacional pretende hacer lo propio con cierta clase social surgida de las cloacas de la posmodernidad televisiva. Destila este nuevo formato de Antena 3 una mala baba que se agradece a la hora de elaborar el ‘retrato robot’ de esa suerte de aristócratas del cátodo, pornógrafos en su mayor parte, que han hecho del chisme y del escarnio del otro sus dos mayores asideros al boyante estamento al que pertenecen.

Aprobó con nota el primer capítulo de esta saga de farsas que nos promete la cadena de Planeta, habituada a trabajar el formato que ahora parodia. El cinismo aquí se recibe como una contradicción permisible. Sobre todo si se percibe este programa, renacimiento tardío de aquel fenecido Homo Zapping, como un recado profético; aquel que anuncia el principio del fin del objeto de parodia. ¿Será? Oremos.
Como en la Trilogía Nacional de Berlanga aquí de lo que se trata es de parodiar los ademanes aristocráticos de gente que se cree importante y que en realidad no lo es. Ni Berlanga ni Antena 3 maltratan, eso sí, a sus criaturas. Ellos mismos se retratan. Pasean por La escobilla las almas en pena de María Patiño, Jorge Javier Vázquez y el resto de correveidiles de la cosa rosa. Ellos no, sus dobles. Hay imitaciones de mérito en este programa, sobre todo las de ese experto clonador llamado Carlos Latre. Hasta Ángel Llácer, mal cómico de malos programas como Operación Triunfo o Tú sí que vales, parece haber encontrado su sitio dentro de este simulacro.
Desde luego, se agradecen estas críticas al medio desde el propio medio. Este metalenguaje mordaz cuya estandarización inicio Sé lo que hicisteis. Hay, eso sí, chistes mejores y peores en esta parodia. En este sentido, Berlanga ha sido siempre un privilegiado. No todos los guionistas se llaman Rafael Azcona...
Vea parte del estreno de La escobilla nacional:
OPINIONES DE LOS LECTORES,
5 COMENTARIOS
5 .- Que Antena3 se dedique a hacer malas copias de personajes/programas de otras cadenas [Tele5] , al estilo de la Sexta, demuestra la falta de imaginación de sus directivos/productores.
Son tan impresentables unos como otros, y al final nos iremos la mayoria sensata a las cadenas públicas. Las privadas se han convertido en esclavas estúpidas de la audiencia.
4 .- Que este programa procediera de los creadores de Crackòvia prometía mucho, pero no ha terminado de convencer. Un metraje excesivo y limitado a pocos personajes. Con ciertos retoques podría funcionar bastante bien. Eso sí, agradecidos por la crítica al inframundo del corazón televisivo patrio.
3 .- El chaval tiene su genio no cabe duda...
Erasmus vs. Orgasmus: la otra cara del programa de movilidad
2 .- “BABOSOS DE SEGUNDA GENERACIÓN” [y 2]
Pero por desgracia igual que pasa con la gripe A y su variante porcina, los “programas babosos” están mutando. Algunos elementos, los más zafios del hatajo, se han hecho fuertes, tutean al pastor y amenazan con ser ellos los pastores. Estaríamos ante lo que podríamos llamar “PROGRAMAS BABOSOS DE SEGUNDA GENERACIÓN”. Me gustaría seguir y describir las consecuencias de esta mutación, pero no alcanzo. Es absolutamente imprevisible.
1 .- “BABOSOS DE SEGUNDA GENERACIÓN”
Todos sabemos lo que es un PROGRAMA BASURA. Básicamente es un programa en el que el presentador va dando entrada a cierto tipo de personajes que van apareciendo exponiendo públicamente sus miserias, ignorancia y ridícula sorpresa. A cambio, salen en la tele, tienen sus cinco minutos de gloria y lo que es más importante les ven en su pueblo o barrio. Intuyo que en la mayoría de los casos les pagan en especie [viaje, fin de semana en Hotel y poco más].
Pero al igual que en aquellas enfermedades víricas a las que no se las opone resistencia este mal ha mutado y ahora tenemos los PROGRAMAS BABOSOS. A diferencia de los programas basura, en estos casos el presentador adquiere un papel protagonista. Se presenta como: adalid contra injusticias, creador de respetables estilos periodísticos o como "catedrático/a" que dirige un trascendente estudio sociológico, cuando en realidad lo que hacen es pastorear un hatajo de grotescos impresentables que son más interesantes cuanto más zafios y borrachos estén. Contrariamente a lo que pasaba en los programas basuras a estos elementos babosos hay que pagarlos y bien.