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“Soy adicto a los analgésicos”

MHRA Rafael Guayta June Raine adicción

@Ana I. Gracia. - 16/09/2009

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Depende de la naturaleza del fármaco, de la persona que lo tome y de las circunstancias bajo las cuales lo esté tomando. Pero la Agencia Regulatoria de Medicinas y Cuidados de Salud del Reino Unido (MHRA) ha hecho público un informe que alerta de que sólo son necesarios tres días para que una persona pueda llegar a ser considerada oficialmente adicta a un analgésico si abusa descontroladamente de su utilización.

 

June Raine, directora de Vigilancia y Control de Riesgo de la MHRA, recuerda que tomados de manera correcta y para el propósito correcto, los fármacos de codeína y dehidrocodeína (analgésicos), son muy efectivos y aceptablemente seguros. Sin embargo, alerta de que un mal uso puede conducir directamente a la adicción del fármaco. En este aspecto, Rafael Guayta, miembro del Observatorio de Medicamentos de Abuso del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, resalta que “ningún medicamento es bueno o malo. Lo que sí existe es la mala utilización de estos mismos fármacos”.

 

Normalmente el adicto no busca paliar un dolor. “Busca su efecto placentero, aunque sea adverso”. Según la MHRA, en Reino Unido se venden cada año aproximadamente 27 millones de paquetes de analgésicos que contienen codeína. De ellas, unas 30.000 personas se  han ‘enganchado’ a estas medicinas, aunque presienten que sólo sea “la punta del iceberg”. Guayta considera que es prácticamente imposible acotar la franja de los adictos a los medicamentos. “Normalmente el individuo no pide información ni consejo ni atención porque no se considera adicto. Se enmascaran buscando síntomas para que le sigan suministrando más dosis”, cuenta Guayta.

 

Todo aquél que abusa de algún fármaco lo hace por alguna razón en concreto. Se ha especulado mucho sobre quién es más propenso a excederse en la toma de ciertos medicamentos. En Estados Unidos el joven adolescente o universitario es el perfil que mejor encaja. En España, los varones de 25 a 35 años de clase media baja son los que más fieles agrupa en su particular peregrinaje hacia la ‘droga’ que saciará su sed. Normalmente los buscan para “sentirse relajados, que los mantenga alerta, que aumente la potencia sexual o que les produzca efectos alucinógenos”, detalla Guayta. El individuo percibe el síndrome de abstinencia y no concibe un día sin tomar porque su organismo ya le envía señales de que algo, sin ese medicamento, no va bien. Al final, si se prolonga en el tiempo, tiene la ansiedad de encontrar donde sea el medicamento. Y ahí es donde entran en juego los falsos dispensadores de Internet.

 

Normalmente es el entorno el que se da cuenta de que el adicto tiene un problema con el medicamento cuando observan un desvío de “la atención de su esfera social y laboral” y de que su único propósito es conseguir a toda costa la bendita pastilla. Deforma su realidad. Delante del farmacéutico, las señales de alarma más pronunciadas saltan cuando el individuo solicita una marca determinada, “a veces incluso sin terminar el último frasco de fármaco. Además no explica por qué lo necesita ni muestra ningún cuadro clínico específico”. Es entonces cuando ha caído en el cepo de los adictos.

 

Puede provocar fallos multiorgánicos

 

Aunque la mayoría de las personas hacen un uso responsable de estos medicamentos, el consumo inadecuado o sin prescripción médica es motivo de preocupación para la salud pública. Cuando alguien abusa de un medicamento, automáticamente se expone a daños que pueden llegar a ser irreparables: “Podría llegar incluso a provocar fallos multiorgánicos”, alerta Guayta. Todo depende del medicamento que sea.

 

La codeína es un opioide que se usa para aliviar el dolor moderado o severo en trastornos como la migraña, dolor dental, menstrual o de espalda. Ahora, la MHRA afirma que estos fármacos se venderán con advertencias más prominentes sobre su riesgo de adicción tanto en el empaquetado como en el folleto interior. Y, dice, deberá advertir a los consumidores que no tomen el fármaco durante más de tres días seguidos. También se retirarán del empaquetado las sugerencias de usar las medicinas para aliviar catarro, gripe, tos y garganta irritada, así como referencias a trastornos con dolor leve.

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