Rebeca Royo Ortiz.- 17/08/2009
Por tradición y casi por obligación, las mujeres deberían odiar el género porno. Todavía existe un freno femenino a confesar que no se consume porno porque supuestamente no está hecho para hembras. Sin embargo, hay estudios demuestran que uno de cada tres consumidores de porno son mujeres. Las preguntas que surgen a continuación son obvias: ¿El porno es una perversión o puede enseñarnos cosas sobre nuestra sexualidad? ¿Es sucio o despierta nuestro líbido? ¿Deben las mujeres protestar contra el porno y prohibirlo o deben participar en este fenómeno todavía masculino, para cambiarlo y moldearlo a su antojo?
Erika Lust fue una de las primeras personas que reclamaba un porno hecho para mujeres. Así que ella misma se puso manos a la obra. Hizo películas porno con un contenido mucho más sensual: las escenas de sexo estaban aliñadas con amor y sentimiento, el punto de vista que le gusta a la mujer. También escribió el libro Porno para mujeres, en un grito a la esperanza por cambiar el rumbo del mundo pornográfico.
En su manifiesto, ella misma reclama a mujeres adultas que decidan cómo quieren ser representadas en las películas: mujeres que sean mujeres, con sentimientos, educación, profesiones, madres, casadas, divorciadas, solteras, amantes, jóvenes, adultas, delgadas, con curvas… Pero todas con el mismo fin: disfrutar de su sexualidad y disfrutando de sus situaciones sexuales que se presentan en las películas.
Un experimento hecho por
Derrumbado el mito sobre que las mujeres prefieren las fantasías románticas que las imágenes puras y duras del acto sexual en bruto, Lust pide a la sociedad femenina que no dé de lado al porno: “El porno no es sólo porno, es un discurso, una manera de hablar sobre sexo”. Es, según sus propias palabras, una manera de ver y entender lo masculino y lo femenino.
Así que como mujeres todas tienen el derecho de disfrutar del cine adulto, “y pienso reivindicar la participación en el contenido de este discurso”. Propone ser creadoras: guionistas, productoras, directoras…
Nos guste o no, el porno ya ha salido del armario. Si no se lo cree, échele un vistazo a Internet: está a rebosar de porno. “Las mujeres deberíamos ser críticas con este fenómeno. Los valores que transmite el porno deben ser analizados y cuestionados por nosotras permanentemente”. ¿Qué mejor ocasión que ésta para ayudar a entender a los hombres que todas nosotras sabemos lo que a muchos de ellos les cuesta comprender?
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