@Ana I. Gracia. - 08/08/2009
Aunque parezca una historia de ciencia ficción, hay pacientes que acuden a su médico por no poder ‘adiestrar’ a su mano, casi siempre la izquierda, que se empeña en llevarle la contraria a la derecha. Muchos pacientes describen cómo su mano 'extraña' se opone tozudamente a la sana. Se han visto casos en los que una mujer se ha pasado diez minutos peleando con ambas manos en la caja de un supermercado: mientras una intentaba pagar, la otra guardaba el dinero en el bolsillo. Está el caso del señor que nunca podía abotonarse la camisa, otro que era incapaz de tomarse una taza de café, o el paciente que intentaba abrir el periódico con la mano derecha mientras la izquierda lo cerraba.
Una mano escapa del control de su dueño cuando se altera la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales. El sujeto tiene entonces la impresión de que su mano obedece a una fuerza desconocida, o simplemente se presentan ante el doctor con un tipo de locura que se les escapa. Escuchar que es un desorden mental les tranquiliza.
El “síndrome de la mano extraña” es el más común en personas que han tenido una cirugía de separación de hemisferios cerebrales, un procedimiento usado en ocasiones para relajar los síntomas de casos extremos de epilepsia. Se produce una lesión seria en las fibras que conectan ambos hemisferios cerebrales, provocando una falta de comunicación y la división de la conciencia: las dos mitades no comparten los datos. Por eso el paciente actúa y funciona como si tuviera dos cerebros.
A pesar de la terrible convivencia con la propia mano, no existe por ahora un tratamiento que consiga calmarla. Dicen los expertos que hay que mantener ‘ocupada’ a la mano extraña. Sosteniendo en ella algún objeto puede conseguir calmarla. Quien lo padece reconoce que siente el tacto en la mano, pero cree que esa mano no forma parte de su cuerpo y no puede controlar sus movimientos. Como la señora que quiso escribir una carta a un reconocido doctor, y la mano rebelde le tiró el folio a la papelera. A continuación, un caso verídico de lo que es capaz de hacer una mano por llevarle la contraria a la otra.
Opiniones de los lectores (1)
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dabulper»09/08/2009, 21:30 h.
Este síndrome pone de manifiesto que el cerebro tiene dos actores diferenciados: los dos hemisferios cerebrales. El hemisferio dominante es que que contiene la zona del lenguaje [en diestros el hemisferio izquierdo, en zurdos el derecho]. El hemisferio silencioso [el opuesto] no comprende el lenguaje, es más pictórico y musical, realizando reconocimiento de patrones complejos que el dominante no es capaz de hacer.
Para los que estén interesados en profundizar en el tema, les recomiendo la lectura: El Yo y su cerebro, de Karl R. Popper y John C. Eccles. En el capítulo 5, describen una serie de experimentos en personas comisurotomizadas [seccionado el corpus callosum que conecta ambos hemisferios] en los que se demuestra que la consciencia del YO permanece en el hemisferio dominante, mientras que las acciones del hemisferio silencioso son percibidas como ajenas. La conclusión es obvia, nuestra consciencia del YO emerge del lenguaje.
Una situación interesante se da cuando el hemisferio dominante es silenciado. Como le ocurrió a Jill Bolte Taylor una neurocientífica que vivió un ictus.
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