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Invertir en el efímero arte del vino

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Invertir en el efímero arte del vino

@María José S. Mayo - 07/08/2009

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Aunque el vino en España es un valor en alza, lo cierto es que, a diferencia de otros lugares como Londres, Nueva York, París o California, todavía son muy pocos los que invierten en él.

 

En Francia suele ser habitual comprar vino directamente de la barrica, es decir, antes de que se envase y se ponga a la venta, algo que suele suceder unos dos años antes. De esta manera la inversión es más que rentable, ya que el vino se adquiere a un precio considerablemente más bajo. Pero para llegar a tener este ojo para el negocio está claro que se necesitan muy buenos conocimientos de un terreno tan apasionante como este, pues igual que un caldo de una buena añada puede llegar a incrementar su precio en un 80%, si no se sabe cuidar y controlar cuantos son sus años máximos de vida, se puede echar a perder. Es por esta razón que no pocos echan mano del consejo de un buen sumiller o alguna empresa especializada.

 

Las opiniones en torno a las ventajas y desventajas en torno a este negocio son variadas. Douglas Barzelay, que colecciona borgoñas, afirma: “Con el arte, tú puedes coleccionarlo y disfrutarlo al mismo tiempo”, pero añade que con el vino “a menos que a ti te dé placer el hecho de mirar las botellas, la única manera de disfrutar de una colección de vinos es abrir las botellas y consumir su contenido, pero entonces destruyes el valor de esa pieza de tu colección”.

 

Y es que el vino es un producto exigente y efímero que exige estar guardado en las mejores condiciones de conservación para mostrar todo su potencial. Suele tener una vida de 15 o 20 años, pero esta varía además de por su conservación, por la calidad de las uvas –basada en la antigüedad de los viñedos, la tierra en la que se cultiva o las condiciones meteorológicas de ese año-, y el proceso de elaboración y reposo en barrica.

 

Los vinos españoles más cotizados son los Rioja, Priorat o Ribera del Duero, y a nivel internacional son apuestas seguras algunos franceses como Chateau Latour, Chateau Margaux y Chateau Leóville les Cases.

 

Certificados de conservación

 

Desde luego, la etiqueta marca. Más si incluye extras como detalles de metal o incluso de oro y plata. Pero el papel más importante en una inversión en vino es el certificado, que asegura que se ha conservado en perfectas condiciones. Y aquí es donde entran en juego una serie de empresas especializadas en guardar las botellas más preciadas.

 

Pikleton & Wine es una empresa española que se dedica a conservar en perfecto estado las botellas que sus clientes les entregan. Lleva tres años y medio en el mercado y nació de la pasión que Mar Bullón y su marido, Leopoldo Roncero, compartían por el vino. Ambos guardaban una botella para una ocasión especial y al abrirla se dieron cuenta de que se había estropeado. Entonces pensaron en formar una empresa que se dedicase a mantenerlas en óptimas condiciones y de ahí este negocio.

 

Poseen una cava que mantiene las botellas a una temperatura de entre 12 y 13 grados, con una humedad del 85%, oscuridad total y sin vibración. A través de su web los propietarios de los caldos pueden hacer un libro de registro en el que figuran los datos pormenorizados de sus preciadas posesiones. El precio de tan cuidada custodia es de 30 euros al mes un mínimo de 24 botellas con dos envíos incluidos. Ahora mismo poseen más de 2.000 botellas y esperan seguir aumentando sus inquilinas, aunque, tal como la propia Mar reconoce, en España no hay una buena cultura del vino: no sabemos de sus variedades, ni de cómo consumirlo y conservarlo.

 

En momentos de crisis, son muchos los que se están apuntando al carro de invertir en un arte tan delicado, así que no sería raro que en nuestro también convulso país sea pronto un preciado producto hacia el que dirigir la mirada. Y, si la cosa no cuaja, siempre quedará la posibilidad de brindar con la inversión por la venida de tiempos mejores.

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