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No es algo nuevo pero si actual. Cada vez más. Las actrices más conocidas y prestigiosas están en contra del botox y a favor de la naturalidad.
El caso de Nicole Kidman es el paradigma del botox llevado hasta límites extremos y polémicos. Su bello, terso y resplandeciente rostro no convence a algunos directores de Hollywood que valoran en los actores unas dotes gestuales acentuadas por su personalidad o sus rasgos faciales. Ahora son las actrices las que colocan la moda del botox contra las cuerdas. Se niegan a borrar la más mínima arruguita a golpe de pequeñas inyecciones de esta sustancia “mágica” que se ha convertido casi en una adicción en mujeres cada vez más jóvenes.
Kate Winslet (33 años) y Emma Thompson (50) quieren poder expresarse con su rostro y abiertamente han declarado en varias entrevistas su guerra particular a esta sustancia paralizante de la musculatura. Raquel Weisz (38), declara en Harper’s Bazaar UK que “el botox debería estar prohibido para los actores igual que los esteroides lo están para los deportistas”. “Actuar consiste en ser expresivo ¿Por qué borrar las arrugas de expresión?”. Cate Blanchett (39) y Sarah Jessica Parker (43) también han esgrimido públicamente argumentos anti-botox. La opinión más contundente ha sido la de Jennifer Aniston (41). La protagonista de Friends, con uno de los cachés más altos de Hollywood declaró en la revista People: “Lo probé una vez y odié sus efectos. Era como llevar peluca”.
La lista de famosas que reconoce su rechazo al botox sigue creciendo: Helen Mirren (64), Tilda Swinton (49), Marion Cotillard (34). Penélope Cruz (35) no parece tampoco tener intención de utilizarlo, aunque no se opone a la cirugía “leve”.
Retrato del botox
La infiltración con una aguja muy fina de la toxina botulínica en el músculo debajo de la piel actúa inhibiendo por relajación el movimiento muscular de la zona a tratar. Se comercializan toxinas botulínicas genéricas con nombres parecidos pero de distinta procedencia.
El botox es rápido, seguro y alisa como una plancha las arruguitas. En apariencia la panacea de la eterna juventud. Se he hecho tan popular que en algunos circuitos sociales son cada vez más jóvenes (en la treintena) las mujeres que lo prueban.
Rara vez produce efectos secundarios como reacciones alérgicas o rigidez facial, pero sus efectos son temporales (seis meses) y aunque una sesión es más asequible que cualquier retoque de cirujano (lo mínimo para un botox en entrecejo, alrededor de 250 euros), solo hay que hacer la cuenta de la vieja para deducir que, a la larga, las adictas terminan invirtiendo en botox un pastón.
Otras alternativas naturales y duraderas
Los cirujanos también admiten ahora, aunque sea entre dientes, que el uso y abuso de esta sustancia podría ser perjudicial. El cirujano plástico Roger Amar, no tiene ambages en admitir “que a la larga podrían verse complicaciones en los casos de reiteradas inyecciones de botox en un músculo facial. Bien utilizado y de forma esporádica es una buena herramienta para rejuvenecer la piel aunque sólo sea por tiempo corto; representa un paso más por delante de la cosmética pero no es conveniente utilizarlo reiteradamente y hay que darle el valor que justamente le corresponde. Para rejuvenecer hay otras técnicas más duraderas y seguras que no pasan por estirar la piel o quedar como una máscara”.
El Dr. Amar está comprobando que la gente se fija más en métodos seguros con efectos duraderos y resultados de naturalidad. Su técnica FAMI (Autoimplante muscular de células madre de la grasa), de la que es pionero mundial, está siendo cada vez más solicitada por hombres y mujeres que buscan un rejuvenecimiento profundo óseo, muscular y vascular, con una mínima agresión quirúrgica y unos resultados naturales.
Con cerca de 700 casos de FAMI realizados a pacientes en los últimos años, sin complicaciones ni efectos adversos, el Doctor Amar se siente orgulloso de comprobar que su trabajo en la línea de utilización de células madre de la grasa para rejuvenecer y reparar tejidos sigue un camino paralelo a la Investigación médica y los primeros casos de aplicación hospitalaria de células madre para reconstrucción de tejidos humanos. Su trabajo ha sido publicado y reconocido en Congresos médicos y ámbitos Científicos de Investigación.
En la actualidad a través de la Fundación FAMI está aplicando su técnica a personas con defectos físicos para quienes la cirugía tradicional no tiene solución (cicatrices hundidas, pérdidas musculares), secuelas de labio leporino en adultos y casos de quemaduras graves. Antonia Dell’Atte es colaboradora de esta Fundación y apoya convencida su técnica, después de comprobar en varios casos sus efectos positivos tanto a nivel estético como de reparación de tejidos.
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