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Los contenedores-piscina, un ‘must’ neoyorkino

Los contenedores-piscina, un ‘must’ neoyorkino

Fotografía de Yana Paskova para el New York Times.

@A. de Mendizábal - 22/07/2009

Los contenedores de la ciudad de Nueva York han adquirido nuevas funciones que no tienen nada que ver con el reciclaje o la suciedad. En estos días calurosos, todo neoyorkino cool quiere ir a ellos pero no para llevar las bolsas de basura, sino para darse un chapuzón. Y es que en la ciudad que nunca duerme, este verano estos grandes receptáculos se han convertido en improvisadas piscinas. Así lo cuenta Melena Ryzik en la edición digital del New York Times.

 

En un lugar escondido de las calles se ha creado un ‘club de campo urbano’: tres contenedores transformados en piscinas, unos cuantos sillones, una barbacoa y una cabaña que en el sábado noche hacen de la after party del gabinete de un periódico de arte un sitio mágico. Sólo se requería no pasar la bola sobre el acontecimiento.

 

El espacio, que lleva abierto desde el fin de semana del 4 de Julio, ha sido utilizado para barbacoas, sesiones fotográficas o grabaciones, pero pronto se empleará para lecturas y otros eventos. Eso sí, este espacio no está abierto al público.

 

David Belt, presidente de la compañía que está detrás de esta idea denominada Macro-Sea, afirma que no se trataba de crear un destino para fiestas exclusivas, sino de un experimento con materiales ya utilizados. También se pretendía crear “lugares que tanto faltan en Nueva York para nadar, y qué mejor que usar contenedores, que hay por todas partes y son omnipresentes”.

 

Eso sí, este concepto es copiado. Belt había oído en abril que Curtis Crowe, un músico de la banda ateniense Pylon, tenía un contenedor convertido en piscina en su casa. Tras una llamada entre Belt y Crowe, el proyecto estaba en marcha. Una constructora donó los contenedores, el mobiliario se compró en Ikea, los diseñadores se reclutaron a través de Craigslist y los trabajadores que se ocuparon de poner todo en orden no cobraron. Un proyecto realizado de manera rápida y barata que es una plantilla para en un futuro convertir en auténticas comunidades artísticas los sobrios centros comerciales americanos gracias ésta u otras atracciones indie. Todo ello sin dejar de cuidar los pequeños detalles, como un ipod conectado a unos altavoces que ameniza el ambiente.

 

Estas improvisadas piscinas estarán abiertas todo agosto, aunque Belt amenaza que, si se llenan demasiado, tendrá que cerrarlas.

 

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