Trabajo y sufrimiento: ¿por qué todo el mundo mira para otro lado?

Las películas de Hollywood solían presentarnos a sus personajes en las situaciones más dispares: podíamos verles en momentos de ocio, en el transcurso de unas vacaciones, celebrando el nacimiento de sus hijos, doliéndose de mal de amores, arreglando el tejado, cocinando… En cualquier situación menos trabajando. Algo similar parece ocurrirle a nuestra ciencia social, preocupada por los segmentos de consumo, por las identidades o por los discursos, pero apenas interesada en el mundo del trabajo. Por eso es de agradecer que, de cuando en cuando, algún autor fije la mirada sobre ese terreno. Y más aún si, como es el caso, lo hace subrayando la importancia central que tiene el empleo para nuestra sociedad.
El segundo mérito con que cuenta el texto reside en el acierto de su autor al elegir el enfoque, mostrándonos cómo el trabajo se inserta hoy en un contexto en el que la metáfora dominante es la de la guerra. Las empresas, por más sólida que sea su posición, dicen enfrentarse sin piedad por un mercado limitado, estar en permanente riesgo, pelear todos los días para no quedar fuera del negocio. Y cuando en algunos casos no sea más que un recurso retórico, las consecuencias en el terreno laboral son las mismas que si ese tipo de situaciones se diera en la realidad. Así, cada empresa termina realizando su selección de mano de obra con criterios propios de situaciones de combate, excluyendo a los que no son aptos para la lucha (los más viejos, los menos disciplinados, los indecisos, etc.) y exigiendo a los que permanecen más intensidad y mayor rendimiento en sus tareas.
A partir de esa idea central, Dejours, psicoanalista y psiquiatra, repara en cómo la lógica de la guerra, muy ligada a la razón económica, termina produciendo daños en los “ejércitos” propios. Porque esas formas organizativas, que poseen la ventaja de su bajo coste y de su eficacia a la hora de disciplinar las filas, acaban siendo fuente de sufrimiento tanto para los que ya no tienen cabida en la organización como para los que aún permanecen en ella. Es cierto que los primeros, que son vistos por los directivos como lastre que se suelta, no son preocupantes para quienes toman las decisiones, pero sí los segundos, en tanto que un malestar generalizado puede provocar graves consecuencias. Sin ir más lejos, el suicidio en el centro del trabajo ya no es tan infrecuente (y menos en Francia).
En ese sentido, Dejours no evita detallar las consecuencias que provocan los modernos métodos de gestión de personal. Así, la evaluación individualizada del rendimiento no sólo suele llevar a una frecuente falta de colaboración sino que también fomenta conductas perniciosas para el conjunto: no es extraño que un compañero moleste a quien tiene al lado o le pierda expedientes para obtener mejor valoración que él. Además, ficciones como la calidad total, que encubren en muchas ocasiones el control de los trabajadores por sus propios compañeros, son mecanismos que, con la excusa de la satisfacción del destinatario final, acaban constriñendo la inventiva de la mano de obra. Para Dejours, buena parte de las innovaciones en la empresa (y por tanto, de su buen funcionamiento) dependen de la capacidad de los trabajadores para ir un peldaño más allá de reglas y normas y generar procedimientos nuevos y provechosos. Y la insistencia en la calidad total cercena el poder de iniciativa del empleado y, con él, la capacidad de mejora de la organización.
Sin embargo, donde Dejours pone el énfasis no es tanto en las prácticas concretas cuanto en la aquiescencia para con ellas. Lo que el psicólogo se pregunta es: si el trabajo se está convirtiendo mucho más en fuente de sufrimiento mental que de autorrealización y si realmente las prácticas laborales causan tanto sufrimiento, ¿por qué nadie se muestra contrario a estos métodos de gestión? ¿Por qué se siguen aplicando? ¿Por qué todo el mundo mira para otro lado?
La respuesta a esas cuestiones es lo que contiene Trabajo y sufrimiento. Partiendo de que el sistema organizativo no puede funcionar sólo bajo la base de la resignación y la sumisión, Dejours analiza una serie de mecanismos, que van desde la distorsión comunicativa hasta la negación de los actos y la racionalización del mal, que explicarían cómo es posible que, como reza el subtítulo, la injusticia se haya convertido en algo banal.
En definitiva, estamos ante un autor importante cuya obra (que será publicada aquí por Modus laborandi, quienes ya han puesto en el mercado El desgaste mental en el trabajo y harán lo propio, en breve, con Violencia en el trabajo), que combina poderosas descripciones e intuiciones necesitadas de mayor desarrollo, cuenta con el acierto, de poner el acento en la salud mental y los riesgos psíquicos en el trabajo, algo que ni siquiera después de la popularización de términos como acoso laboral, ha sido debidamente recibido por nuestra sociedad. Y además, denuncia las malas prácticas de una manera valiente, algo que tampoco es ya muy usual…
Trabajo y sufrimiento. Ed. Modus Laborandi. 224 págs. 20 €. Comprar libro
Opiniones de los lectores (1)
1.
Manuel B»12/07/2009, 22:02 h.
Antes que nada, no he leido el libro. Para simplificar lo que entiendo del comentario exculpante de la falta de dignidad de algunas personas que buscan atajos para aparentar ser competitivas, llego a una conclusión provisional sobre el mensaje.
Si fuese verdad el principio que plantea de que es la política empresarial competitiva la que genera y justifica las acciones indecentes del indivíduo, podríamos llegar a la conclusió de que el F.C. Barcelona, el equipo más competitivo del último año debe tener en sus filas a personas muy pero que muy indecentes y egoistas o a sobrehumanos a los que no les afectan las leyes naturales. Y no es cierto, se es muy competitivo en enquipo gracias a la eficiencia individual puesta al servicio del equipo. De hecho, cuando alguien deja de contribuir con su esfuerzo al conjunto, no vale y no le valen las artimañas. Justificar el egoismo personal en las exigencias autoexpuestas es equivocado [creo] Disculpad mi atrevimiento.
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