TENDENCIAS
@José Antonio Zarzalejos* - 09/07/2009
El porcentaje de ministras socialistas en los ya varios gobiernos de Zapatero es directamente proporcional al ahínco con el que el Presidente incorpora una y otras veces mujeres a su equipo para, por una parte, hacer gala de su feminismo de cuota, y, de otra, intentar demostrar coherencia con su discurso igualitario. Mientras la vicepresidenta Fernández de la Vega –soportando carros y carretas—se mantiene a duras penas en la sala de máquinas gubernamental, Zapatero desactiva políticamente y de manera implacable a sus ministras, la mayoría de ellas, ostensiblemente inadecuadas para desempeñar las responsabilidades de los Departamentos que les han caído en suerte.
Hay varios casos actuales casi emblemáticos como el de la ministra de Igualdad que administra un conjunto competencial que no justificaría ni una Dirección General. La ocurrencia de situar a Aído en esa responsabilidad ha obligado al Gobierno a entregarle la gestión del nefasto proyecto de ley del aborto, única razón de fuste para que la andaluza joven e inexperta –aunque con ínfulas impropias de intelectual progresista—aparezca en los medios. Ni eso consiguen las ministras de Vivienda, Beatriz Corredor, y la de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa. Por no hablar de la de Cultura, Ángeles González-Sinde que, asfixiada por conflictos de intereses varios, se ha sumido en el mutismo más absoluto. A Cristina Garmedia, de Innovación, Zapatero le ha retirado la competencia sobre Universidades y buena parte de la de Investigación, con lo cual, la vasca no deja de ser una ilustrada secretaria general de un Departamento que podría haber sido el de Industria. Aunque Trinidad Jiménez tiene más perfil político, de no haber sucedido la pandemia de la gripe A, su gestión habría pasado como la luz por el cristal: sin romperlo ni mancharlo, porque es sabido que todas las competencias están transferidas y no hay dinero para poner en marcha la ley de Dependencia.
La ocurrencia de situar a Aído en esa responsabilidad ha obligado al Gobierno a entregarle la gestión del nefasto proyecto de ley del aborto, única razón de fuste para que la andaluza joven e inexperta aparezca en los medios
Más sustancia tenía Carmen Chacón, sobre el papel, en Defensa. Pero Zapatero ha abrasado a la catalana en dos jugadas de factura dudosamente leal: le endosó a la ministra el inoportuno y precipitado anuncio del abandono de las tropas españolas de Kosovo y destituyó –o le hizo dimitir—al director del CNI –orgánicamente dependiente de Chacón—cuando la ministra estaba en Estados Unidos y después de haber desoído su consejo de no renovar en su momento el mandato de Alberto Saiz. Más aún: a la flamante vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda la ha marginado por completo de una decisión estratégica para el desarrollo de la economía española: el cierre de Garoña. El futuro modelo energético español corresponde competencialmente a Industria, pero no puede desvincularse de esa Economía Sostenible que abandera el presidente y gestiona (¿) Elena Salgado.
La conclusión es muy sencilla: cada vez es menos creíble el feminismo de Zapatero porque nombra a ministras en puestos abrasivos, las ningunea y, al final, las neutraliza. Los casos de Magdalena Álvarez en Fomento, dónde la andaluza acabo literalmente triturada, y de Carmen Calvo, que en su momento estuvo al frente de Cultura –Departamento en el que, como Maleni, bordeó el ridículo—son paradigmáticos del formalismo feminista presidencial, sin olvidar a la extremeña María Antonia Trujillo, a la que no se le dio apenas oportunidad de un mínimo desarrollo gestor en Vivienda. ¿Recordamos a Mercedes Cabrera y Calvo -Sotelo? El presidente la fulminó siendo como era la más solvente de cuantas ministras ha tenido en sus equipos, descabalgándola de Educación tras haberla dejado en chasis competencial al retirarle las facultades sobre la enseñanza universitaria que han retornado al Ministerio con Ángel Gabilondo.
ZP, el presidente que no ama a sus ministras, demuestra una suerte de misoginia política – aversión a su triunfo en la gestión pública--incompatible con su discurso feminista e igualitario. No seamos crueles y dejemos al margen a Leire Pajín a la que ha lanzado a una primera línea –la secretaría de Organización del PSOE—que le sobrepasa de manera notoria.
Existe ya perspectiva para proclamar que los gobiernos de Aznar fueron más coherentes con los auténticos criterios de igualdad: en las legislaturas del PP las presidentas de las Cámaras fueron Esperanza Aguirre (antes ministra de Cultura) y Luisa Fernanda Rudí; hubo ministras en emplazamientos decisivos como Loyola de Palacio y su hermana Ana, en Agricultura y Exteriores, respectivamente; o Margarita Mariscal de Gante en Justicia, o Isabel Tocino en medio Ambiente, o Pilar del Castillo en Educación, o Ana Pastor en Sanidad… todas ellas precedidas por Soledad Becerril, ministra de Cultura con el Gobierno centrista de Calvo Sotelo, la primera mujer que accedía al Consejo de Ministros desde la II República.
Comparen ustedes y llegarán a alguna conclusión aleccionadora. Y una de ellas es que la agitación y propaganda de un progresismo estomagante no encubre ya la realidad de que nunca como ahora las mujeres en el Gobierno socialista tuvieron una mayor función subalterna e instrumental. Y es aquella fotografía en Vogue fue algo más que una anécdota: fue una categoría intelectual y política. Los hechos posteriores no han hecho otra cosa que confirmarlo.
*José Antonio Zarzalejos es director general en España de LLORENTE & CUENCA
Opiniones de los lectores (45)
45.
amomia»09/07/2009, 21:59 h.
Estimado escrito. Me parece coherente lo que escribe y logra convencer con sus aseveraciones. A proposito de "Aido", me pareció patetico ver a la ministra anunciando pulseritas electrónicas en rebajas con su blusa de corte subsahariano.
Un chiste:
Entra un encapuchado en un banco con un gato bajo el brazo.
¡Esto es un atraco!
Deme todo el dinero o aprieto el "gatillo"
44.
joanfg»09/07/2009, 19:28 h.
Cuando se crean leyes discriminatorias a favor de la mujeres, muchas de ellas inconstitucionales [veáse la Ley integral de género]es porque se tiene un bajo concepto de las mujeres. Sin ayuda de nadie, o mejor dicho sin más ayuda que los varones hay muchas mujeres jueces, médicos, economistas, abogadas, empresarias etc. Hay otras mujeres que sí que necesitan que se las ayude via discriminación para triunfar, son las pajínes, las Aídos etc gente sin preparación, sin talento.
ZP está rodeado de mediocres, porque él es un mediocre y rodeándose de personas cultas e inteligentes quedaría más patente su estulticia.
43.
medusa»09/07/2009, 17:49 h.
Estimado Escritor, Le confieso una cosa sus articulos me desempalagan, hay tanto escritor que es la voz de su amo que al menos en Vd, encuentro un Terreno neutral, donde las tonterias no por asumidas estàn fuera.
Le hago otra confesiòn cuando empezo Vd. a escribir quizas por los logicos prejuicios de la Cope,no era Santo de mi devociòn.
Hoy felizmente podemos decir que sintonizamos muchas secuencias iguales
un saludo Medusa
42.
alesandro»09/07/2009, 17:45 h.
Este comentario ha sido eliminado por el moderador.
41.
medusa»09/07/2009, 17:39 h.
De verdad me encantaria que Vd. se reconciliase con FJL, que ya lejos de los focos de la COPE, tendrian muchos puntos de encuentro.
Dicho esto estimado escritor, hoy todo es aparente irreal, estamos en un Pais y en un Mundo Virtual, y los teoremas solo valèn para el de Pitagoras y aùn asi es cuestionable.
Las Mujeres que a tan solo doscientos años, la Iglesia Catalica ponia en duda la existencia del Alma,
Ahora estàn de Moda, y si Vd. ve el futurable Politico de la Moncloa, hay nombres en la lista, PAJIN COSPEDAL ESPERANZA AGUIRRE ROSA DIEZ,
Como vera Vd. EVA tiene muchas seguidoras.
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José Antonio Zarzalejos es licenciado en derecho por la Universidad de Deusto y periodista. Ha desempeñado puestos de distinta responsabilidad tanto en el Grupo Correo, primero, como en Vocento, después. Fue director del diario ABC de 1999 a 2008. Su "cuaderno de notas" pretende ser una aproximación certera a la realidad política, económica y social española e internacional.
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