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TRIBUNA

¿Residencias o aparcamientos de ancianos?

residencias de ancianos tercera edad

Aurora Mínguez - 02/07/2009

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Que las residencias de la tercera edad son un negocio es algo indiscutible. Que una cosa es la fachada y otra el día a día de quienes viven dentro, también. Que las autoridades sanitarias se desentienden del trato que reciben los ancianos, desbordadas por otras prioridades, es algo que no se debería tolerar por mucho más tiempo. En Alemania ayer se puso en marcha la primera ITV de residencias de ancianos, pensada para prevenir y evitar abusos. Paralelamente ya han surgido también las primeras críticas y dudas acerca de su efectividad.

 

En principio se trata de poner en marcha un sistema de visitas no anunciadas a estos centros para revisar y valorar cuatro apartados concretos: cuidado y atención médica, tratamiento de los ancianos con demencia, apoyo social y desarrollo de la convivencia cotidiana y condiciones de higiene, comida y habitabilidad. Se pondrá a cada una de las diez mil residencias autorizadas en este país una nota del uno al cinco, y esas notas se colgarán en Internet de manera que cada familia interesada se pueda hacer una idea del ranking de las residencias mejores. En qué medida esas visitas sorpresa lo vayan a ser de verdad y cuánto de puntillosos sean los inspectores se constatará  en las próximas semanas y meses, y no se puede descartar que surja también una cierta picaresca al respecto.

 

Quien tenga experiencia personal con alguna residencia de la tercera edad sabe que los ancianos, sobre todo aquellos que intelectualmente siguen en perfectas condiciones, se lamentan muy a menudo de la falta de profesionalidad de las personas que les atienden, de las condiciones higiénicas no siempre óptimas, especialmente de aquellos que no pueden abandonar el lecho o no se valen por sí mismos, de  comidas que recuerdan a los cuarteles o  internados de los años cincuenta y  de  esperas interminables cuando piden ayuda o una asistencia especial, sobre todo por la noche.

 

¿A quién le importa el bienestar de los abuelos?

 

Los expertos consultados advierten que ese sistema de ITV´s no va a redundar en que los centros mejoren su calidad de manera voluntaria: se prepararán, en todo caso, para aprobar el examen, la visita de los inspectores, y después podrán hacer lo que les venga en gana. Obtenido el certificado de calidad, seguirá el negocio en el que, a veces, lo que  menos importará será la calidad de vida del anciano.

 

No es sencillo -emocionalmente hablando- mandar a un padre o a una madre a un centro de la tercera edad. Y a menudo se hace con muy mala conciencia. La cosa se agrava si en las visitas se detecta que la calidad deja de desear, a pesar del dinero que cuestan. La tendencia, aquí en Alemania, y creo que en la mayoría de los países europeos, es que los mayores se queden en sus domicilios el mayor tiempo posible. Pero,además, aquí en la República Federal, desde hace veinte años se están llevando a cabo otra serie de experiencias: por ejemplo, las ‘comunas’ de gente mayor. Porque el temor a la soledad es enorme y especialmente en los países que no comparten nuestras tradiciones mediterráneas. El Foro de la Vida Comunitaria ha puesto en marcha aquí cuatrocientos proyectos con personas que a partir de los sesenta años deciden vivir juntas y ayudarse mutuamente. Bien en una casa de pequeños apartamentos, bien transformando el hogar propio en una pensión en la que viven otros coetáneos que dejaron ya los cincuenta años bastante atrás.

 

Sea cual sea la fórmula elegida, lo que está claro es que nos encaminamos a una sociedad en la que los seniors -y no precisamente los que aparecen en los anuncios- van a ser una minoría muy notable. Según los demógrafos alemanes, ahora hay 2,3 millones de ancianos en la RFA necesitados de ayuda. En el 2050  serán 4,3 millones. Visto el panorama, se intenta desarrollar al máximo la asistencia a domicilio, y se insiste en que los profesionales de este sector no conocerán el desempleo, pero se teme que el problema desbordará todas las previsiones. La tercera edad seguirá siendo, sin duda, un gran negocio, pero probablemente en este sector el cliente nunca será el rey.

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Opiniones de los lectores (9)

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9. usuario registrado jjorge»02/07/2009, 17:47 h.

Uno de los principales problemas para encontrar una residencia de calidad es el coste de su servicio y la larga estancia que normalmente sigue a cualquier ingreso. La forma de hacer frente al pago contínuo de este servicio suele constituir un auténtico quebradero de cabeza cuando no un quebranto económico para la familia del residente. En este caso suele ser recomendable analizar la posibilidad de constituir una Hipoteca Inversa sobre la vivienda del familiar. En la web www.jubilarseencasa.es disponen de toda la información que puedan requerir para valorar esta posibilidad.

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8. usuario registrado servet»02/07/2009, 12:39 h.

Unos por miedo a represalias, puede haberlas no es un mito creanme, otros por desidia, y muchos por ignorancia, no reclaman y lo más importante no denuncian la situación qu se vive en muchas residencias.

Periodicamente salen en TV casosa aislados de cierre, son espeluznantes. Personalmente he conocido dos casos de cierre y ha sido meritorio, porque al final la Administración con muy pocos medios y sin el apoyo de familiares logró cerrar despues de varias inspecciones a dichos centros.

Para finalizar, decirles que es posible que hubiera que pagar más, pero la media del precio por persona en una residencia en habitación compartida y sin subvención de la Comunidad ronda los 3000 €. Creo que con esa media no se puede decir que es una ruina.

Las rebajas van siempre en detrimento del más débil, el anciano. Comida escasa y de baja calidad, y lo más importante falta de personal crónico que no pueden atender al anciano como es debido.

Esto es lo que ocurre a diario en la gran mayoría de las residencias, en otras simplemente es dantesco.

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7. usuario registrado servet»02/07/2009, 12:29 h.

#4 Lo ha expuesto usted tal cual es. Esa es la curda realidad hoy en día.

Soy hijo único, viudo, dos hijos a mi cargo y una madre de 81 años a la que ya hace más de 10 tuve que ingresar en una residencia.

Su situación de salud psiquica y física, hacian insostenible su permanencia en su domicilio, en el mio la situación era impensable por todo tipo de razoanes, desde falta de espacio a persona necesari al menos 12 horas diarias para su cuidado, eocnómicamentde inviable. Tuve que alquilar la casa familiar y aún así no me llegaba, ella aprotaba sus pensión. ¿Yla residencia?

Simplemente decirles que si no fuera un negocio no estarian abiertas. En la mayoría de los casos, y lo se por experiencia propia y ajena, el trato no es el que los ancianos se merecen, hay muy buenos profesionales pero estan desbordados y además son minoría, lo que más abunda es personal inmigrante con muy baja cualificación y muy mala educación. Las quejas como si no existieran.

En la Comunidad Autónoma de Madrid, aque es la más seria, apenas hay 12 o 15 inspectores para los cientos de residencias que hay, simplemente no dan a basto. Pero el problema es otro. Las familias.

Sigue

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6. usuario registrado DelirantaRococo»02/07/2009, 12:20 h.

Hace dos años tuvimos que ingresar a mi padre, con demencia senil en una residencia de la seguridad social [siempre nos habían dicho que tenían más medios que las privadas para su atención, mejores servicios de limpieza, comida y atención médica]. Pues menos mal que íbamos ó mi madre ó mis hermanos ó yo, diariamente.Desde ingresarle casi deshidratado, a presentarnos en las comidas [cosa que no les gusta nada] y ser suficiente al parecer un puré vegetal y un yogur.Los demenciados están en un "corro" toda la tarde en un pasillo, mirando unos para otros. En fín, esto seguirá pasando porque mi padre no duró ni un año. La tristeza de no poder pagar a dos personas para atenderle, porque no podíamos en casa, no se me va a olvidar mientras viva. El importe de la residencia aumentó el año 2008 un treinta por cien. Pagábamos unos 1.300 euros mensuales.

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5. usuario registrado COMTOS»02/07/2009, 11:45 h.

En cierto modo se asemeja a lo que está ocurriendo con los colegios, cada se les exige más horas de atención a los niños, convirtiéndose en "aparcamientos de niños". Desde luego no se puede generalizar, pero es una situación absolutamente real. Se aparca todo, no tenemos tiempo ni para nosotros mismos.

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