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No es un nuevo viaje al centro, pero casi

PP centro Gobierno

@Federico Quevedo - 01/07/2009

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Corría el año 1990 y el entonces presidente del Alianza Popular, José María Aznar, que acababa de tomar las riendas del partido, puso en marcha una corriente de renovación profunda y se marcó como objetivo ganar las elecciones por el único camino posible para hacerlo: el centro. Cambió el nombre de su formación y a partir de ese momento pasó a llamarse Partido Popular, como lo conocemos ahora. Dejó en la cuneta a unos cuantos dirigentes de la vieja guardia demasiado vinculados con el ‘fraguismo’ y, sobre todo, modificó los discursos para dejar de ser ese partido que tanto recelo despertaba en buena parte de la población española para empezar a buscar simpatías en los sectores más moderados del país, lo que significó también el acercamiento a otras formaciones políticas con las que hasta ese momento la derecha se entendía mal: los nacionalismos moderados. El resto ya lo saben, no hace falta que se lo cuente. Lo que importa es que aquella estrategia, que entonces se convirtió en lo que se dio en llamar la búsqueda del centro, sigue siendo válida. Desde entonces el PP nunca ha abandonado el centro político, aunque en su última legislatura Aznar rompió esa sinergia desandando buena parte del camino que él mismo había andado y eso contribuyó a que el PP volviera a aparecer ante la opinión pública como un partido ‘antipático’… Eso, y una estrategia perfectamente diseñada por parte de la izquierda en la pasada legislatura para que se visualizara al PP como un partido de extrema derecha.

Pero ya no estamos en la pasada legislatura y la situación ha cambiado sustancialmente. Ahora nos enfrentamos a una crisis de largo alcance y de una profundidad desconocida que amenaza con destruir las estructuras productivas de nuestro país y hacernos retroceder décadas en nuestro desarrollo y progreso respecto de nuestros socios europeos. Tenemos un gobierno presidido por el desconcierto, enfrentados sus ministros en temas sustanciales como el aborto o el futuro de la energía en España, y que además ha provocado una fractura generacional dentro del partido que lo sustenta. Rodríguez parece haberse puesto él mismo la soga al cuello queriendo provocar los sentimientos de una parte de la población con la nueva ley del aborto que permite a las niñas de 16 años someterse a semejante barbaridad sin permiso paterno, y lejos de exasperar a la derecha lo que ha conseguido es ‘cabrear’ a buena parte de los suyos porque la inmensa mayoría de la población rechaza esa medida. Se ha quedado sólo en el Gobierno y en el partido defendiendo el cierre de Garoña con todo lo que eso significa de renuncia al progreso y, sobre todo, a la autosuficiencia energética de nuestro país condenándonos al ostracismo en materia de abastecimiento. Hay ministros, como Cristina Garmendia y Gabilondo, a los que se ningunea en el Ejecutivo y se aparta de las decisiones más trascendentales, y no existe ninguna hoja de ruta clara y definida para afrontar la crisis más allá de la necesidad de Rodríguez de mantenerse en el poder y no mostrar demasiada debilidad parlamentaria.

Para el centro-derecha no va a haber una oportunidad igual que esta para volver al poder y corregir los errores que lo apearon del mismo hace poco más de seis años

Con ese panorama, el PP se ha reunido durante dos días en el Parador Nacional de La Granja. Han sido dos días –día y medio en realidad- de retiro para analizar la situación a la vista de este escenario que les acabo de relatar y del resultado de las elecciones de marzo y junio, en las que el PP recupera terreno y el PSOE pierde apoyos de manera significativa. Hasta 2010 no vuelve a haber ninguna convocatoria electoral en el horizonte, y serán entonces las catalanas las que vuelvan a servir de termómetro, un termómetro importante porque Cataluña es uno de los principales graneros de voto socialista y donde el rechazo al PP es mayor. Allí han estado, además de Rajoy, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, los portavoces parlamentarios Soraya Sáenz de Santamaría, Pío García Escudero y Jaime Mayor Oreja, los vicesecretarios Ana Mato, Javier Arenas y Esteban González Pons, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón y el asesor presidencial Pedro Arriola. La presencia de éste último es clave porque se trataba de plantear la estrategia de cara, no ya solo al nuevo curso, sino en lo que queda de legislatura a la vista del panorama descrito anteriormente. Es evidente que para el centro-derecha no va a haber una oportunidad igual que esta para volver al poder y corregir los errores que lo apearon del mismo hace poco más de seis años, y para eso tiene que empezar por volver a la estrategia que llevó a Aznar a La Moncloa y que, sobre todo, le dio mayoría absoluta el año 2000, y esa estrategia la marcó entonces Pedro Arriola.

Se trata, básicamente, de recuperar el discurso de la moderación y evitar provocar rechazo en una parte importante de la ciudadanía que todavía sigue mirando al PP con cierto recelo. Esa fue, de alguna manera, la línea política que triunfó en el Congreso de Valencia que Rajoy reivindicó este fin de semana porque es la que le ha dado la victoria al PP en las últimas convocatorias electorales. Y eso significa huir del tremendismo y el discurso exaltado y apocalíptico tan al gusto de algunos líderes de opinión. Pero eso no significa, ni mucho menos, renunciar a los principios ni dejar de denunciar los excesos de Rodríguez y su gobierno a la deriva. En lo que de verdad se traduce todo esto es en volver a tender la mano hacia todos aquellos que en algún momento de la pasada legislatura le dieron la espalda al PP y contribuyeron a hacer bueno aquello que se llamó el ‘cordón sanitario’ contra el partido de Rajoy, aunque no participaran directamente del mismo, como fue el caso de CiU. Y hacia CiU es, precisamente hacia donde se dirigen ahora las miradas de los dirigentes ‘populares’. En los próximos meses, y sobre todo a partir de la vuelta del verano, el partido de Mariano Rajoy va a dedicar una especial atención a Cataluña, donde necesita limar más aristas y eliminar más rechazo. A eso va a contribuir una sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto muy interpretativa, con la que prácticamente todo el mundo va a estar satisfecho, y que permitirá al PP recomponer los puentes rotos con CiU y defender su propia posición respecto al Estatuto. Difícil equilibrio, pero no imposible si la sentencia limita el rechazo al Estatuto en la bilateralidad.

El acercamiento a CiU y, por qué no, al PNV, permitirá al PP ofrecer de nuevo la imagen de un partido moderado. Existe margen para ese acercamiento, obviamente no en asuntos que afectan a la estructura territorial del Estado, pero sí en temas como la economía, que va a ser el eje central de la oposición al Gobierno en lo que queda de legislatura. Ahí, los márgenes de acuerdo son mucho mayores, como se está viendo tanto en el Congreso como en el Senado. Y ahí esperan los propios nacionalistas a Rodríguez Zapatero. Hoy por hoy, el de la crisis es el único discurso que preocupa a la mayoría de la población española, absolutamente acogotada por una situación que lejos de ver una luz al final de túnel amenaza con empeorar en los próximos meses, sobre todo a la vuelta del verano. Y en ese discurso el PP tiene predicamento y posibilidad de lograr pactos con los partidos moderados del arco parlamentario, dejando a Rodríguez las posturas extremistas y el pacto con el radicalismo de izquierda. Si a eso se sumara un resultado en las elecciones catalanas que permitiera al PP ayudar a CiU a gobernar en una circunstancia parecida a la del País Vasco con el PSE –como ya hiciera el PP en la última legislatura de Pujol, hay que recordar-, el partido de Rajoy habría despejado todas las incógnitas que ahora le alejan del gobierno. Con todo, Rajoy no debe olvidar, ni despreciar, la necesidad de un discurso de regeneración democrática que haga olvidar lo que ha sido uno de los peores gobiernos de la democracia, entre otras cosas por su obsesiva ocupación y utilización del poder en todos los ámbitos de la estructura del Estado.

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Opiniones de los lectores (288)

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288. usuario registrado errozate»01/07/2009, 22:36 h.

#286 Señor ROKKO:

Tranquilícese, que va a acabar como Espon.

Vamos a ver, ROKKKO, lo que dice está muy bien. Yo mismo he tomado buena nota. Pero permítame una pregunta.

Puesto que ud. no se fía, ni le gusta, don Patxi López ¿ud. se fía o le gusta don Antonio Basagoiti? ¿Sí o no?

Si la respuesta es negativa para don Antonio, ROKKO, no me lo tome a mal pero...

... ¡VÁYASE CON DOÑA ROSA-10, QUE LE VA A DAR ALGO A UD.!






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287. usuario registrado tarzán camero»01/07/2009, 22:26 h.

roki relax

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286. usuario registrado ROKKO»01/07/2009, 22:15 h.

#285

¿Negociar? ¿Negociar con quien? ¿Con los nacionalistas? ¿Y cuando ha habido una negociación con nacionalistas en la que esta gentuza haya cedido, haya devuelto competencias, por ejemplo? Toda negociación con nacionalistas es una cesión, hasta la siguiente, y así sucesivamente. Esta gente no entiende una negociación si no es una obtención de algo, que se considera un derecho que implica que hay derecho a más. Ni negociación con ETA, ni negociación con nacionalistas. Lo ha dicho Estrasburgo, por pura necesidad, firmeza ante su eterno chantaje. Y encima parece que se han especializado en venir a El Confi, a decirnos que tenemos que tragar ... por nuestro bien. Iros a t.....

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285. usuario registrado tarzán camero»01/07/2009, 22:08 h.

la gente del PP le pide que gire a la derecha pero Mariano está sordo , Mariano para la derecha , todo a la derecha , rumbo a la derecha. Rajoy no escucha , para la derecha , ellos quieren bronca , Mariano a la derecha .

Los serbios querian bronca y no querian negociar con nadie y perdieron .........................

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284. usuario registrado pitoniso»01/07/2009, 21:35 h.

Errozate .- Como vd tampoco es manco , con pocas palabras le bastara!

Decia Alexis de Tocqueville:

"Los grandes bandidajes solamente pueden darse en naciones democráticas en las que el gobierno está concentrado en pocas manos".

Un Saludo.


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Acerca de...

@Federico Quevedo

Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, La Brújula de la Economía de Onda Cero y El Gato al Agua en Intereconomía. Autor del libro Pasión por la Libertad sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez.

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