TENDENCIAS
@Cristina Falkenberg - 27/06/2009
Escribe el Profesor Sagardoy Bengoechea un excelente artículo para un debate laboral, publicado en el número 6 de la revista El Cronista (Ed. Iustel). La publicación es una excelente revista jurídica, ciertamente para especialistas, pero que desde luego vale lo que cuesta, no sólo por la extraordinaria calidad de los autores que escriben en ella sino por lo valioso de sus planteamientos, hechos con enorme conocimiento de causa y con audacia y ambición de cambio: algo imprescindible en los tiempos que corren.
No se quiere dejar de acercar a esta sencilla columna algunas de las reflexiones de tan experto autor, que con razón no deja de augurarnos un esfuerzo por adaptar nuestro mercado laboral al nuevo entorno global. Empero, no puede dejar de sentirse que cuanto antes se hagan esos cambios, menos durará la travesía del desierto. La consideración del autoempleo, la valoración de la flexibilidad y el análisis preciso alejado de cualquier demagogia van a ser cruciales para superar los dos factores que lastran la vida laboral de los españoles: la temporalidad y el desempleo. No se olvide que nuestra mejor tasa de paro, en torno al 8%, coincide con la peor de EEUU y con la media europea en plena crisis. O como dice el Profesor Sagardoy: hasta tres millones de parados tenemos un problema económico; entre tres y cuatro millones un problema social; y con más de cuatro, un problema de orden público.
La reforma laboral no puede dejar de plantearse en conexión con otras reformas: fiscal, de
Se apoya Sagardoy en unas líneas de Juergen Douges que no pueden dejar de traerse a colación: “…quienes enarbolen ahora la bandera del menos mercado y más Estado, aplican el famoso concepto Nirvana, en el cual el Estado desempeña el papel de un actor bondadoso e infalible y único capaz del bienestar para todos y [de] velar por los principios morales. Tienen toda la evidencia empírica en contra. Con expectativas racionales de los agentes económicos, este concepto neoestatista es totalmente absurdo. Como también es absurdo hablar de un capitalismo salvaje cuando el Estado domina casi la mitad de la economía…”. No cabe duda de que caminamos hacia la “flexiseguridad”: una mezcla entre la visión anglosajona y la continental.
Hace referencia el artículo a un estudio inédito del Profesor Gómez Egea (IESE) sobre las cinco grandes reformas laborales de la etapa constitucional, que resulta tremendamente útil conocer, a fin de saber qué puede esperarse según la iniciativa.
Con una tasa de paro que rozaba el 22%, la primera reforma del Estatuto de los Trabajadores de 1980 se produjo por Ley de 2 de agosto de 1984, introduciendo el contrato para el fomento del empleo, contrato de tres años de duración que tendría como principal resultado un aumento de la temporalidad en el empleo que no ha logrado atajarse desde entonces.
La segunda y más profunda de las reformas laborales fue la de 1994. Se llevó a cabo sin consenso entre el Gobierno socialista y las fuerzas sociales -sindicatos y empresarios- y con el paro en un máximo histórico del 24.2%. El objetivo era doble: reducir la temporalidad y la tasa de paro. Con el primer fin se suprimió el contrato de fomento del empleo, aunque ello no redujo la temporalidad sino que la empeoró en un millón de contratos. En efecto, el empresariado se refugió en el contrato eventual y en los contratos de obras y los de servicios, que nos acompañan desde tiempos de los romanos (lo que prueba que funcionan). Sí se logró una cierta reducción del paro, aunque influyeron otras muchas circunstancias. Lo que se introdujo fue también una demanda de mayor flexibilidad en los mercados de trabajo.
Las reformas tercera y cuarta se hicieron en 1997 y 2001, ambas bajo gobiernos del Partido Popular y en consenso con los agentes sociales. La reforma de 1997 introdujo el contrato para el fomento de la contratación indefinida, uno de los instrumentos de mayor éxito de toda la etapa constitucional, pues aunque en principio era un contrato precario, logró un millón y medio de contratos con vocación indefinida. Su posterior supresión en absoluto redujo la temporalidad, sino todo lo contrario.
La reforma de 1997 partía de una EPA al 21.60% y logró reducirla al 13.40%, aumentando el número de ocupados a la vez que frenaba la temporalidad. Una de las claves del éxito del contrato para el fomento de la contratación indefinida fue la reducción de la indemnización por despido a 33 días por año trabajado. Por su parte la reforma de 2001 vio aumentar la ocupación total, bajó
La quinta reforma, de 2006, se hizo con el consenso entre el Gobierno socialista y los agentes sociales. Con el fin de promover la transformación de contratos temporales en indefinidos se fijaron una serie de subvenciones y bonificaciones operativas desde principios de junio de ese año hasta el enero de 2007, momento a partir del cual, acabados los incentivos, la temporalidad volvió a dispararse, manteniéndose en el 30% como media.
La valoración global de las reformas que hace el Profesor Gómez Egea es esencialmente negativa, pues la reducción del desempleo y de la temporalidad no se han alcanzado. Ésta se perfila como un mal endémico cuyas causas profundas no acaban de atacarse y por otro lado, la globalización hace forzosa la mejora de la competitividad si se quiere crear empleo en absoluto.
No cabe duda que la coyuntura económica de un país es determinante para su mercado de trabajo: debemos pasar de un modelo basado en el empleo y la construcción, ambos muy cíclicos e intensivos en mano de obra, a otro basado en el conocimiento, lo que impone innovación, investigación y formación continua de los trabajadores. Además los costes laborales deben ser tales que no desincentiven la inversión en España. Asimismo será necesario reinterpretar las conquistas sociales de los trabajadores en un nuevo entorno. Es el caso de la polivalencia funcional frente a la rigidez clasificatoria que, propia de una legislación pretendidamente proteccionista del trabajador, sólo acaba yendo contra él, limitando sus posibilidades de promoción, su abanico laboral y en suma, su empleabilidad.
Como decía Willy Brandt a quien cita Sagardoy: “el mejor camino para hacer previsiones sobre el futuro es configurándolo”.
Opiniones de los lectores (12)
12.
jftamames»29/06/2009, 12:44 h.
Trazar una raya dogmática porque ahora toca jugar al Monopoly y antes a cazar rojos y masones, no es lo que esperamos.
Sensatez y sólo una pregunta: ¿cuántas empresas privadas, preocupadas por la formación integral de la persona y un si rotundo a la vida, va a crear una red de escuelas fuera de las ciudades más pobladas? ¿Cuántas UVIs móviles van a conseguir, en limpia competitividad, esos empresarios burbuja al calor del invernadero del Estado para que en Castilla León o en Galicia lleguen a cualquier punto poblado en menos de 20’?
¿Listos? Madoff, que sabe como embaucar a la clase media con lo único que sabe oír.
El debate tendría que ser, de una vez, quitarnos la losa marxista de que toda la felicidad del hombre gira alrededor del trabajo. Espero que ese día, dejando atrás el sectarismo ideológico, entre en el debate de las ideas. Luego ya veremos que contratos. Lo que está claro es que, siendo los sindicatos, tal y como los conocemos, puros parasitos, los que vienen a sustituir su papel no son, necesariamente, puros y castos defensores de la dignidad humana. Ser neocom, un Berlusconi cualquiera, esta tirado, por lo que se ve. Empecemos por ahí: que deje de ser tan fácil.
11.
jftamames»29/06/2009, 12:39 h.
Lo que me queda claro es que ahora, para ser pijo de la madre clase media y seguir saltando de moqueta en moqueta, hay que hacer sesudos estudios sobre el papel, ahora sacrílego, del Estado. Paternalismo, le llaman. Sustituir a la los agentes sociales, absolutamente infalibles porque, aún en la peor de la inmundicias morales, la mano invisible, da a luz la Justicia, con mayúsculas. Porque la Justicia y la Paz de besan en los Collados de los neocom. Liderar la miseria moral y la mediocridad intelectual siempre ha sido un aspecto lleno de esa especie de nuevos fariseos que cada 50 años cambian las reglas de juego tras rasgarse las vestiduras de aparecer como modernos con dogmas nuevos.
Pues para empezar a desmantelar el Estado de bienestar, sería necesario poner los contadores a cero, ¿no?, crear la igualdad de oportunidades de una vez y que cada pájaro que vive de las oposiciones que no ejerce, vuelva al ministerio, por ejemplo, y que cada MBA pagado con el sudor de los beneficios políticos que papito ha gestionado a su favor, vuelvan en rentas claras a la sociedad que las alimentó. [cont]
10.
Manuel B»28/06/2009, 22:21 h.
Lo penoso de todo es que la realidad es una gran respuesta. Lo que sucede es el resultado de una ecuación, sea la que sea, que mientras y se mantengan sus variables y coeficientes va a dar el mismo resultado. Contratar solo es rentable en ciertas situaciones. ¿Por qué?
¿Por qué no es rentable para las empresas contratar? ¿Es porque los productos y servicios demandados son muy variables en catidad y periodicidad? ¿Es que tenemos equivocado el concepto de empresa y trabajo? Las experiencias de los comentarios denuncian una realidad; falta de implicación. La peor de las consecuencias y sin la que no hay empresa. Ningún empresario puede catequizar a quien pregunta por el salario y horario nada más sentarse a la entrevista. Es imposible considerar a esa persona buen trabajador. Visitará la empresa a hacer no sabemos qué se imagina. Además sabe que el puesto le pertenece nada más firmar el contrato. Y la empresa deberá recomprarselo si desea mantener el control.
9.
Manuel B»28/06/2009, 22:11 h.
#8 Saludos Brocal
No creo que te hagas las preguntas de mala leche pero veo que te faltan datos para completar las ecuaciones. El más sencillo de explicarte es el del conserje. Te cuesta 20.000 pero solo 11 meses [necesita sus vacaciones]. Si lo contratas externamente te van a dar servicio 12 meses. Además, si el conserje que has contratado enferma has de cubrir su baja con otra persona que debes seleccionar y pagarle también con su cuota parte de las vacaciones. Entiendo que el servicio de selección, vacaciones y cubrir bajas tramitarlos en gestorías y lo necesario para dar el servicio contratado. Además de las horas que debe haber alguien para atender a la comunidad si llama. Un beneficio también le corresponde. ¿Cual debe ser?. Si te fijas, como máximo, según tu conclusión era el 30 y comprendes que no es cierto. Respecto a los otros casos, hay casos de golfos intermediarios como el que dices pero hablamos de empresas que pretenden estabilidad.
8.
brocal»28/06/2009, 20:19 h.
Por cierto, si contratas a un conserje en la comunidad te cuesta 20000 euros al año.
Si lo haces a traves de una empresa externa que te presta el servicio el coste se eleva mas de un 30%.
Resultado es mas rentable contratar uno y despedirlo al cabo del año, si es malo, pagando los 45 dias de despido por año trabajado.
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Soy abogado (Complutense) pero estudié también en ICADE y en el Middlesex Business School en Londres (E-4). Tengo un Máster en Economía Internacional y Management de la Università Luigi Bocconi (Milán). Mi tiempo libre lo dedico a las cosas más inconfesables como hacer Pilates y leer El Confidencial. Además, soy una absoluta convencida de que hay que recuperar el binomio 'civitas- libertas'.
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