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Roberto Arnaz (Los Angeles).- 20/06/2009 (06:00h)
¿Qué tienen en común personajes como George Bush y el sanguinario James Manson? ¿Y Bill Clinton y el estrangulador de Boston? Pues mucho más de lo que a simple vista podríamos intuir. Al menos eso es lo que se desprende de un estudio elaborado por la Asociación de Jefes de Policía de Estados Unidos (Nacop), que asegura que políticos y asesinos en serie comparten numerosos rasgos psicológicos y de personalidad.
Los criminales psicópatas son vanidosos, superficiales, mienten, no tienen remordimientos y no dudan en manipular sin miramientos a quienes les rodean para conseguir sus objetivos, “irónicamente, los mismos comportamientos que vemos cada día en los hombres y mujeres que ocupan los principales puestos de responsabilidad del país”, asegura Jim Kouri, vicepresidente de la Nacop y autor del informe.
Para llegar a esta conclusión, que muchos ya sospechaban, Kouri se ha pasado años buceando en los archivos de análisis del comportamiento de la Oficina Federal de Investigación (FBI), buscando los denominadores comunes que definían la personalidad de los asesinos múltiples y comparándola con la forma de actuar de los políticos.
Según Kouri, los representantes públicos, al igual que los criminales más violentos y metódicos, son capaces de poner en práctica cualquier estrategia, por poco ética que sea, para conseguir ver complacidas sus ansias de poder, sin tener en cuenta las consecuencias sociales, morales o incluso legales. Aunque, según afirma, sin llegar al asesinato, al menos de momento.
Impulsividad, irresponsabilidad o comportamiento parasitario
Entre los comportamientos habituales que Kouri ha podido observar entre la clase política destacan la impulsividad, la irresponsabilidad, un comportamiento parasitario y una carencia absoluta de objetivos vitales realistas.
“Este comportamiento les permite hacer lo que desean y cuando desean”, asegura Kouri en su informe, a la vez que asegura que “aunque muchos líderes políticos renegarán de la comparación con un asesino en serie, la mayor parte de los representantes electos comparten con ellos numerosas trazas de personalidad. Más de las que les gustaría”.
Las reacciones no se han hecho esperar. Miles de estadounidenses han aprovechado los foros de Internet para comentar la noticia y tomarle la revancha a su clase política, en la que los escándalos de todo tipo -sexuales, económicos, de tráfico de influencias- llegan a la prensa casi a diario.
“No me considero un genio, pero lo sabía desde hace años. Desde la primera vez que vi a Bill Clinton me pareció un sociópata y, aún así, todavía hay gente que no se ha dado cuenta. Ver el congreso de EE UU es como ver la escena del bar lleno de cazarrecompensas en La Guerra de las Galaxias”, escribía Bill Law, residente en Carolina del Sur, en el foro de la radio MyNorthwest.com.
Otro comentario anónimo iba aún más allá al decir que “nuestros políticos son simplemente asesinos en serie con gran habilidad para las relaciones públicas y un buen jefe de prensa”.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
7 COMENTARIOS
7 .- #4
Los rasgos de personalidad determinan la inmensa mayoría de conductas y comportamientos.
Cuando una persona, con unos rasgos determinados, se encuentra un entorno [ambiente] donde poder desarrollarlos, lo hará. Así, si alguien tiene los rasgos de personalidad que muestra este estudio y se cría en un ambiente político, o a lo largo de su vida tiene la oportunidad de conocerlo, esta persona terminará destacando en ella precisamente por sus rasgos. La gente somos ego, lo pongo con minúscula porque SER es otra cosa, y vamos por ahí probando en distintos escenarios normalmente kármicos, hasta que casamos el ego con el escenario donde desarrollaremos todo el potencial, para lo bueno o para lo malo y que dependerá de nosotros [libre albedrío].
Otras muchas veces probamos a lo largo de la vida decenas de escenarios que no terminan de casar con nuestro rasgos, por lo que vivimos en una frustración contínua.
6 .- ¡Conyo! Pues es verdad, Aznar es igualito igualito que el Arropiero, aunque un poco más retorcido.
5 .- Podría señalar, sin ningún temor a equivocarme, a media docena de estos ejemplares en mi entorno próximo.
Son "exquisitos" sólo en su ordinariez, su incapacidad manifiesta y probada, el traje con el cual se asimilan al medio y su "arte" para desviar la atención de sus desmanes sobre chivos expiatorios.
La tortura y la muerte les provocan sonrisas irrefrenables de placer íntimo. No lo pueden evitar ni esconder.
4 .- Lo que está claro es que los políticos se rigen por el principio maquiavélico del fin justifica los medios; pero no sólo los políticos sino también los empresarios. La falta de ética es un principio imprescindible para el concepto de triunfo que tiene nuestra sacrosanta civilización occidental. Esto conduce a la paradoja de que la política y la economía está controlada por sujetos amorales e histriónicos que manipulan a las personas éticas y psicosocialmente sanas.
3 .- Los sociólogos anglosajones tienen la mala costumbre de descubrir el Mediterráneo todos los días. Aquí tenemos una extensa colección de criminales políticos o políticos criminales: Barrionuevo, Vera Urralburu, Muñoz, etc. etc., punta del iceberg del monipodio nacional.