TENDENCIAS
Europa como frente común ante un futuro global
@Eloy Renobales - 09/06/2009
Las elecciones al Parlamento europeo del pasado domingo me han llevado a reflexionar sobre la necesidad de Europa y lo que significa para los europeos. Más allá de una unidad geográfica, un continente, o de una idea ¿es Europa un espacio común para los ciudadanos de los distintos países que la habitan?, ¿puede ser una unidad de destino en el orden mundial? Aunque yo no lo veré, creo que los seres humanos nos encaminamos inexorablemente hacia la creación de un gobierno mundial con plenos poderes en materias tan importantes como la demografía, la lucha contra el narcotráfico y contra las redes que trafican con seres humanos, la explotación de los recursos, el efecto invernadero, el hambre, las pandemias, la delimitación de fronteras nacionales conflictivas, las grandes catástrofes, el armamento o el control de las grandes corporaciones. Si esta visión fuese equivocada, la alternativa será un mundo caótico, con más desigualdad y conflictos locales, regionales y a gran escala derivados de la lucha por los recursos, de polémicas con origen en la religión o en el deseo de implantar diferentes visiones sociales y políticas del mundo.
Las relativamente modernas divisiones que los hombres hemos establecido basadas en naciones y nacionalidades, culturas y lenguas, religiones y creencias, razas y colores, no han conseguido más que poner continuamente en cuestión la supervivencia humana. La amenaza sobre nuestro género es más real cuanto mayor es el poder de destrucción militar creado, cuanta más potencia va acumulando la bomba demográfica y cuanto más atentamos contra la Tierra, contra la Naturaleza que nos sustenta. Preocupándonos por los problemas individuales, familiares o incluso nacionales, perdemos la visión de conjunto, lo cual nos deja indiferentes los graves problemas que amenazan la supervivencia global. En el mundo actual todos estamos interrelacionados. Somos inseparables del resto y no podemos desentendernos de los problemas de otros seres humanos. Si lo hacemos, vivimos en algo irreal y el tiempo se encargará de poner negro sobre blanco. La actual crisis económica y social es la última prueba.
La Unión Europea como antesala de una Europa unida, ha dirigido sus esfuerzos a la unión económica. Por ello ante esta recesión se cuestiona su existencia. Y ello pese a que políticas económicas autárquicas posiblemente hubieran tenido peores consecuencias. Pero una Europa fuerte y con vocación de colaborar en el destino de la Humanidad, requiere reforzar la capacidad de decisión de sus instituciones, su capacidad legislativa y su peso como una sola nación en el contexto mundial. Necesita cimentar y construir una cultura común mediante medidas educativas que afecten a los conocimientos y a la capacidad de comunicarnos. Así como existen distintas culturas dentro de España, también pueden convivir culturas nacionales dentro de Europa. Es posible conseguirlo en dos o tres generaciones. Superemos un pasado lleno de enfrentamientos para construir un futuro común. Construyamos un bloque con peso suficiente para que su opinión y visión de cómo deben tratarse los asuntos que afectan al planeta sea tenida en cuenta frente a otras potencias existentes (Estados Unidos y Japón) o en ciernes (China e India).
No quiero pecar de inocente. Sé que los intereses particulares, los ‘frentismos’ (perdón por el ‘palabro’) existen. Otras grandes propuestas sobre cómo ver la vida, provenientes de otras zonas del globo y que hoy por hoy nos son muy ajenas (Islam, China o India), están aquí. Sólo haciendo cada vez más énfasis en lo común podremos entendernos. Propongo fortalecer Europa dentro de la construcción de frentes en espacios más amplios, con más altas miras. El mundo va camino de quedar reducido a cuatro o cinco grupos y hay que tener claro en cual queremos estar. Debemos ahondar en lo que nos une a ese grupo, en lo común a sus componentes y construir un ‘cuerpo de doctrina’ fuerte y cohesionado (como lo tienen otros) para tener peso suficiente en la confrontación. Peso no sólo físico sino también filosófico e intelectual. Más Europa desde la educación y la cimentación de ámbitos distintos al mercado o a la defensa.
El aislamiento con proceso destructivo
El aislamiento que significa identificarnos con una familia, tribu o nación y que obstaculiza la cooperación entre seres humanos acaba en glorificaciones nacionalistas o chovinistas y en procesos destructivos. Unirnos cada vez más, en un proceso que desemboque en el reconocimiento de que nuestra cualidad de humanos representa algo mucho mayor que todo lo que nos diferencia a unos de otros, no representa una amenaza para la libertad y el desarrollo individual. Todo lo contrario. La exaltación de la diferencia siempre ha concluido en sociedades con liderazgos totalitarios, excluyentes cuando no racistas y en conflictos entre grupos que tratan de imponer su cualidad diferencial a los demás. Una Europa más unida y más fuerte es un paso hacia el reconocimiento de lo que nos une, hacia un mundo con menos enfrentamientos, más armónico, con menos tensión. Ahogándonos en localismos, perderemos la ‘guerra’ que se está librando.
En esta Unión Europea con mayor poder en todos los ámbitos, España puede ejercer un papel de puente para los países latinoamericanos, con los que tenemos grandes afinidades culturales y en muchos casos una lengua común. Gracias a sus altos niveles de bienestar, Europa en conjunto puede mostrarse más solidaria con otras áreas donde impera la miseria. También puede desarrollar una política de inmigración común que ofrezca oportunidades a personas que las buscan para labrarse un futuro mejor.
Lástima que en los debates previos a estas elecciones hayamos escuchado bien poco, por lo menos ese es mi caso, respecto a como dar más voz a una Europa dentro de un nuevo orden mundial. Tristemente seguimos enzarzados en nuestras particulares luchas por un poder local que cada vez tiene menos sentido y menos importancia en un mundo que se enfrenta a grandes y graves retos. Así, los árboles no nos dejan ver el bosque. Las oportunidades y las amenazas son y serán cada vez más globales y más reales para cada uno de nosotros, seamos vascos, catalanes, lituanos, brasileños, europeos o asiáticos. Para aprovechar mejor las primeras y hacer frente a las segundas, se requieren instituciones políticas más internacionales y con mayor poder. En nuestro caso, más poder europeo en el camino hacia una autoridad mundial efectiva y eficaz que lidere a un nuevo hombre, verdadero ciudadano del mundo. Un gobierno que trascienda los conflictos nacidos de la separación que provocan las razas, religiones, culturas y naciones y ejerza sus funciones con conciencia de especie.
Opiniones de los lectores (2)
2.
marito»09/06/2009, 10:58 h.
Comparto la idea del autor, entiendo su filosofía, peo existe algún país europeo que potencie "el euperismo", creo que la unión europeo se creó en base a intereses comerciales-financieros y desde esa base poco se puede construir.
Me gustaría que alguien me nombrara a 4 eurodiputados españoles, seguro que salvo los 2 candidatos de PP y PSOE.
Pero estoy de acuerdo que mientras tanto sigamos así seguiremos aislado, hay que potenciar la unión de ciudadnos europeos, con valores comunes, pero para eso hay que creer, y eso es lo difícil.
1.
duende»09/06/2009, 08:06 h.
Cuando leo cosas como esto:
"los seres humanos nos encaminamos inexorablemente hacia la creación de un gobierno mundial con plenos poderes ... "
-francamente se me pone los pelos de punta. Espero con toda mi alma que nos encaminemos inexorablemente a un mundo más justo, donde los gobiernos no están gobernados por políticos y impresarios. Comentarios como este sobre un bondoso gobierno mundial demuestran una penosa falta de conocimiento de la realidad del mundo.
La diversidad del ser humano es precisamente lo que le hace a Vd decducir que lo que necesitamos es inexorablemente un gobierno mundial, presumiblemente para poner nos limites y controles. Para nuestro bien, claro está.
Las diferencias entre razas, cultúras, sociedades en definitiva entre los húmanos no es algo que haya que aplastar y legislar en contra, si no algo que hay que respetar. Allí esta el reto, no en gobernar para hacer desaparecer nuestras diferencias...
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En la frontera de los 50 años, Eloy Renobales ha disfrutado de las mieles del éxito profesional y del sabor amargo del vacío que le acompaña. A través de este blog, el autor recorrerá periódicamente las claves que permiten afrontar los vaivenes de la vida con serenidad, manteniendo el alma tranquila y el corazón dispuesto.
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