publicidad

  

LA HIJA DEL ACOMODADOR

Usted tiene ojos de cinéfilo fatal

@María José S. Mayo - 06/06/2009

Usted tiene ojos de cinéfilo fatal

Todo cinéfilo tiene un problema de sobrepeso. Y no en sus carnes -que a veces también-, sino en sus estanterías. No en vano suele ser muy común que su afición vaya unida a un incurable Síndrome de Diógenes que le lleva a recortar afiches, guardar carteles, fotografías o pósters que nunca podrá colgar en las paredes de su casa, precisamente porque ya están invadidas por las mencionadas estanterías. Y en ellas no se crean que sólo guardan películas. No. Todo cinéfilo con dos dedos de frente deviene en un cultureta que no hace otra cosa que acumular libros y libros que en muchos casos no puede leer. Ver cine le quita bastante tiempo.

 

Viven agobiados a causa de su gran aprensión –si no, ¿cómo iban a vivir el cine?-. Les satura estar tan rodeados de tantas cosas, pero sin embargo no pueden dejar de adquirir más y más películas que quizá no vean más de un par de veces. Eso sí, ahora con los extras tienen la mejor excusa para hacerse con tantos títulos. Y es que ¿cómo perderse entrevistas con sus protagonistas, documentales sobre su diseño, sobre su banda sonora o cortometrajes inéditos de sus directores? ¿Cómo no descubrir en el Así se hizo algunos secretos de las escenas más impactantes? ¿Cómo, en definitiva, no adquirir más y más conocimientos que echar en cara al resto de mortales?

 

En no pocas ocasiones he podido comprobar que una conversación de dos aficionados al cine deriva en una enumeración de títulos en la que gana el que más se haya visto. Y si estos se dicen en su idioma original, mejor que mejor. Porque un cinéfilo quizá no pueda mantener una conversación en inglés, pero no fallará a la hora de hacer saber al angloparlante de turno cuáles son sus películas más preciadas. Bueno, eso en el caso de algunos porque he venido notando que en la generación de mi padre se tiende a decir jicok o al ‘JJJ’ames estuar. Aún así su curiosidad les convirtió en verdaderas enciclopedias de cine andantes. Y eso que ellos no tenían internet con su imprescindible imdb. ¡Pobres!  

Cuando se mudan es una odisea. En el suelo descansa esa película que les llevó a los bosques de Sherwood, esa otra con la que cazaron en África, y aquella en la que nunca se olvidan de ese apasionado beso de amor. También la que les hizo llorar como magdalenas por la injusticia que cometían con los protagonistas, o la que les hizo reír hasta la extenuación cuando los personajes se disfrazaban para engañar a los enemigos. Hay que cuidar esos ejemplares, son un pedazo de su ser. Son los otros maestros vitales.

Parece que tienen ojos pequeños, pero no se lleven a engaño: es la pronunciada miopía la que hace que sus lentes produzcan ese efecto. Se pasan el tiempo viendo "cosas que no creerías", y eso termina pasando factura.

Así terminan los ojos de un cinéfilo fatal. No hay solución. Pero ¿acaso la quieren?

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 0 COMENTARIOS

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados