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Viernes, 7 de agosto de 2009

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Google es mi doctor

Medicamentos Google doctor

@Ana I. Gracia. - 22/05/2009

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Esta mañana, mientras me duchaba, he notado un pequeño bulto en mi pecho izquierdo. No es muy grande. Yo diría que alcanza el tamaño de un garbanzo. ¿Pero qué puede ser, si ayer no lo noté? ¿Será algo malo? Llego a la redacción y, antes de leer la prensa y hablar con nadie, abro el todopoderoso Google. Introduzco cuatro palabras clave: “Bulto pecho qué hago”. Y pincho el buscador. Cientos y cientos de páginas me invitan a informarme y, si quisiera, facilitarme la medicina que necesito para curar mi malestar.

No mienta. Usted también ha caído en la tentación de navegar por la red buscando el remedio que alivie sus males. Si quien lee esto es un médico, no espere que sus pacientes acudan a su consulta antes de informarse en Internet. Bien o mal, estoy de acuerdo, pero informarse sobre algo que se ha metido en su cuerpo y no sabe ni ponerle nombre. El tema es lo suficientemente importante y provoca las suficientes incertidumbres como para que se recurra a cualquier potencial fuente de información que tengamos al alcance de nuestra mano. Y los especialistas deben percatarse de que su rol ha cambiado y ya no puede desarrollarse de espaldas a la red: debe tenerla en cuenta, utilizarla para enriquecer sus fuentes y, sobre todo, saber que sus clientes, sus pacientes o sus alumnos la utilizan.

Recientes estudios hablan de un creciente número de internautas españoles, (las estadísticas los sitúan en torno al 82%), que empiezan a sustituir su médico de cabecera por un buscador de Internet. ¿Qué ocurre? Que el conocimiento que antes únicamente controlaban los profesionales médicos, ahora están al alcance de todos en la red. Rodeado de basura, vale. Basura de todo tipo: medicamentos bienintencionados y otros malintencionados. Algunos con propósitos desde filantrópicos hasta comerciales. Puede estar escritas por personas de toda condición. Desde especialistas de primer orden hasta sanadores o santeros.

 

Mariano Avilés, presidente de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (ASEDEF), parte de la base de que lo primero que se debe saber es si la información la suministra un técnico o un especialista. “¿Quién me está diagnosticando lo que supuestamente tengo?”. El exceso de información proporcionada en Internet genera el nihilismo: “la nulidad de información”. Vamos, que la información se reduce a cero. “Cuando una única fuente te pronostica un diagnóstico, te lo crees. Si tienes 150 se difumina de tal manera que no vale ninguna”, ejemplifica Avilés.

 

El término ya ha quedado bautizado como cibercondría, que vendría a ser, más o menos, el trastorno mediante el cual el afectado por alguna enfermedad o dolencia se deja guiar o sigue un tratamiento indicado en alguna página web. Para estos cibercondríacos, la visita al médico simplemente ratificaría el diagnóstico previamente conseguido en la red. ¿Qué garantías ofrece este contexto? Por desgracia, pocas. De las más de 2.000 páginas web que ofrecen información médica especializada, sólo unas pocas están soportadas por una institución médica solvente, con dirección física comprobable y profesionales identificados y de fácil acceso. El resto son sitios que, detrás de adjetivos como independencia o rigor simplemente esconden los intereses comerciales de determinados laboratorios o empresas farmacéuticas. Y, aunque no todas, la gran mayoría ni siquiera tienen en plantilla un asesor médico.

 

Por eso, si usted también es paciente del doctor Google, debe saber que está ante un fenómeno que conlleva riesgos enormes. El primero: la tendencia al autodiagnóstico. Por eso debe estar alerta para que las opiniones, estudios o consejos que se formulen lleven el sello de garantía de un profesional con nombres y apellidos. Conozca la página web: cómo se financia, quién es su dueño, el rigor de sus opiniones y la actualización periódica de sus contenidos de forma precisa. Cautela con los sitios que emiten publicidad de una marca determinada, o de aquellos otros que se resisten a facilitar datos de contacto vitales. Y, sobre todo, contrastar. Contrastar la opinión que nos facilita la red.

 

Wikipedia no es de fiar

 

Desde el año 2001, la Wikipedia ha ido creciendo y consolidando su importancia como fuente de consulta para todo tipo de asuntos. De la amplitud y facilidad han hecho su gran fortaleza, pero en su facilidad para que cualquier persona, registrada anónima, realice ediciones sobre temas ya escritos, pierde toda su credibilidad. Y son todavía muchos los españoles que se automedican con esta enciclopedia global. Si no se lo cree, visiten la web http://stats.grok.se/ Ahí puede consultar las estadísticas sobre el número de veces que una entrada de Wikipedia es visitada. Si se analizan las estadísticas del mes de mayo (y todavía estamos a día 22) en España, asombra las visitas a ciertos medicamentos o tratamientos. Amoxicilina: 24.759 veces. Quimioterapia: 16.385 rastreos. Omeprazol: 12.607 visitas; Parazetamol: 4.302. Son números que esconden vidas que buscaban información sobre medicamentos que usaban o podían usar. Sin embargo, tal vez no sabían que la posible manipulación de datos en la Wikipedia es un problema global.

 

Son varios los especialistas que han destripado el caso Wikipedia con un diagnóstico nada alentador: tiene un alcance menor, es menos completa y tiene más errores de omisión que la base de datos utilizada como referencia. Puede resultar útil como punto de enganche para los consumidores, pero no es para nada fideligna y debe utilizarse únicamente como una fuente adicional de información de medicamentos. No se olvide.

 

Según publica la web especializada en medicina buenasalud, el equipo del doctor Kevin A. Clauson, de la Nova Southeastern University en Florida, halló pocos errores fácticos en su evaluación de las entradas de Wikipedia a 80 fármacos. Lo que sí faltaba era información importante, como que el antiinflamatorio Arthrotec (diclofenaco y misoprosol) puede provocar abortos espontáneos en las embarazadas, o que la hierba de San Juan puede interferir con la acción del medicamento contra el VIH Prezista (darunavir). Analizaron Wikipedia porque un tercio de las personas que realizan búsquedas por Internet relacionadas con temas de salud apuntan a datos sobre medicinas de venta libre y porque la respuesta de esa enciclopedia suele ser la primera que arroja Google.

 

Se compararon las respuestas de Wikipedia con las de Medscape Drug Reference, un sitio gratuito revisado por expertos. Se hicieron 80 preguntas distintas referidas a ocho categorías sobre información de medicamentos, como efectos adversos, dosis y mecanismos de acción. Mientras que MDR brindó respuestas al 82,5% de las preguntas, Wikipedia sólo contestó al 40%. También detectaron 48 errores por omisión. Por eso concluyeron que pude ser un buen inicio para una búsqueda en Internet, pero no debería tomarse como la última palabra en ningún caso y los profesionales médicos no deberían emplearla como fuente. “Aún se puede recurrir a medlineplus.gov o medscape.com para obtener información de buena calidad en la que se puede confiar”, finalizó Clauson.

 

No se asusten porque hay sitios en Internet absolutamente aconsejables por los especialistas. Desde las páginas de la Organización Mundial de la Salud, hasta la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios o la de la Sociedad General Española de Médicos Generales y de Familia. Como dice Avilés, Internet produce un efecto perverso y negativo de la información si, a lo loco, no contrastan lo que encuentran. Cuídense, y al loro.

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Opiniones de los lectores (3)

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3. usuario registrado Dimicante»22/05/2009, 08:42 h.

#2

Llega a la gasolinera y se repite la situación de la primera vez, nadie le atiende y tras tocar igualmente el claxon, aparece el muchacho que estaba allí cuidando el negocio. Nada más verle, sale corriendo y le dice:

- ¡Menos mal que ha vuelto Doctor! Hace 10 días murió Don Zoilo, el padre de la muchacha que Vd. salvó y ya le ha dado por culo la mitad del pueblo...
¡Y sigue sin resucitar!

MORALEJA:
LA MISMA MEDICINA NO SIRVE PARA TODOS

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2. usuario registrado Dimicante»22/05/2009, 08:41 h.

#1

El padre le pregunta completamente nervioso: ¿qué se puede hacer?

El joven doctor, le explica que existe una posibilidad remota de que vuelva a despertarse, provocándola una sensación fuerte.

El doctor le dice al hombre: ¿su hija tenía novio?

Extrañado por la pregunta, le dice que sí y que se encuentra allí.

- Bien, entonces que la saquen de la caja, la lleven a una cama y que la haga el amor durante toda la noche

El padre dispone para que se haga lo que el doctor ha dicho, aunque con sus reticencias lógicas y le pide que se quede para que compruebe por sí mismo el “resultado”.

Después de cuatro horas en la habitación, se abre la puerta y aparece... ¡la muchacha viva!

Todos festejan el hecho con alegría, e idean unos festejos a los que invitan al doctor. Éste, se disculpa alegando que ha de ir a visitar a un familiar que se encuentra enfermo. Le cargan de gasolina el depósito, si bien les promete que de regreso, se pasará por el pueblo.

Después de 15 días, decide regresar y pasar por el pueblo a ver qué tal se encuentra la
muchacha.

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1. usuario registrado Dimicante»22/05/2009, 08:41 h.

Pongo este texto que me enviaron hace tiempo por correo. Perdón por el pelín de grosería del texto, pero creo que viene como anillo al dedo a la historia.

MORALEJA MÉDICA

Un jóven, acaba sus estudios de Medicina. Su padre, muy contento, le regala un descapotable con el que realiza un viaje en solitario.

Llega a un pequeño pueblo. Se dirige hacia la gasolinera para cargar combustible.
La estación estaba vacía y a pesar de tocar varias veces el claxon nadie salía a atenderle.

Tras repetidos toques de bocina aparece un niño y le dice:

- Señor, nadie le va a atender. Ayer se murió la hija del dueño y están todos en el velatorio.

El joven licenciado piensa por un momento y llega a la siguiente conclusión:

“Si no puedo seguir y no sé a que hora acabarán, me voy a acercar al velatorio, ya que otra cosa no puedo hacer...”

Llega al lugar donde estaba organizado el velatorio y por curiosidad se acerca al ataúd.

De repente, se fija y observa algo raro. Llama al padre y le dice:

-Mire, soy médico, su hija no ha muerto, está en estado catatónico... aparentemente lo parece, pero no ha muerto...

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