TENDENCIAS
@Carlos Sánchez - 06/05/2009
¿Es rentable organizar unos Juegos Olímpicos? La pregunta es tan vieja como el tiempo que estuvo vigente el récord de longitud de Bob Beamon en México 1968. Pero la respuesta todavía no tiene solución. La historia olímpica ha demostrado hasta la saciedad que una cosa es el gasto presupuestado y otra bien distinta es el realmente comprometido. Fundamentalmente por una razón. Los presupuestos se hacen con tanta antelación respecto de la celebración de los juegos que el contexto económico puede variar radicalmente. En Atenas 2004, por ejemplo, la desviación fue del 50%, mientras que en Madrid -sin haber logrado la elección- se habla ya del 27%.
Un ejemplo ilustra las dificultades para hacer previsiones. Los organizadores del Madrid olímpico estiman que la inflación media crecerá entre 2008 y 2016 en la zona euro un 11,7%. Igualmente, a lo largo del periodo se estima que el tipo de cambio del euro se situará en 1,25 unidades por dólar. Ni que decir tiene que ningún servicio de estudios en su sano juicio sería capaz de hacer unas previsiones tan a largo plazo, sobre todo con la que está cayendo. Pero el hecho de tener que confeccionar los presupuestos con tanta antelación por razones obvias (la construcción de infraestructuras deportivas y la obra civil que requiere el evento) obliga a presupuestar a una decena de años vista.
Eso explica que en los anales del olimpismo todavía se recuerda el caso emblemático de Montreal 76, que generó un déficit de más de 1.000 millones de dólares canadienses de la época que la ciudad tuvo que pagar religiosamente durante 30 años, mediante el ortodoxo sistema de subir los impuestos. Pero la historia olímpica también recoge el caso de Los Ángeles 84, que echó el cierre con un superávit de 222 millones de dólares de entonces que se destinaron a financiar los deportes no profesionales en el sur de California. Mientras que Barcelona 92 se cerró oficialmente con un mínimo superávit de explotación (no se incluyen las inversiones) de tres millones de euros.
Primera certeza. No hay argumentos económicos que justifiquen a priori que unos juegos olímpicos vayan a ser rentables económicamente. Y por eso no es de extrañar que en el dossier entregado por Madrid 2016 se pone en el frontispicio del capítulo económico lo siguiente: “El Gobierno de España, la Comunidad Autónoma de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid han emitido garantías financieras que aseguran la cobertura de cualquier posible déficit financiero”. Es decir, que cualquier desequilibrio lo cubrirán las administraciones públicas con el único instrumento que tienen a mano: la política fiscal.
El coste de organizar unos juegos
¿Y cuánto cuesta organizar unos Juegos Olímpicos? Responder a esta pregunta es más difícil que tratar de detectar la EPO de nueva generación. Oficialmente, y según la documentación entregada a los jerarcas del COI, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos (COJO) prevé unos ingresos de 2.127 millones de euros a precios constantes de 2016. De esta cantidad, la partida más importante -540 millones de euros- proceden del propio Comité Olímpico Internacional, que es quien explota los derechos televisivos. Igualmente, otros 524 millones se ingresarán vía patrocinio y proveedores; mientras que por venta de entradas se prevé recaudar 404 millones de euros. Otros 19 millones saldrán de sorteos de lotería.
¿Y cuánto se gastará el comité organizador de los Juegos Olímpicos? Pues ni más ni menos que 1.723 millones de euros de 2016. En este caso, la partida más importante -973 millones de euros- corresponde a instalaciones no destinadas a la competición: villa olímpica, centro de cultos múltiple, restaurantes o policlínica. Otros 223 millones se destinarán a la reforma del estadio olímpico y 207 millones irán a parar a la construcción del centro acuático.
Quiere esto que, según la información oficial, Madrid 2016 se debería cerrar, al menos en cuanto a presupuesto del comité organizador, con un superávit de 404 millones a euros constantes de 2016.
¿Es esto realmente lo que cuesta organizar unos Juegos Olímpicos? La respuesta en ese caso es mucho más sencilla: ni mucho menos. Otro ejemplo.
El pasado 16 de enero, el Consejo de Ministros aprobó un acuerdo por el que se compromete a destinar 15.345 millones de euros en apoyo a la candidatura olímpica. Además, se pone a disposición del Comité Organizador, “sin coste alguno”, las sedes deportivas y no deportivas de titularidad estatal “que sean necesarias”.
La tercera parte lo paga el Estado
¿Y a qué se dedicará esa ingente cantidad de dinero, equivalente al 1,5% del PIB? Por un lado, el Estado asumirá el 33,33% de la financiación de las infraestructuras necesarias para sedes permanentes de competición, lo que supone 93,8 millones de euros para financiar la construcción de nuevas instalaciones deportivas. El resto saldrá del ayuntamiento -más de 7.000 millones de euros de deuda- y la Comunidad de Madrid.
La mayor cuantía de dinero público, con diferencia, se dedicará, a invertir en infraestructuras: 14.761 millones de euros, de los que 97,8 millones “estarán condicionadas” -dice la referencia del Consejo de Ministros- a que los juegos olímpicos se celebren en Madrid”. Es decir, que aunque el alcalde Ruiz-Gallardón no se salga con la suya, el Gobierno central se compromete a ejecutar esa obra civil, lo que sin duda explica la alegría con la que salió Esperanza Aguirre de su primer encuentro oficial con José Blanco, el ministro de Fomento.
No acaban ahí las inversiones de Madrid 2016. El Plan Director de Seguridad prevé un gasto de 550 millones en garantizar que los Juegos se celebren con total normalidad. Mientras que para evitar que haya tramposos, el Gobierno se compromete a correr con parte de los gastos derivados de lucha contra el dopaje.
Repasemos. Ya van 17.068 millones de euros. ¿Es ése todo el dinero necesario para organizar unos juegos olímpicos? Desde luego que no. Existe una partida de cuantía incierta pero extremadamente relevante que se esconde bajo el epígrafe de ‘beneficios fiscales’. Es decir, la cantidad de dinero que deja de ingresar Hacienda para colaborar con Madrid 2016. Y lo que dice el dossier es que el comité organizador, como entidad sin ánimo de lucro, estará exento de tributación en el Impuesto de Sociedades. Igualmente, y como ya ha sucedió en Barcelona 1992 o la 32ª Copa América, el Gobierno se compromete “a desarrollar la legislación necesaria para garantizar un estatus fiscal favorable al COJO (comité organizador de los Juegos Olímpicos) en los principales impuestos de los que sea sujeto pasivo”. Dicho en otros términos, habrá exención total en el impuesto sobre la renta y los que gravan el capital.
No sólo se beneficiará el comité organizador. También los patrocinadores, toda vez que los Juegos serán declarados “acontecimiento de excepcional interés público”, lo que permitirá a las personas y entidades colaboradoras con la organización acceder a un conjunto de medidas y beneficios fiscales especiales en el IRPF o en el Impuesto de Sociedades por las cantidades donadas al comité organizador.
Más allá del presupuesto, la celebración de unos Juegos Olímpicos conlleva trastornos económicos indeseados. En particular en todo lo relacionado con los precios. La experiencia dice que las ciudades que los han organizado suelen sufrir un alza temporal de la inflación por encima de lo razonable. Pero para evitar ese efecto, la candidatura de Madrid 2016 ha firmado un acuerdo con la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) que “garantiza” que los precios que se cobrarán a las personas no acreditadas durante el período de los Juegos “no excederán los precios medios de Junio de 2015 aumentados en un máximo de un 10%”. Es decir, que los hoteles subirán en un solo año prácticamente lo mismo que el IPC entre 2008 y 2016. Un 10% en el primer caso y un 11,7% en el segundo.
¿Y qué impacto tendrá sobre la economía real un evento de tal calibre? La historia dice que tanto Seúl 88 como Barcelona 92 tuvieron un corolario en forma de recesión, fundamentalmente en el caso español, que tras la Expo y los Juegos Olímpicos cerró el año 1993 con una caída del PIB del -1,1%. Por el contrario, tanto Atlanta 96 como Grecia 04 hicieron una buena digestión de la cita olímpica. Grecia, por ejemplo, ha crecido por encima del 3% desde las olimpiadas, y será uno de los países europeos que mejor combatan la recesión, aunque con un fuerte desequilibrio fiscal, en parte debido a los 8.500 millones de déficit que generó la organización de los juegos al erario público.
Más difícil es calcular los beneficios en términos de imagen que para un país, y en particular para una ciudad, supone organizar unos juegos olímpicos. Sin duda, un enorme escaparate hacia el mundo. Pero que no sale gratis.
Opiniones de los lectores (13)
13.
poraquiandamos»02/09/2009, 17:54 h.
#5
Yo últimamente ando un poco mosca con lo del 'posicionamiento mundial' de las ciudades.
Alguien se ha sacado de la manga esta MARCA IDENTIFICATIVA y bajo esa excusa creo que nos están colando a los ciudadanos mecanismos de desviación de dinero público hacia 'entidades' cuyo único fin o cuyo fin inmediato es el de la promoción de dicho posicionamiento, al menos en teoría, porque gracias a dicho posicionamiento algunos se lo montan de rechupete.
¿No sería más barato comprarse un mapa geopolítico y estudiar un poquitín dónde se encuentran las ciudades más importantes o relevantes?
12.
poraquiandamos»02/09/2009, 17:49 h.
Mi enhorabuena, sr. Sánchez. Muy ilustrativo su artículo.
A mi me interesaría saber el funcionamiento [los tejemanejes] del COI en torno a la organización de los Juegos Olímpicos.
Me imagino que ellos nunca pagan nada, todos los gastos correrán a cargo del comité local organizador, y siempre acaban ganando con los juegos porque para eso tienen los derechos televisivos y otras prebendas y beneficios.
He entrado en la página del COI pero no he visto cantidad correcta que refleje los beneficios sobre los que asientan su poder.
Y me da la impresión -repito, sólo impresión no basada en dato alguno- de que alguno vive más del cuento que el sr. Ecclestonne en ese organismo internacional.
¿Alguien sabe cómo se accede, qué beneficios y obligaciones tiene pertenecer al mismo y quién controla la economía de ese mastodóntico organismo?
Gracias de antemano y un saludo a todos.
11.
mbdelis»08/05/2009, 20:32 h.
Considero que la organización de un evento de esta magnitud es una oportunidad estupenda para la corrupción, que claramente puede tentar a cualquier dirigente político. Desconfío totalmente de que en estos casos las cuentas públicas se auditen como es debido.
Pero aparte de la cuestión económica y la sombra del pelotazo, me indigna la propaganda de la promoción del deporte en una ciudad donde los ciudadanos apenas sí tenemos instalaciones en condiciones para hacer deporte de forma habitual. Las que hay son insuficientes, están saturadas y mal mantenidas.
En Madrid se organizan espectáculos deportivos, pero no se promociona la práctica del deporte. Y esos eventos siempre se organizan a costa de la paciencia de los ciudadanos, y de sus impuestos.
Yo tampoco quiero que se celebren las olimpiadas en Madrid.
¿Donde está esa famosa plataforma anti-olimpiadas? Quiero apuntarme.
10.
agarcía»06/05/2009, 21:24 h.
#4. Me uno al comtario y propósito de Piofoncillas, que su familiar cuente con mi apoyo para librarnos de la amenaza. Sin temor a perder el anonimato, mi eMail es: agvillar@hotmail.com.
Alguien en este Confidencial ha escrito, probablemente con razón, que el COI le va a largar el encargo al primer irresponsable pretencioso que se preste a correr con los gastos. No parece que vaya a ser la Chicago de Obama, ni el deprimido Tokio, pero todos hemos visto un conspicuo trio de irresponsables pretenciosos en una curiosa reunión de pastores de ganaderíoas muy distintas dispuestos a comerse nuestro cordero: el otro día los 3 inagurantes de la Pirámide Mágica [no me he equivocado, "pirámide"]: el Circunflejo el aspirante Gallardo y la condesa de Bombay. Un trío de miedo: juntos de auténtico pánico.
9.
Rolania»06/05/2009, 19:32 h.
¿Y que sabe Ruiz Gallardon de un presupuesto,si el segasta el dinero que no es suyo? este tio cuanto mas lejos este del presupuesto mejor.Con darse una vuelta por la calle Serrano ,se ve que no hay sitio mejor y mas necesitado donde gastarse el dinero que dicha calle.Dense una vuelta por Serrano y veran como se gasta el dinero este tio.
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Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.
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