TENDENCIAS
CON LUPA
Democracia y libertad de expresión
@Jesús Cacho - 04/05/2009
Ayer domingo se celebró el Día Internacional por la Libertad de Prensa, una efeméride que pasó de puntillas, sin meter ruido, como sucede a menudo con las cosas importantes. Son las consecuencias de esas silenciosas “cosas importantes” las que, pasando el tiempo, suelen aparecer ante el perplejo ciudadano cargadas de furia y ruido. Decía ayer la nota publicada en este diario que “la crisis económica que afecta particularmente al mundo de la comunicación constituye un peligro para la libertad de expresión debido a la desaparición de medios, la reducción de recursos y efectivos y la precariedad laboral, que hace más arriesgada la crítica”.
Un enunciado demasiado simplista, a mi modo de ver, que no resiste el más somero análisis en lo que al caso español concierne. Que los grandes grupos de comunicación españoles atraviesan una crisis de dimensión terminal –como el gran trabajo de S. McCoy sobre el Grupo Prisa ponía de relieve este sábado en El Confidencial- para la mayoría de ellos es una obviedad que no precisa mayor explicación. Crisis financiera, cierto, pero ¿sólo eso? Soy de los que piensan, por ir directo al grano, que la crisis de los medios no es sino el reflejo de la gran crisis de la democracia española –que se refleja también en estados comatosos como el de la Justicia-, crisis de eso que algunos llamarían de agotamiento del sistema salido de la Transición.
He escrito muchas veces -y voces más autorizadas que la mía lo han dicho o escrito también- que la democracia española hubiera necesitado como el comer un “recauchutado” completo seguramente a la salida -y tal vez como una consecuencia- de la gran crisis económica de los años 92 y 93. Un nuevo gran pacto nacional para abordar aquello que años atrás se llamó la “regeneración democrática”. Porque, desaparecido el miedo al golpismo de corte militar, los problemas de una democracia joven como la nuestra solo podían resolverse con más democracia. Pero la clase política no ha querido saber nada de cambios, nada de medidas regeneradoras que pudieran poner en riesgo el statu quo.
Y la prensa, los grupos de comunicación españoles, han participado activamente de esa tesis, han arropado esa conducta de la clase política, han avalado la deriva hacia la corrupción -no solo económica, tal vez la menos importante de todas las corrupciones- generalizada de un sistema en el que resulta difícil creer con la mirada virginal de quienes vivimos con enorme ilusión el final de la dictadura. Por decirlo de manera tan directa como brutal: los medios de comunicación españoles, y en particular sus propietarios por la responsabilidad que les compete, han participado activamente en el proceso de degradación experimentado por nuestra democracia.
Todos dependiendo de la caridad del Gobierno
En consecuencia, su crisis es un destello, una prueba, una manifestación más de esa otra crisis general y global: la crisis del sistema político que nos dimos los españoles a la muerte del general Franco. El mimetismo es tan evidente que los señores editores, tan embebidos andaban en el engaño de estos años de burbuja, se dejaron seducir por el maná del dinero fácil y se endeudaron hasta las cejas en proyectos faraónicos -o simples y sospechosos negocios colaterales- muy alejados de las reales posibilidades que la generación de caja de sus grupos hubiera hecho aconsejables. El resultado es que muchos, por no decir todos, están quebrados, y hoy no tienen más futuro que la caridad del Gobierno de turno se digne asignar.
Entregados en cuerpo y alma a participar en el “negocio”, los medios dejaron hace tiempo de contar “la” verdad, o al menos intentarlo, para vender cada uno su mercancía. Hemos llegado así al desolador panorama de politización extrema, de ausencia de pluralidad, de exigencia de carné a los periodistas, etcétera, etcétera, que hoy distingue a nuestros medios de comunicación. De independencia, ni un ápice. Unos a la sombra del Gobierno de turno, y otras a rebufo de la oposición, en espera de que el cambio de tercio nos permita hacer mañana los negocios que hoy hacen otros. Unos sirviendo de altavoces del Gobierno, y otros diciéndole al inquilino de Génova lo que tiene que hacer. O al menos intentándolo. Y siempre tratando de medrar.
Si a ello se le añade el proceso de concentración de poder económico-financiero operado en España en los últimos 15 o 20 años, y su demoledor efecto sobre las libertades informativas, o simplemente sobre las libertades, el cuadro quedará bastante completo. Insisto: la crisis de los medios no es más que el particular reflejo de la crisis global de la democracia española. No se podrá contar con una auténtica libertad de prensa sin una ciudadanía madura, sin una sociedad civil fuerte y defensora a ultranza de las libertades, de la misma forma que no se puede construir una democracia sin demócratas. Lo demás son sucedáneos. ¿La solución? Tal vez no haya otra que esperar el paso de las generaciones.
Opiniones de los lectores (47)
47.
zaloolmos»05/05/2009, 20:00 h.
Añadire al irreprochable articulo de J. Cacho,que los intereses bastardos que señala y denuncia a un lado [pretendida izquierda] y a otro [centro-derecha],se acompañan de la inexplicable perdida de valores eticos de la mayoria de los españolitos.La general situacion de acomodo tan solo a los valores consumistas,la exclusiva orientacion al negociete facil y a la ganancia por encima de otras consideraciones,forman o constituyen el deleznable escenario en el que se mueven nuestros inefables partidos politicos.No cabe considerar a los otros, a los miembros del otro partido como los perversos.Resulta infantil dicha posicion.Sobre todo cuando conocemos de las continuas iniquidades ,corrupciones y demas desafueros que ambos partidos cometen de continuo.Todo ello evidencia una crisis del modelo que anuncia el fin de la sociedad occidental,y por supuesto tambien de la española,como en su dia analizo Toynbee.Estemos sobre aviso.
46.
Rolania»05/05/2009, 13:07 h.
#45 Solo un par de discrepancias,la primera es respecto a llamar a esto que padecemos DEMOCRACIA,es imposible tener democracia con una justicia como la que tenemos,sin una justicia independiente,etc no hay democracia.La otra es sobre los medios ,cuando aqui la mayoria son "concesiones" que se dan a amigos o se deniegan a enemigos ,decir que la informacion o los medios son como en todo el mundo es mucho decir.La manipulacion y el control sobre los mismos es total "gobierno de españa" solo hay que ver un informativo de la mas ligth antena 3 y comprobar que aqui no ocurre nada . Sin llegar a Prisa o la Cuatro o el Pais o la sexta, para saber que la independencia nada y la justicia de vacaciones.El desastre de ZP Y su demagogia lo sufriran nuestros hijos pero negar la realidad de una forma sistematica lleva al desatre
45.
alcorque»04/05/2009, 20:58 h.
Continúa: Y en lo que se refiere a la libertad de prensa y de opinión, el Sr.Cacho confunde,con perdón, la gimnasia con la magnesia no sin cierta maldad periodistica. Los periódicos y todos los medios de opinión, son compañías mercantiles que están y son creadas para ganar dinero y pagar a sus accionistas, no nos engañemos, aquí y en el resto del mundo civilizado. Pedir por tanto peras al olmo es tergiversar las cosas. No hay medios, en el mundo, realmente independientes y ello porque los editores, los periodistas en general y como es natural tienen sus preferencias y opciones políticas.Concluyo, a mi modesto entender, nada tiene que ver la situación actual económica mundial con la crisis de los medios informativos,salvo su economía particular por el tema de la bajada de publicidad, ni tampoco la política española con su idiosincrasia particular por siglos, ni por supuesto la Constitución de 1.978. Saludos.
44.
alcorque»04/05/2009, 20:49 h.
No he podido hoy acudir a mi cita mañanera con El Confidencial y es ahora cuando he podido leeer a J.Cacho.Pido disculpas si lo que modestamente voy a decir algún forero lo ha dicho ya.El periodista,como tantos otros españoles, cree aún en el maná del cielo o el salvador de la patria que nos reconduzca hacia el buen camino.Mire, la democracia española es aún muy jovencita para poder ser comparada a la de paises como GB,EE.UU,Francia,Alemania,etc..Debido a su juventud y, no se olvide a las circunstancias históricas en que fue acordada y aprobada por las fuerzas políticas de entonces con pactos y mas pactos secretos, naturalmente tiene defectos y carencias.No disponemos de espacio suficiente aquí para entrar en ello.Pero si diré que a pesar de los pesares y de lo que apunta Cacho, España no va por mal camino en lo constitucional,aunque, insisto, sea manifiestamnte mejorable.Pero lo Constitución no va a arreglar el paro,ni la sanidad, ni la seguridad, ni tantas otras cosas.Tampoco va a arreglar el proceder de los partidos políticos de que disponemos.Su proceder es exactamente igual que desde hace mas de doscientos años disfrutamos, sigue....
43.
jibaro»04/05/2009, 20:15 h.
El objetivo de una nueva Constitución es impulsar, casi forzar el cambio de mentalidad de un pueblo [de lo cual estamos muy necesitados la gran mayoría de los españoles], sin tener que esperar “el paso de las generaciones”, como dice Jesús Cacho. Sin una nueva Constitución, en la que entremos todos con una autentica y diáfana igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, nos será imposible organizar este país para los tiempos difíciles que se avecinan. Siempre que planteo este tema, me siento utópico y poco pragmático, pues tarde me doy cuenta de los descomunales intereses creados alrededor de nuestra vetusta y anticuada ley de leyes. De todas las maneras no me arredraré en mi empeño de luchar por una sociedad más justa y acorde con los tiempos que nos ha tocado vivir. También sé que este cambio más justo y a mejor, impepinablemente se tendrá que hacer si queremos como país, ser alguien en la esfera mundial. Que los adversarios lo impiden con todas sus fuerzas, …. pues peor para todos, ... especialmente para ellos.
Un saludo.
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