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¿A qué esperan los directivos para bajarse el sueldo un 25%?

crisis económica capitalismo dividendos

@Carlos Sánchez - 01/05/2009

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Les recomiendo una lectura. El último número de la Revista de Bolsas y Mercados españoles. Admito que no se trata de la literatura ideal para llevarse a la playa o al campo en un largo puente de mayo, pero estoy convencido de que les servirá para hablar con sus amigos de algo que está muy de moda: la refundación del capitalismo. Un término acuñado hace algunos meses por el presidente Sarkozy, pero que tiene más de márketing político que de una verdadera reflexión sobre el sistema económico.

La revista dice dos cosas. La primera, que los beneficios de las empresas cotizadas cayeron un 25% en 2008. Como se ve, un porcentaje considerable que deja a las claras la intensidad del ajuste. La segunda es mucho más sorprendente. Revela la citada publicación que las empresas que cotizan en Bolsa pagaron a sus accionistas 11.198 millones de euros en concepto de dividendo durante el primer trimestre de este año. Es decir, nada menos que el doble que en idéntico periodo de 2008.

La cantidad es prodigiosa, pero tiene truco. Si se excluyen los más de 6.200 millones de euros que repartió Endesa a sus accionistas en concepto de dividendo extraordinario, el incremento es del 1,55%.

La tasa de variación puede parecer pequeña, pero hay que tener en cuenta algo más que un detalle. Como dicen los autores del informe, los resultados empresariales “comienzan a mostrar la crudeza de la crisis”. Sin embargo, y pese a ello, los gestores de las grandes compañías cotizadas han decidido mantener la retribución al accionista. Es decir, han preferido mirar para otro lado, como si la recesión no fuera con ellos. La conclusión no puede ser otra. La rentabilidad por dividendo se ha disparado de forma estratosférica, y hoy “este reclamo es uno de los principales atractivos de la renta variable española”.

Habrá quien piense que este comportamiento es normal como la vida misma. Los grandes gestores, en aras de evitar que la cotización de sus empresas se despeñe en Bolsa, mantienen o, incluso, incrementan su política de dividendos. A primera vista -y en términos particulares- no hay nada que objetar, pero si el asunto se ve desde la óptica del interés general, las cosas son muy distintas.

Una mala noticia

El hecho de que las empresas cotizadas renuncien a fortalecer sus recursos propios es una mala noticia. Básicamente porque se convierten en compañías más débiles, y, por lo tanto, más expuestas al ciclo económico. Dicho de una manera mucho más cruda, se ven obligadas a desprenderse de parte de sus plantillas o a reducir sus inversiones con el objetivo de mantener sus ratios de rentabilidad. Es decir, pan para hoy y hambre para mañana.

No estará de más, por ello, que a algunos gestores le hicieran llegar un célebre teorema diseñado hace medio siglo por los premios Nobel Modigliani y Miller, quienes demostraron que en mercados de capitales que se comportan de una forma óptima, el valor de las compañías no reside -precisamente- en su capacidad de distribuir dividendos, sino en su capacidad para generar proyectos de inversión con los que garantizarse ingresos futuros. A largo plazo, decían Modigliani y Miller, esto es realmente lo que hace rentable a las compañías, por lo que es indiferente su política de dividendos.

Es evidente que los mercados de renta variable no son perfectos, lo que les obliga a las compañías cotizadas a repartir parte de sus beneficios entre los accionistas; pero dicho esto, parece un exceso que las grandes empresas españolas hayan optado por hacer de capa un sayo y estén tirando la casa por la ventana con la que está cayendo.

No parece de recibo que cuando los beneficios de las compañías cotizadas están cayendo un 25% -con 27 de las 126 compañías analizadas en números rojos- hayan repartido entre sus accionistas en sólo un trimestre más de 11.000 millones de euros, cinco veces más que en 2003 en igual periodo.

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Opiniones de los lectores (8)

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8. usuario registrado Pedro Medario»01/05/2009, 22:46 h.

Oye, Carlitos, ¿predicas tú con el ejemplo o pretendes que esa medida se la apliquen sólo a otros?

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7. usuario registrado zaloolmos»01/05/2009, 19:38 h.

Mi reflexion hoy 1º de Mayo ha sido,observando la absoluta entrega de los llamados sindicatos democraticos al zapaterismo, y del zapaterismo a los grandes intereses empresariales que el diferencial entre el sistema hispano y el antiguo y denostado regimen totalitario del fenecido dictador,es minimo,cuasi inexistente.Ambos se basan en el apoyo a los grandes capitales que,se sostiene,garantizan el empleo.Naturalmente que dicho "sostenimiento" se basa en la explotacion del trabajador y en la acumulacion de plusvalias en beneficio del titular del negocio.Pasma pues que el psoe,bajo un disfraz de pretendido progresismo,configure su praxis economica en beneficio de los estratos sociales con la economia mas poderosa.Al final el diferencial entre psoe y pp puede cifrarse en la mayor o menor proteccion a los homosexuales.Y mientras tanto ugt y ccoo silbando.

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6. usuario registrado piofoncillas»01/05/2009, 13:32 h.

Los sueldos de directivos de Empresas privadas, no son, sino una mera anécdota, que no tiene influencia, de ningún tipo, en la Economía general.

Entiendo mucho más importante, hablar del gasto en políticos, que no es necesariamente de sus sueldos, sino de la gestión que efectuan, en relación con lo que cuestan.

El Profesor Guitián de Lucas, nos enseñaba, en los años 70, el rendimiento marginal de la unidad monetaria que, en manos públicas, es siempre infinitamente inferior al de las privadas, con base en la inexistencia, en unas de interés.

Que un Directivo tenga un estipendio importante, incluso muy importante, incentiva llegar a ese status, sin embargo crear puestos y políticos es dinero tirado.

¿Cuantos Directores Generales de Carreteras hay en España?, con su coche, sus Ingenieros y sus secretarias [1 en el Estado y 1 en cada Autonomía], y para qué?. Con uno solo sobra y basta y quizá pudiera llevar también caminos y presas.

En España sobran estulticias y faltan números.

Las Autonomías, que políticamente están bien, económicamente son una ruina, pero queremos quitarle el chocolate al loro.

Magistral lección de economía, muy del gusto sindical.

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5. usuario registrado emilio»01/05/2009, 11:46 h.

Por muy privadas que sean esas entidades y empresas, es una tomadura de pelo que la sociedad y su Estado no pueden permitir. Que los directivos cobren esas remuneraciones y, encima, las incrementen, cuando sus empresas hicieron perder mucho dinero a accionistas e inversores es intolerable. El liberalismo económico no consiste en tener libertad para hacer lo que le da la gana a algunos, a costa del empobrecimiento de muchos y de la sociedad en donde sus empresas estan inmersas.

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4. usuario registrado Zano»01/05/2009, 11:20 h.

Una consecuencia más de priorizar el dividendo frente a otras estrategias corporativas, como la mayor autofinanciación o el fomento de las inversiones productivas, es que se refuerza la confrontación ya clásica pero cada vez menos válida entre capital y trabajo. Hoy, 1º de mayo los sindicatos salen a la calle para vender el concepto marxista de oposición empresario-trabajador. Si la empresa es propiedad de sus accionistas y en consecuencia estos tienen todo el derecho a repartirse los beneficios, o si es de los accionistas, de los trabajadores y de los proveedores, formando un conjunto de voluntades hacia un fin común es motivo de debate en diferentes culturas. Pero sin entrar en ese debate, hoy en España, en que la clase trabajadora está sufriendo las consecuencias y los proveedores aguantando plazos de pago dilatados, bien harían las empresas y sus accionistas en demostrar su solidaridad, por su propio bien, reforzando la resistencia de las empresas y comprando futuro via inversión en lugar de comprar una volátil lealtad de su capital de corto plazo. www.elblogdezano.wordpress.com

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@Carlos Sánchez

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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