TENDENCIAS
@Juan Carlos Escudier - 25/04/2009
En pleno abismo de la crisis, con más de cuatro millones de parados llamando a las puerta del INEM, la patronal ha enseñado la patita con tanto descaro que hasta el PP ha pedido a sus dirigentes que se cubran un poco el muslo porque van provocando. La gran propuesta de los empresarios para salir del marasmo, frenar el desempleo y evitar el colapso de la Seguridad Social, tres en uno como el lubricante, es una variante de despido libre que han denominado “contrato indefinido no fijo”, que además de ser una contradicción in terminis es, como se verá, gran tomadura de pelo.
El citado contrato indefinido no fijo establece un período de prueba de dos años, dentro de los cuales el empleador puede poner al trabajador de patitas en la calle en cualquier momento, con el único requisito de avisar con siete días de antelación y con una indemnización de ocho días. Transcurridos este plazo, si la relación laboral continúa, el trabajador se convierte en fijo, aunque el contrato podrá extinguirse en cualquier momento, sin más obligación que preavisar al empleado con un mes de antelación y abonar 20 días de salario por año con un tope de doce mensualidades. El contrato tiene una última ventaja, y es que, eliminada la tutela judicial, nos ahorramos un pico en juzgados de lo social.
"No pretendemos abaratar el despido sino la contratación, reducir el absentismo, flexibilizar los contratos a tiempo parcial (...) y reducir la temporalidad a través de contratos fijos más asumibles económicamente hablando", ha dicho sin rubor Gerardo Díaz Ferrán. Lo de abaratar la contratación tiene su guasa porque en 14,6 millones de los 16,6 millones de contratos celebrados en España en 2008 fueron temporales, la mayoría suscritos en claro fraude de ley en la medida en que se usó la contratación temporal para actividades permanentes de las empresas.
Pocas alforjas hacían falta para este viaje, en un momento en el nueve de cada diez de los empleos destruidos en la Eurozona tienen lugar en la piel de toro, lo que indica claramente que si hay un mercado laboral flexible en Europa es el español. De hecho, lo que ha disparado las cifras de desempleo es la facilidad con la que las empresas han podido deshacerse de sus trabajadores temporales -al menos uno de cada cuatro empleados no tienen contrato indefinido-, que además son los que más sufrirán la crisis porque ni han percibido indemnización –o ésta ha sido muy modesta- ni han generado el derecho a percibir las prestaciones por desempleo por un período largo de tiempo.
La patronal ha desaprovechado la oportunidad de plantear iniciativas más inteligentes o menos trogoloditas, que viene a ser lo mismo, algunas de las cuales ya han sido puestas negro sobre blanco por los servicios de estudios de los bancos que, como en el caso de las pensiones, han visto en las nuevas modalidades de contratación la oportunidad de hacer negocio. La última la ha trabajado el BBVA, y consiste básicamente en una contrato único con costes de despido crecientes en función de los años de antigüedad, combinado con el sistema austriaco, en donde cada trabajador es titular de un seguro de despido que se paga con cotizaciones sociales y se acumula de una empresa a otra.
Los analistas de Francisco González han puesto, incluso, cifras a este fondo, que sería financiado por un porcentaje del salario bruto anual, costeado por empresarios, trabajadores y hasta por el Estado, y gestionado por la Seguridad Social. Permitiría, además, complementar la pensión de aquellos trabajadores que no fueran despedidos. Un chollo, en definitiva.
Ahora bien, hay que pensar que si los empresarios han abierto este melón no es por cicatería o ruindad. A la patronal le mueve exclusivamente el altruismo y la filantropía. Su objetivo no es ahorrarse unos euros con los despidos sino lograr acabar con la temporalidad, que es, en su opinión, la causa de la baja productividad de la economía española. En otras palabras, las empresas hacen contratos temporales a su pesar y eso les impide formar adecuadamente a estos trabajadores, lo que reduce su productividad.
Aun agradeciéndoles el gesto, lo que olvidan los sucesores de Cuevas es que éste no es el único factor que resta productividad a la economía. Influye para empezar el tamaño de las propias empresas, que en el 80% de los casos no sobrepasan los 250 empleados, mientras que este porcentaje es del 60% en Alemania o del 53% en el Reino Unido. Las empresas españolas de mayor tamaño son tan productivas como sus equivalentes en Estados Unidos. El tamaño aquí sí que importa porque aminora el gasto en I+D, al que España sólo dedica el 1,5% del PIB, más de un punto por debajo de lo que se destina en las grandes economías del mundo o en los humildes países nórdicos.
Todo lo anterior sería anecdótico si, al menos, el nivel educativo fuera el adecuado, pero seguimos con una educación de insuficiente calidad y escasa duración. La productividad aumentará cuando se frene el abandono escolar, cuya tasa en España alcanza el 30% y duplica a la europea sólo por detrás de Malta y Portugal. ¿Es consciente de ello nuestra abnegada clase empresarial?
Con esos mimbres el Gobierno ha fijado el objetivo de cambiar nuestro modelo productivo, como quien sustituye una bombilla fundida por otra –de bajo consumo, claro-. Parece fácil. Sólo hay que poner a los excedentes de la construcción, especialmente a esa quinta parte que carece de formación alguna, a fabricar circuitos integrados, algo que se consigue sustituyendo el tradicional mono de trabajo y el pañuelo de cuatro nudos por la bata blanca y los guantes de látex. Y si esto falla, se les hace indefinidos no fijos y se les vuelve a despedir para que escarmienten. Menos mal que la CEOE vela por nosotros.
Opiniones de los lectores (58)
58.
sunny»02/05/2009, 15:50 h.
Estoy de acuerdo en parte con que el despido libre sería bueno para la confianza del trabajador. Un contrasentido? NOOO.
pero maticemos.
DESPIDO LIBRE para despedir a esos cientos de miles de políticos Y SINDICALISTAS que viven del cuento desde hace 30 años, DESPIDO LIBRE, para enviar a sus parientes y amigos a la fruta calle. DESPIDO LIBRE para enviar a la juta calle a esos 3 millones de funcionarios ineptos y vagos que no se ganan ni la mitad de lo que ganan.
DESPIDO LIBRE para zafarse de esos empresarios del pelotazo y la opresión que en cuanto vienen mal dadas sólo piensan en desprenderse de los que les hicieron ricos con su esfuerzo, DESPIDO LIBRE para enviar a sus casas a los que vinieron a la sombra de un crecimiento económico ficticio y que no hacen sino vivir a costa de este país, delinquiendo, consumiendo sus subsidios, haciendo caer los salarios y la calidad de vida cada día con su lucha por la superviviencia en un pais que no es el suyo
VIVA EL DESPIDO LIBRE, en cuanto pusiesemos a todos esos en su sitio no cabe duda de que se dinamizaría el mercado laboral
57.
Guerrero del antifaz»02/05/2009, 13:54 h.
SINDICALISTOS
Todos juntos en campaña
en la manifestación
junto al Gobierno de España
que alimenta a esta calaña,
de vagos de profesión
Van los jefes sindicales
con el buche a rebosar
en sus coches oficiales
a presidir los carnavales
con solemne autoridad
Allí esperan liberados
mamandurriera legión
de parásitos y vagos
Son, del presupuesto esclavos
donde tienen su filón
Los acompaña Camacho
que es Ministro del paro
y que no ha tenido empacho
en unirse al populacho
en el colmo del descaro
Representando a Zeta
como muestra solidaria
con los que chupan de la teta
acude, con mucha jeta
la Vice, que es proletaria
cuando la representación
se hubo ya terminado
todos juntos en unión
se dieron un atracón
¡Quien se acuerda del parado!
Guerrero del antifaz
56.
piofoncillas»26/04/2009, 18:16 h.
Dos son las cuestiones esenciales al debate, ninguna de las cuales suelo ver en noticias, ni comentarios.
De una parte, la reivindicación de la abstención en la contratación laboral, no se trata de despido libre, sino de aplicación del contrato pactado en cada caso.
De otra, el respeto a los contratos vigentes, basados en unos derechos y obligaciones concretos que motivaron la prestación de voluntad y que han ido generando, día a día de su existencia, una parte alícuota de la indemnización por despido, de la jubilación, o del paro.
Resulta innegable que hay que ir hacia un mercado de trabajo libérrimo, pero con un periodo transitorio de respeto de los derechos devengados, y adquiridos por los trabajadores.
Un trabajador, con 20 años de servicios prestados, ha devengado unos derechos, en caso de despido, que deben considerarse inalienables, cuestión distinta de los contratos que se establezcan mañana.
No mezclemos churras con merinas, ni pretendamos, por vía de reformas laborales imprescindibles, traspasar del patrimonio de los trabajadores, al de nadie sabe quién.
Reformas, sí; pero dentro del respeto a los derechos consolidados.
55.
espino»26/04/2009, 17:34 h.
El remedio contra el paro es la liquidez y el credito a las empresas, NO EL DESPIDO LIBRE, si eenmso credito, podemos decidir si tenemso futuro en aguantar a los rabajadores, y si sabemos que nos sobran X trabajadores, pues se les paga sus 45 dias por año y punto.
EL PROBLEMA ES QUE SI NO TENEMSO CREDITO estamos muertos y nos sobran todo lo demas.
Este problema de credito no afecta a las grandes empresas solo a las Pymes y nadie nos escucha.
54.
invierno»26/04/2009, 17:14 h.
Segun el articulo, la patronal quiere el despido libre, el Gobierno la cobertura total para desempleados, pero que han propuesto los sindicatos, aparte de mantener sus comodas poltronas y oponiendose a todo lo que signifique cambio.
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Y vengan horas sindicales para ir de compras al Corte Ingles y personal liberado para salir de fin de semana los jueves.
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Dice Ambrose Bierce que el reportero es un escritor que, con suposiciones, se abre camino hasta la verdad para dilapidarla seguidamente con una tempestad de palabras. Dilapidando verdades y palabras llevo más de 20 años. Nací en Diario 16; crecí en El Mundo y me licencié en este Confidencial. He sido corresponsal político de 20 Minutos en este siglo XXI adC (antes de la crisis). Comparto este Sin Enmienda con una columna diaria en Público. Si conocen un trabajo respetable, háganmelo saber.
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