TENDENCIAS
Churchill y las guerras innecesarias de la política económica
@Carlos Sánchez - 15/04/2009
Cuenta Churchill que en una ocasión el presidente Roosevelt le pidió ayuda para poner nombre a lo que hoy se conoce como II Guerra Mundial. Churchill, que no daba puntada sin hilo, respondió al padre del New Deal que el brutal conflicto debería haberse llamado ‘la guerra innecesaria’. Y lo argumentó con su enjundia habitual. Sostenía el premier británico que el horror de la guerra se podría haber evitado con sólo haber hecho bien las cosas en los años inmediatamente anteriores a la contienda, fundamentalmente en Versalles, donde se impuso una paz inasumible para Alemania. La guerra fue, por lo tanto, inútil, innecesaria. Sólo sirvió para ahogar al mundo en miseria. Las condiciones de Versalles, como auguró el mariscal Foch, sólo sirvieron para alcanzar un armisticio que duró 20 años.
La cita viene a cuento porque pone de manifiesto que tan importante es hacer bien las cosas como no hacerlas mal. Se ganó
Salvando las distancias, lo mismo sucede con la política económica. No basta con aprobar medidas que vayan en la buena dirección (como es la puesta en marcha de políticas de gastos de carácter anticíclico para compensar la caída de la demanda), sino que, además, es igualmente relevante la necesidad de no cometer errores de bulto.
Sin embargo, con tanto cambio de Gobierno parece que a más de uno se le ha olvidado que para evitar males mayores -como advertía Churchill- es necesario andar con pies plomo. Sin caer en aspavientos inútiles destinados sólo a agradar a la galería. Innecesarios, en palabras del Lord inglés. Y en este sentido habría que situar esa especie de obsesión que se ha instalado en la vida política española por poner sobre le mesa toneladas de billetes de 500 euros como único instrumento para salir de la recesión.
Es mucho más barato simplificar y racionalizar la arquitectura territorial del Estado –evitando duplicidades y recuperando la unidad de mercado- que negociar un nuevo modelo de financiación
Una obsesión que a veces recuerda aquella frase pronunciada en su día por el ex ministro Jorge Semprún, quien parafraseando la célebre (y desgraciada) frase que algunos atribuyen a Millán Astray, otros a Goebbels y algunos a Goering (“cuando oigo la palabra cultura, echo mano a mi pistola”), solía decir que ‘algunos socialistas cuando oyen hablar de cultura lo primero que hacen es tirar de cartera”. Es decir, que imbuidos de una pobreza intelectual verdaderamente supina, recurren a la emisión de billetes como bálsamo de fierabrás que todo lo cura. Vamos, una especie de nuevos ricos.
Estado moderno y protección social
Vaya por delante que no hay que poner ningún pero al hecho de que el Estado -a través de sus distintos agentes económicos- ponga toda la carne en el asador en un contexto como en el actual, en el que no valen políticas de medias tintas cuando el desempleo escala hasta niveles cercanos al 20% y se está destruyendo buena parte del tejido productivo. Ningún Estado moderno dejaría a cientos de miles de trabajadores en paro sin protección alguna, con lo que ello supone de risego de exclusión social. El gasto en prestaciones, por lo tanto, debe cumplir su función. Al igual que las políticas de sostenimiento del aparato productivo en aras de evitar que cientos de miles de pequeñas y medianas empresas echen el cierre por falta de financiación. La política de avales públicos es, por lo tanto, indispensable para evitar una catástrofe todavía mayor.
Pero dicho esto, no parece razonable que todo se fíe al gasto público, en lugar de explorar vías menos costosas y, por su supuesto, más eficaces. Es mucho más barato simplificar y racionalizar la arquitectura territorial del Estado –evitando duplicidades y recuperando la unidad de mercado- que negociar un nuevo modelo de financiación que no aborda la cuestión de fondo, que no es otra que una reforma en profundidad del Título VIII de
Como también es más barato reformar el sistema judicial en aras de lograr leyes procesales menos farragosas y garantistas que al final sólo defienden al poderoso. Y desde luego, sin perder de vista la necesidad de disponer de una vez por todas de una ley de arrendamientos urbanos verdaderamente eficaz que simplifique los trámites de desahucio.
Tampoco cuesta mucho dinero reformar las leyes concursales con el objetivo de dar mayor juego a los convenios extrajudiciales. Y mucho menos hacer cumplir la ley a las distintas administraciones públicas en todo lo relacionado con el pago a sus proveedores para evitar el aumento de la morosidad.
Y todo ello sin contar con medidas más expeditivas encaminadas a abaratar precios con el objetivo de mejorar la competitividad del país, para lo cual es indispensable la congelación efectiva de todos las tasas e impuestos públicos durante al menos un par de años. Todas estas medidas –y desde luego muchas más (como el adelgazamiento del sector público ineficiente) son mucho más baratas que disparar con pólvora ajena que tarde o temprano tendrán que pagar nuestros nietos.
Opiniones de los lectores (5)
5.
FernandoFF»15/04/2009, 20:13 h.
Los errores no cesaron en el "mal armisticio" de Versalles. El propio Churchill fue parte de las pantominas a tres bandas Roosevelt-Stalin-Churchill que nos ha desembocado en un Nuevo Milenio hipotecado hasta las ceñas y condenado a l perpetuo huida hacia adelante en busca de una supuesta paz que nunca acaba del todo a llegar.
Así lo comento en mis blogs para aquellos que no hayan caído que lo que tenemos encima no es producto de unos años sino de todas las decisiones políticas erróneas de varias décadas.
http://2009-retos-crisis-1.blogspot.com/
http://2009-retos-crisis-2.blogspot.com/
http://2009-retos-crisis-3.blogspot.com/
4.
zaloolmos»15/04/2009, 19:48 h.
Añadiria a lo que propone el articulista,la absolutamente necesaria reduccion de sueldos de los ministros,secretarios de estado,subsecretarios,secretarios generales,directores generales ,delegados y subdelegados del gobierno ,de todos los llamados asesores; de los consejeros,viceconsejeros y directores generales autonomicos;de los alcaldes y concejales de los ayuntamientos con poblacion de mas de 5000 vecinos,presidentes de diputacion,diputados provinciales y equivalentes asi como los asesores de todos ellos;de los diputados y senadores estatales y desde luego de los diputados autonomicos.La necesaria detraccion de sueldos de todos ellos sera aplaudida por el pueblo y sin duda,siendo proporcional a lo percibido arrojara una magnitud apreciabilisima que servira para atender a los mas necesitados.¿A que esperamos para exigir la puesta en marcha de esta medida.?
3.
Philby»15/04/2009, 16:32 h.
En DOS AÑOS [1932-1933] Stalin infligió a Ucrania más muertos que la monstruosa represión nazi en Alemania a lo largo de siete años.
A la represión estalinista hay que sumar la de Mao Tse-Tung: 65 millones de muertos [El Libro Negro del Comunismo]. Más las represiones comunistas en Vietnam, Camboya, Corea y países de Europa del Este. El atracón comunista del siglo XX costó al mundo unos 86 millones de muertos, -ESA- ha sido la mayor masacre perpetrada en la historia de la humanidad.
¿Y quién era el aliado de "La Cucaracha" en 1936, en 1942, y en 1945? El de los puros, las puntadas y los hilos. Roosevelt era todavía peor, este se atrevió a confiscar el oro de los ciudadanos.
"No basta con aprobar medidas que vayan en la buena dirección [como es la puesta en marcha de políticas de gastos de carácter anticíclico para compensar la caída de la demanda]"
¡Buenas tardes señor Keynes! Arreglar una quiebra aumentando los gastos, genios y figuras hasta la sepultura de este ciclo y del siguiente. Eso ya se le ocurrió a Carlos Ponzi antes de que el barón de Tilton pusiera escuela inflacionaria. Es un sistema de recaudación monetaria criminal y neofeudal.
2.
soldemallorca»15/04/2009, 11:53 h.
Pues si sabia el ingles
1.
taraza»15/04/2009, 11:38 h.
También parece razonable la idea de que la protección social a la persona - que nadie pase hambre ni frío - llegue a todos los ciudadanos. Y esa debería ser la primera excusa para recaudar impuestos. La segunda, hacer y conservar buenas vías de comunicación; la tercera - con algunas condiciones- asistencia sanitaria para ciudadanos españoles, residentes en España. La cuarta, defensa del Estado. Quinta, orden público: policías y jueces. Nada más. A partir de ahí, que cada cual pague lo que consuma. Ayudas, subvenciones y avales con cargo al erario: cero euros. Las Autonomías, Consejos para orientar la inversión que los presupuestos del Estado destinan a cada Autonomía. "Galicia: total inversión: 100 unidades". Se reúnen 100 Alcaldes elegidos por sorteo, y aconsejan la distribución del gasto. LA Administración del Estado ejecutará, obligatoriamente, las tres primeras propuestas de los Alcaldes. Ni en tiempos de abundancia es posible sostener tanto gasto, tanto despilfarro como viene sucediendo desde hace años. ¡Una locura de gasto!. Derroche sin tasa.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
El G-20 y el helicóptero de Friedman
@Carlos Sánchez - 01/04/2009
¿A quién sirven los diputados? El Congreso convertido en una filial de las cámaras regionales
@Carlos Sánchez - 25/03/2009
@Carlos Sánchez - 18/03/2009
La soledad del rey sol: Zapatero y el ‘síndrome de Ottinger’
@Carlos Sánchez - 13/03/2009
¡Dios salve a las pensiones públicas!
@Carlos Sánchez - 06/03/2009
Acerca de...
Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Enlaces de Interés