TENDENCIAS
TRIBUNA
Un balance de nuestra democracia
PSOE, PP, diputados, políticos
José Luis González Quirós* - 02/04/2009
Ya quedan lejos los tiempos en que muchos españoles eran invitados a cualquier parte para hablar de nuestra transición a la democracia; ahora, con más de treinta años a las espaldas, somos ya uno más en un club que tampoco crece tan deprisa como pudo parecer entonces. En pura lógica, sería tiempo de reflexión y, por qué negarlo, de reformas, pero aquí parece existir un miedo a plantear esta clase de asuntos. La clave puede estar en que los que se sienten legitimados, el Rey y los partidos, no parecen necesitar más, al menos de momento, y piensan que puede ser peor el meneallo.
Es evidente, sin embargo, que la mayoría está descontenta con nuestras instituciones y con los hábitos que imperan en la vida pública. La gente no considera a los políticos como individuos admirables que se ocupan de asuntos de los que nadie quiere ocuparse, sino que los ve, más bien, como personas que se aferran al cargo y se olvidan con facilidad de servir a quienes representan. Suponiendo que esto sea así, al menos en alguna medida, la pregunta que se ha de hacer es muy sencilla: ¿por qué consienten los electores que sus representantes los ignoren? ¿Por qué apenas se abren paso en política personas de las que nos podamos sentir justamente orgullosos?
Me parece que el quid de esta situación es relativamente sencillo. Los partidos han conseguido consolidar su poder a través de unas redes clientelares (que, dicho sea de paso, favorecen enormemente la corrupción), y mediante un proceso de apropiación del electorado que se fomenta promoviendo una cultura dogmática y maniquea, que sirve para bloquear cualquier atisbo de divergencia y de renovación en ambos lados del espectro. Los partidos consideran, por tanto, que los electores son suyos, y una buena parte de esos electores se siente premiada por semejante distinción. El éxito de esa cultura política, una oposición visceral entre izquierdas y derechas, ha traído consigo una práctica desertización de la opinión independiente, una contracción del debate público a términos vergonzosos y un empobrecimiento de la atmósfera de libertad y de pluralismo realmente asombrosa.
Necesitamos gente capaz de cambiar el sentido de su voto, personas que sepan ser exigentes y no consientan a los partidos que pretendan atraparlos en la infame dialéctica de o conmigo, o contra mí, una degeneración absurda de la democracia. No puede ser que todo se reduzca a decir si algo es de derechas o de izquierdas sin pensar si es útil, razonable o necesario. Es lamentable que el plan hidrológico nacional, la reforma de la educación o la disminución de la burocracia, sean malas para muchos, simplemente, porque las ha propuesto la derecha, o que, por el contrario, las desaladoras o las relaciones con Marruecos o la lucha contra el cambio climático sean perversas para otros muchos, simplemente porque han sido promovidas por la izquierda.
Necesitamos gente que se empeñe en ser independiente, en no dejarse reducir a la síntesis que conviene a las cúpulas de los partidos. En realidad, sin personas capaces de pensar por cuenta propia, ni la libertad ni la democracia tendrían el menor sentido. Solamente cuando los partidos se den cuenta de que necesitan ganar los votos a base de buenas razones, y no a base de repetir eslóganes, ataques rituales e insultos, se preocuparán de poder contar con los mejores y se abrirán a la sociedad. Sin independencia, los partidos creerán que somos sus rehenes, gente con la que cuentan para embestir o para aplaudir, pero para nada más.
Produce verdadero asombro ver la clase de gentes que, en muchas ocasiones, promocionan los partidos. A veces, se tiene la sensación de que muchos de ellos apenas podrían ganarse la vida honradamente en otras partes, que nada tendrían que hacer en situaciones en que no bastase con repetir como papagayos las frases supuestamente ingeniosas que ha ideado la central de propaganda de su organización.
Sin la presión de las personas de criterio independiente, los partidos se pueden dedicar, exclusivamente, a llenar espacios con figurantes, con aplaudidores, a mostrar supuestos actos políticos en las televisiones, reuniones en los que los ciudadanos reales están ausentes porque han sido sustituidos por disciplinados y telegénicos militantes que, al parecer, no tienen otra cosa que hacer que sonreír al líder de turno.
La independencia es muy necesaria en las personas, pero su ausencia es letal en las instituciones. Apenas hay parlamentarios capaces de hacer un trabajo propio, entre otras cosas, porque se les impide votar lo que mejor les parece: su voto está siempre cautivo. De este modo, la democracia languidece, se reduce a una mera apariencia, a una retórica que sirve para justificar las acciones de los poderosos. El poder del pueblo se convierte en una caricatura cuando la gente abdica de su obligación de tener un criterio propio y de atenerse a él por encima de todo. Muchos pensarán, con razón, que una democracia así, es un fraude.
*José Luis González Quirós es analista político.
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (19)
19.
dacdllp»02/04/2009, 18:39 h.
Caminante #17 me temo que falta otro requisito:
Una democracia tendrá politicos honestos, honrados y productivos si la sociedad que los elige es honesta, honrada y productiva, Y LOS CONTROLA DE CERCA.
18.
medusa»02/04/2009, 18:10 h.
Para hacer balance hay que tirar mano de la Historia, y nos tenemos que centrar en la muerte del Dictador, ya poco dado a la intromisiòn econòmica por el total control de los Tecnocratas y de la Oligarquia Ultramontana de estè Pais,
Como la cogimos con tantas ganas hoy sufrimos un supuesto empacho de la misma.
Ademàs hicimos tantos propositos de la enmienda que aùn siguèn vivos algunos pecados de la epoca del Dictador.
Sin duda desde que Adolfo Suarez, le hechara huevos al tema y nos diera el proyecto primigenio de Democracia con la legalizaciòn del Partido Comunista hasta la ominosa epoca Felipe, pasando por el altivo y despota Aznar y el siempre mago y mercachifle Zapatero, mucho ha llovido.
Sigue siendo parvula, y muy poco adulta, y la hemos llevado a un punto donde se podria calificar como el CLUB de los Poetas Muertos.
17.
caminante»02/04/2009, 17:47 h.
amigo Ignaro
no es que le lea el pensamiento, es que cuando funciona mas o menos el sentido comun se suele llegar al mismo resultado!
Aqui en los foros se suele criticar siempre a los politicos, que si corruptos, que si ineptos, que si mentirosos, aprovechados, sectarios, etc...; pero en realidad los politicos, la clase politica es el reflejo de la sociedad, de la masa, de la gente. Por eso cuando se esta "describiendo" a los politicos se esta describiendo a la mayoria de la sociedad.
Por lo tanto, NO SE TENDRAN POLITICOS HONESTOS, HONRADOS Y PRODUCTIVOS, SI LA SOCIEDAD QUE LOS ELIGE NO LO ES!
saludos
16.
dacdllp»02/04/2009, 17:33 h.
Palomino #10 #11 De acuerdo con sus propuestas, pero añadiría alguna más:
UNO. Cualquier gobierno funcionará si la autoridad y la responsabilidad son iguales y van coordinadas. Esto no garantiza que sea un gobierno “bueno”; sólo garantiza que funcionará. En otro caso, acabará degenerando en una dictadura. Por ello es fundamental la independencia de los mecanismos de control. El Tribunal de Cuentas, el CGPJ, el Fiscal General del Estado y el Defensor del Pueblo deben ser elegidos por los ciudadanos, no por los políticos.
DOS. Los medios de comunicación de titularidad pública no estarán en manos de los políticos.
TRES. La publicidad institucional deberá repartirse entre los medios por criterios técnicos, nunca a decisión del político de turno.
CUATRO. Cada centro educativo [público o privado] ofrecerá a los alumnos la formación que crea más adecuada, sin interferencia ninguna por parte de los políticos. Los padres tendrán plena libertad para escoger el colegio de sus hijos, y endosar a dicho colegio la ayuda que les proporcione el estado para su educación.
Creo que sumando sus propuestas y las mías mejoraría considerablemente la calidad de nuestra democracia.
15.
fapuig»02/04/2009, 17:01 h.
Los partidos independentistas con la colaboración del PP y el PSOE tienen secuestrado el parlamento y la democracia desde hace tiempo. Es hora de poner orden de una vez.
http://fapuigbellacasa.blogspot.com/
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Otros artículos de este autor
Obama y Europa liquidan su luna de miel(01/04/2009)
Del idealismo verde a una industria de futuro(31/03/2009)
Yo estuve en la última intervención(31/03/2009)
Otros artículos de opinión
El fracaso de Pedro Solbes o el final de una larga agonía Jesús Cacho
El papanatismo nacional se recrea en la foto de Zapatero con Obama Antonio Casado
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Enlaces de Interés