Rebeca Royo Ortiz..- 30/03/2009
¿Está en la oficina? Mire a su alrededor. La mitad de las personas que está viendo ha tenido relaciones sexuales con compañeros de trabajo. Si no se lo cree y tiene confianza, no hay más que preguntar para corroborarlo. En España el concepto ‘trabajar en equipo’ se aprende en horario laboral, pero se traslada hasta la última copa del bar de siempre. Nuestros compañeros de nómina nos caen más que bien.
Según el sexólogo Norberto Blatz “las personas pasan un mínimo de ocho horas diarias en sus trabajos y comparten intereses, preocupaciones, tensiones... y el coqueteo estimula y hace la jornada laboral menos dura”. El roce hace el cariño, y del cariño al sexo hay un límite que muchos no saben diferenciar.
Las hay lúdicas o pasionales, pasajeras, intermitentes o estables, y las hay secretas o reconocidas. Relaciones que nos hacen ser más creativos, estar de mejor humor y ser más eficientes... o que nos pueden buscar la ruina. Nadie nos aseguró el 100% de la eficacia de Cupido aquel día de la cena de curro en la que todos se iban yendo a casa con la excusa de tener que madrugar, menos nosotros...
Hay muchas empresas que creen que el sexo entre empleados puede interferir negativamente en sus objetivos y que, desde el momento de estampar la firma en el contrato, avisan de esta restricción, pero los jefes tampoco se libran de caer en la tentación de una pequeña aventura.
Una encuesta de Márqueze.net corrobora que el trabajo es el lugar predilecto para encontrar pareja y arroja datos sorprendentes. ¿Imaginaba que el 85% de los hombres y el 75% de las mujeres fantasean con sus jefes o compañeros? ¿y que una de cada tres personas ha tenido acercamientos en algún escondite en el trabajo?
La mayoría de los ‘pecadores’ utiliza más el sentido común y escoge lugares neutrales para dar rienda suelta a la fantasía surgida entre miradas, descansos para fumar o comerse la manzana, o interminables cadenas de e-mails.
Un consejo: si vive en Granada y no dispone de un techo bajo el dar rienda suelta a sus instintos más oscuros, olvídese del coche. Ir a un hotel le evitará tener que pagar los hasta 3.000 euros que le podrán cobrar por no haber organizado con cabeza sus encuentros.
Sea feliz, pero antes de dejarse llevar por la pasión, eche cuentas. El sexo, siempre con cabeza.
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