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SOCIEDAD

Sobreviviendo a tu jefe

crisis despidos

@Esteban Hernández.- 28/03/2009 06:00h

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Sobreviviendo a tu jefe

Son malos momentos para los mandos intermedios y los trabajadores cualificados, esa clase media alta de la empresa a la que le ha llegado el turno de los despidos. Argumentan quienes toman las decisiones que si bien se trata de personas que atesoran experiencia y conocimientos, cuentan con salarios demasiado altos y arrastran algunos vicios adquiridos, por lo que, en este contexto de crisis, su sustitución por mano de obra joven, fresca y barata es más que conveniente.  Y esa es, nos dicen los expertos, la realidad de las empresas: si alguna vez hubo un pacto implícito según el cual el futuro de sus trabajadores, y especialmente de quienes ocupaban cargos de responsabilidad, estaba ligado al futuro de la compañía, se trata de un acuerdo que lleva ya tiempo roto. Según afirma José Miguel Fernández Dols, catedrático de  psicología social  de la Universidad Autónoma de Madrid, “a casi ninguna empresa le preocupan desde hace tiempo la vida o la carrera laboral de sus empleados” y eso se nota más ahora cuando, en plena crisis, “sus directivos simplemente buscan garantizarse los bonus sin importarle ni los costos personales ni las consecuencias futuras para su compañía”. Por eso, en un contexto donde todo el mundo se ve amenazado, “el mileurismo gana impulso y el miedo y la desconfianza mutua se enseñorean de la vida laboral”.

 

Y siendo cierto que la empresa contemporánea nunca ha sido lugar proclive a la solidaridad, también lo es que esa atmósfera de temor añade un grado más de inestabilidad que genera consecuencias muy perjudiciales. Y más aún para las compañías españolas, que “han pasado directamente del régimen franquista al neo-capitalismo sin detenerse en la cultura empresarial de los estados del bienestar europeos”. Es decir, que los entornos de mentalidad rígida en que hemos vivido se han hecho crónicos. Y eso, según Fernández Dols, ha producido dos tipos de conductas. O bien los trabajadores “asumen una sumisa cultura del súbdito, en la que la simple aspiración a conciliar la vida laboral, la familiar y la cívica es subversiva” o bien viven en “la muy individualista cultura de la desconfianza,  en la que ya no existen pactos implícitos de lealtad mutua entre empresa y trabajador y donde la gente opta por convertirse en empresario de sí mismo si tiene la más mínima posibilidad”. 

Y a menudo, nos encontramos con empresas en las que ambas culturas aparecen mezcladas. Así, mientras en la superficie se nos aparece un mundo de orden y disciplina, circula por debajo una situación mucho más hostil en la que cada cual combate por su exclusivo  interés personal, Pero, si ese es el contexto, si estamos metidos en una situación de esa clase, ¿cómo sobrevivir a ella? ¿Qué se puede hacer para afrontar una situación tan llena de tensiones, tanto personales como colectivas?

 

Coexistir con la incertidumbre

 

Los expertos recomiendan, en primer lugar, realizar una tarea de mentalización que nos resitúe en el nuevo orden. Según Alicia Kaufmann, catedrática de sociología de la Universidad de Alcalá, “hemos pasado de  trabajar en empresas (y en sociedades) estables y seguras a hacerlo en otras en las que priman el riesgo y la incertidumbre. Y más ahora con la crisis. Por lo que lo primera tarea es aprender a coexistir con la inseguridad. Y a dominarla, ya que cuando aparece se desatan las emociones”. En ese sentido, lo principal es mantener la cabeza fría, ser práctico y “no tomar decisiones precipitadas, a las que el desborde emocional o el miedo excesivo nos suelen llevar”.

 

En segundo lugar, y para poder tomar las decisiones correctas, debemos despejar la incertidumbre acudiendo a los centros de información adecuados, según afirma Diego Vicente, profesor de comportamiento organizacional de la  IE Business School. “Lo mejor, cuando nos encontramos en esas situaciones en las que no se sabe qué va a pasar, es intentar aclarar las cosas. Si un empleado tiene sospechas sobre su futuro profesional, en lugar de montarse cábalas, haría bien en acudir a sus jefes y exponer claramente la situación”.  Argumenta Vicente que actuar así nos proporciona beneficios en dos órdenes. De una parte, permite que nos centremos en escenarios reales; de otra, nos permite provocar las cosas: “si te quedas esperando a ver qué pasa, otros decidirán por ti. Es mucho mejor tomar una posición activa”.

 

Y no es el único sentido en que es conveniente no quedarse cruzado de brazos. A menudo se dice que, en estos contextos en los que cualquiera puede ser despedido, lo mejor es ser colaborador, amoldarse a las nuevas exigencias sin causar problemas. Pero no siempre es eso lo más práctico, asegura Diego Vicente. “Si ser colaborador significa comportarse de manera obediente y sumisa, no es una buena estrategia; si, por el contrario, entendemos que implica poner encima de la mesa tus capacidades, valores e iniciativas, entonces sí es un planteamiento válido”.

 

Pero esta es la teoría general. Porque las presentes circunstancias poseen algunas peculiaridades que hacen que hayan de ser trazadas nuevas estrategias. Así, en muchas empresas conviven empleados más jóvenes que esperan salir beneficiados de la situación con otros de mayor antigüedad que viven guardándose las espaldas de sus subordinados. En este contexto de sustitución de mandos intermedios, el enemigo está en casa. Y, con frecuencia, esperando a cobrarse viejas cuitas. Especialmente, como afirma Diego Vicente, en aquellas empresas verticales donde impera el ordeno y mando. “Si tu forma de gestión no permite que cada miembro del equipo pueda expresarse, que cada cual proponga y desarrolle iniciativas, si sólo buscas la disciplina, los colaboradores suelen pensar que, como tú eras el que decidía, eres tú el que debe hundirse solo. El que a hierro mata, a hierro muere”.

 

Por eso, la crisis es una oportunidad inmejorable para cambiar las formas negativas de gestión de las empresas, haciéndolas más horizontales y orientándolas hacia la innovación. “La crisis pone de manifiesto que los patrones tradicionales de negocio y de valor no sirven. Y la única formula para salir de esta situación es que nuestras empresas apuesten en serio por la horizontalidad y por la creatividad, intentando que sus empleados cooperen en lugar de competir entre ellos”..

 

Pero, además de ese cambio de modelo empresarial, Fernández Dols cree que esta época debería servirnos también para replantearnos  algunas cuestiones personales. Dado que vivimos en un entorno de gasto excesivo, “deberíamos aprender a gestionar de modo razonable nuestra economía familiar (por ejemplo, teniendo criterio propio e informado sobre la viabilidad de nuestras inversiones personales, conociendo con objetividad cuál es nuestro nivel aceptable de endeudamiento etc.) y ser más “adultos” en nuestras pautas de consumo”. Habríamos, en segundo término, de mejorar nuestra formación, “abriendo caminos para nuevos idiomas, lugares y, como no, profesiones”. Como tercer aspecto, tendríamos que ser más receptivos a la idea de cambiar de residencia y de trabajo, ya que en muchas ocasiones las oportunidades están en el extranjero: “las hipotecas no son sólo una enorme carga financiera para las familias; son, además, una condena a prisión perpetua en mercados laborales que, con frecuencia, aprovechan esa falta de movilidad en su beneficio”.

Y, por último, y para combatir tendencias perjudiciales en el entorno de la empresa,

“tendríamos que participar activamente en los movimientos sociales que luchen por garantizar los derechos de los ciudadanos y los trabajadores. Por ejemplo, no hay que perder de vista  la iniciativa para implantar la jornada laboral de 65 horas”.

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Opiniones de los lectores (10)

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10. usuario registrado jaimajua28/03/2009, 21:07 h.

[sigue II].-
Nuestros sindictos no permiten la anomalía de despedir al infructuoso para ser sustituido por quien sí lo es; nuestro régimen laboral no permite la promoción de los mejores -jóvenes o no [qué manía con la juventud para considerar a alguien capaz]- sino todo lo contrario.
Así que menos soflamas redentistas y predicar el acceso de los mejores; es decir, volver a la meritocracia de los siglos XIX y XX que tan buenos resulatdos obtuvo.
La deemagogia ¡¡¡sólo para quienes vivir de ella!!!, como es su caso señor que ha escrito este artículo que comento.
Saludos cabreados

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9. usuario registrado jaimajua28/03/2009, 21:01 h.

[I]Copio: "Y la única formula para salir de esta situación es que nuestras empresas apuesten en serio por la horizontalidad y por la creatividad, intentando que sus empleados cooperen en lugar de competir entre ellos”.."
¡¡¡Brillante idea pero tradúzcxala usted en la realidad de mi empresa!!! por ejemplo, que es la de millares como ella.
Fácil es hablar de multinacionales con vicios parecidos, 'ya!, a los de la burocracia administrativa, estatal o similar, pero menos fácil de traducir en el auténtico creador de empleo que son las PYME.
En una empresa de 25 trabajadores -con esa cifra hay multitud de ellas en España, afortunadamente- d´game cualquiera que me lea que es la horicentalidad en el manejo de la empresa. O se manda o no se manda; ahí está la cuestión con el añadido de eficacia o eficiencia.
Y los hay muy ineficaces que le cuesta un "pastón" a una empresa de pocos recursos prescindir de sus prescindibles servicios, que alcanzan su cenit cuando las 'vacas están flacas'.
Más que defender lo indefendible, defiendan ustedes al probo empleado que SÍ pone lo mejor de si mismo en mor de la continuidad dela empresa.
[sigue en II]



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8. usuario registrado Falcan28/03/2009, 13:35 h.

La crisis, la de valores, ha desembocado en la otra crisis, la de los bolsillos.
Como han comentado aquí antes también, esta moral putrefacta y sin escrúpulos no hace sino demostrar que el ser humano tiene mucho que evolucionar todavía, y que somos unos trogloditas con presunciones de civilización moderna.
Todo el que tenga un mínimo de experiencia laboral, a sufrido la mediocridad moral [acompañada en tantos casos de la funcional] que impera en esta jungla que es el mundo empresarial actual. También se repite y es tendencia, el hecho de que a mayor la empresa, más duro convivir/trabajar con ambientes amenazantes y de incertidumbre continua, donde del primero al último, de arriba a abajo, los números son los que mandan, y las personas son meros instrumentos utilizados por esta maquinaria impersonal, a la que nunca satisfacen los resultados, siempre quiere más.
Lo del Hombre siendo sometido por la máquina hace tiempo que no es literatura, las llamadas 'corporaciones' no son más que el siniestro intento de suplantación artificial por parte de esta maquinaria, y que hasta en el nombre trata de tomar "cuerpo" para dominar al individuo, a la Persona, la cual está aún por llegar.

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7. usuario registrado Prometeo28/03/2009, 12:46 h.

Pero, vamos a ver. ¿No eran las empresas españolas lo más de lo más?¿No eran organizaciones estupendas por las que todos deberíamos desvivirnos?. Venga, que aquí siempre hay foreros que defienden ultranza a las empresas. Que empiecen a disparar, que hoy me va la marcha.

Una gran parte son exactamente lo que dice el artículo: Entidades para solaz del clan y sus miembros, a los que les importa bien poco la empresa siempre que puedan vivir bien a costa de ella. Si uno es expulsado, siempre podrá recurrir a algún otro del clan. Y el que no agache la cerviz, ya sabe: reaccionario inadaptado.

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6. usuario registrado emarines28/03/2009, 11:59 h.

Sublime articulo, sublimes opiniones hasta ahora..
Como soy un humilde ciudadano me voy a tomar la libertad de hablar telegráficamente y lo mas sencillo posible para ver si algún Guru de estos del 3 al 4º lo pone en Román Paladino [En una PPT que lo aguanta todo]para esos Directivos que se van a Escuelas de Negocio a reciclarse en las crisis, para aprovechar el siguiente pelotazo

Empresas=2 Funciones, Beneficios Y ELEMENTO DE LA RIQUEZA SOCIAL

Pero si
Empresas=Solo Beneficios
Ciudadanos=Pobres[parados o mal pagados]=crisis de valores

Entonces
Ciudadanos=No Clase Media, No Consumo, Mas Crimen, Subdesarrollo nacional, No Motivación, No Implicación
Ricos=Pocos, Absurdo poder adquisitivo, no pagan impuestos desvian fondos a paraisos fiscales

Consecuencias
Si Consumo=0, Empresas=Menos Beneficios,final 0

Soluciones=Fin Crisis
1- ReHumanizar Empresas, todas a la vez o continuara competencia fraticida
2- Directores Megalomanos bonus ya y el que venga detrás que arree=A LA CALLE
3-No dinero Bancos, No dinero Grandes Empresas. Si Dinero atenuar deudas ciudadanos
4-Menos Burocracia, Mas APOYO REAL PYMES, Emprendedores y Empresas Familiares

Ahora al Powerpoint
MK

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