Demagogia, que algo queda, en el debate sobre el aborto
@Antonio Casado - 09/03/2009
No soy partidario del aborto, pero sí de crear las condiciones para que ninguna mujer se vea obligada a abortar. Si creadas las condiciones llega el caso, la mujer tiene derecho a interrumpir el embarazo con plenas garantías sanitarias y jurídicas para ella y para los médicos. Para ambos es una situación traumática. Y por tanto, indeseada. Por eso resulta insoportable escuchar hablar de “asesinato” a quienes van de esforzados defensores de la vida humana. Si hay asesinato, hay asesino ¿Metemos en la cárcel a las mujeres o a los médicos? ¡No me diga! En fin, bocazas que se erigen en guardianes de vidas ajenas. A saber qué harán con las suyas. O meapilas empeñados en mandarnos a todos al cielo, por huevos, aunque sea a golpe de látigo.
Nadie es partidario del aborto. Ni del cáncer, ni del infarto de miocardio, ni de los accidentes de carretera. Pero nadie puede estar en contra de crear las condiciones para que ninguna mujer se vea obligada a interrumpir un embarazo y para reducir al máximo el riesgo de morir en la carretera o en la UVI. Por desgracia, nada de eso va a dejar de ocurrir.
Es imposible prohibir por decreto la interrupción del embarazo y las muertes prematuras. Por tanto, la sociedad tiene el derecho a reclamar del Estado los medios preventivos y la asistencia posterior necesarios para reducir las causas y los efectos de estos problemas sociales. Y el Estado tiene la obligación de utilizar su poder regulatorio para minimizar el impacto.
Aunque parecen obviedades -son obviedades-, se hace necesario recordar esas premisas por si, con un poco de suerte, sirven al menos para distinguir entre partidarios del aborto y partidarios de la futura ley del aborto. Una interesada asimilación de quienes estos días se vuelven a deslizar por la pendiente de la demagogia ante las conclusiones entregadas al Gobierno por una comisión de expertos. Sobre dichas conclusiones se va a elaborar el correspondiente proyecto que finalmente se tramitará en las Cortes Generales como una nueva ley que sustituya a la ya obsoleta de 1985.
La nueva regulación será muy parecida a la que está vigente en la mayoría de los países de la Unión Europea. Básicamente, aborto libre hasta las 14 semanas, tasada hasta las 22 en función de la salud de la madre y la malformación del feto, retoques en la cláusula de conciencia en la red pública y posibilidad de que la mujer pueda decidir sin autorización de los padres a partir de los 16 años. Este cuadro regulatorio encaja en las orientaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que establece la “viabilidad fetal” en la semana 22 de la gestación. Y además, refuerza la seguridad jurídica de la mujer y los profesionales que practiquen la operación. Pero ni mucho menos va a alterar las cifras de abortos que, de hecho aunque con riesgos de derecho, ya se venían practicando con la ley anterior. Los últimos datos dicen que casi el 90 % de las intervenciones practicadas en 2007 se realizaron antes de las 12 semanas de embarazo.
Demagogia, que algo queda. Quienes se rasgan las vestiduras contra el Gobierno hablan de “aborto libre”, como si las facilidades para abortar –excepto las de carácter jurídico, pues el aborto ahora es delito salvo en los famosos tres supuestos-, no fueran más o menos las mismas. En todo caso, de aborto libre se podía hablar con toda propiedad con la legislación vigente, donde el supuesto del peligro psíquico para la madre es el gran coladero porque no reconoce plazos. Se puede hacer en cualquier momento de la gestación, No en la futura ley, donde solo podrá aplicarse hasta la semana 22.
Opiniones de los lectores (282)
282.
cipitria09/03/2009, 23:21 h.
Su argumentación me parece exenta de un raciocinio claro. Según usd. la mujer tiene derecho a abortar cuando tras un acto traumático, siempre que estén dadas las condiciones en la sociedad para continuar con el embarazo.Supongo que la relación sexual previa no puede considerarse traumática,pues no produce daño, sino gozo, salvo que sea fruto de una violación y además las condiciones sociales para llevar adelante un embarazo, aunque hay que mejorarlas, sí existen porque hay padres deseando adoptar.
Por otro lado, un trauma es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente,[R.A.E.] cosa que podría considerarse tras una violación. Pero para este caso no es necesario reformar la ley, pues la actual ya contempla este supuesto.
Para el resto de embarazos provenientes del placer, hay muchísimas parejas deseando adoptar, amén de abirtrar otras medidas para que la nueva vida sea alumbrada.
Una mujer puede hacer de su vida lo que desee, pero no tiene ninguna decisión sobre una vida ajena, que temporalmente alojará en su seno. EL ABORTO SÍ ES UN ASESINATO. El aborto es el triunfo del machismo. Además es anticonstitucional. Hay un derecho a la vida, no a matar
281.
La Cibeles09/03/2009, 22:59 h.
Sr. Marqués, ¿hablabamos de la realidad o de política?
Buenas noches.
280.
La Cibeles09/03/2009, 22:57 h.
Esceptico:
Repito que una cosa es la propia posición personal, y otra el reconocimiento de la existencia de una realidad a la que no se puede cerrar los ojos. Ojalá no hubiera abortos.
Documentar es un arte, aparte de una ciencia, no se crea. La Cibeles solo sabe que no sabe nada. O sea, igual que los otros. Mi opinión y la suya tienen el mismo valor; la del señor Casado, idem.
279.
Marqués del Rif09/03/2009, 22:54 h.
Cibeles:
Como comentaba hace ya mucho rato en este foro, con que la vida humana en gestación tenga exactamente la misma protección del estado que tiene la vida en gestación del lince ibérico, o del águila real, me doy por satisfecho.
[Mi comentario 46, disculpándome por la autorreferencia].
Un cordial saludo,
278.
Escéptico09/03/2009, 22:51 h.
Hoy con Gogle en la punta del ratón, todos somos eruditos, y es fácil documentarse adecuadamente en un plis plas sobre cualquier evento.
A mi, estimada y erudita Cibeles, lo que me ha llamado la atención, es que usted filosofe sobre cómo es o deja de ser la oposición, para opinar libremente sobre el aborto.
El tema es peliagudo, y no es un foro el lugar para perderse en disquisiciones profundas sobre las razones en pro y en contra. Simplemente, pienso yo que se trata de que cada uno se posicione según tres o cuatro premisas básicas, sabiendo que su postura no va a condicionar nada, pues la corriente imperante sopla a favor de los que consideran que se debe gozar a tope de todo lo que ofrece la vida, pero exigen a otros que les resuelvan los problemas derivados del goce sin prevención, tanto en éste tema como en el de las drogas, y en tantas cosas.
El pensamiento dominante, ya sabemos que aboga por el disfrute máximo, el sacrificio cero, y por endosar a otros el coste de sus juergas.
Algunos pensamos que ese no es el camino.
Pero yo admito, que podemos estar equivocados.
Un saludo, que me cierran.
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Acerca de...
Desde sus inicios en el viejo diario Pueblo, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es comentarista político en Onda Cero, Antena 3 TV y Canal Nou. Antonio Casado es socio fundador de El Confidencial.
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