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SALUD

¿Incapaz de controlar a su hijo? Quizá padezca usted un TDAH

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@Sandra Remón. - 30/01/2009

¿Incapaz de controlar a su hijo? Quizá padezca usted un TDAH

¿No escucha? ¿Interrumpe constantemente las conversaciones? ¿es hipermetódico? ¿conduce rápido? Quizá padece un TDAH y no lo sabe. Muchos españoles han descubierto su problema al acudir a la consulta preocupados por la actitud incontrolable de sus hijos y se han visto obligados a tratarse de este problema, genético en la mayoría de los casos. Dos de cada tres niños diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) lo seguirán padeciendo de adultos: un dato que asciende al 4´5% de la población madura según la OMS.

 

El TDAH es uno de los problemas psiquiátricos más comunes en los niños en edad escolar aunque. Afecta a entre un 7 y un 8% de ellos y, tras descubrirse, comienza a tratarse de manera combinada –con terapia y fármacos- desde los 6 años, según han comentado a El Confidencial, expertos en la materia.

 

Además, es muy común que junto con el TDAH, se den co-morbilidades como el trastorno de conducta o la ansiedad, depresión, retraso madurativo mental, baja competencia social o trastornos del lenguaje, lo que complica mucho la situación.

 

“Con una buena historia médica y un buen test psicológico puede verse el problema, pero una entrevista no es suficiente para determinar si el niño padece o no un TDAH. Los estudios muestran que el 50% de los diagnosticados en edad escolar no era tal, por lo que se requiere investigación psicológica. Además, al ser un trastorno de neurodesarrollo, los niños pueden mostrar síntomas, que cesan con el desarrollo del cerebro”, coinciden en argumentar los jefes de neuropediatría de los hospitales La Fe de Valencia, La Zarzuela de Madrid y de la madrileña clínica Quirón, reunidos en la capital junto con otros expertos en la reunión anual del TDAH que convoca la Unidad de Sistema Nervioso Central del laboratorio Juste.

 

Fernando Mulas, Alberto Ferández Jaén y Miguel Rufo Campos han alertado sobre el problema del desconocimiento de la enfermedad que hace que muchos casos no comiencen a tratarse a tiempo, “por eso es tan importante la difusión”, afirman.

 

“Los casos de hiperactividad aislada son los menos; lo más común es que manifieste junto con el déficit de atención”, asegura Rufo. Son niños incapaces de permanecer quietos en un sitio, que hablan mucho y hacen mucho ruido, que no consiguen mantener la atención, incapaces de esperar su turno y que no suelen comer bien ni obedecer órdenes. “La consulta específica sobre niños arroja una predominancia del 71% del sexo masculino”, asegura el experto. “Las niñas, al ser menos impulsivas, se tratan menos. Se les llama vagas, pocos atentas...”, apostilla Fernández Jaén.

 

Familias rotas

 

Este experto ha alertado de la alta tasa de divorcios que se dan en estos núcleos familiares, “pero no son sólo estos niños los causantes de las rupturas de sus padres. Si bien es verdad que la sobrecarga que provocan y estrés que les crean son fuente de conflicto, en muchos casos, los padres también tienen un TDAH, al transmitirse éste genéticamente en el 80% de los casos. El comportamiento del niño a largo plazo se puede predecir en función de los padres, de ahí la importancia de la psicoeducación”.

 

La peor combinación que se puede dar en el núcleo familiar de un niño con TDAH es que la madre padezca altos niveles de depresión y que el padre sea muy impulsivo, algo más frecuente de lo que podría parecer. Fernando Mulas asegura que un buen estudio de los padres es fundamental para que la patología mejore. Ellos se quejan de la dificultad de controlarles, del elevado coste psicoeducativo y psicológico y del enfrentamiento que les crean así como de las malas relaciones que mantienen con sus hermanos.

 

Según Fernández Jaén, estos niños están estigmatizados por sus compañeros de clase, pero sobre todo por adultos, profesores y padres, que no saben tratar el problema. Tan malo es gritarles constantemente como reirse cuando no paran de hacer bromas. La solución para vivir con el problema sin que éste interfiera en la vida social es el tratamiento farmacológico unido a la terapia psicopedagógica. Si bien hay quienes tienen que vivir medicados de por vida, el 70% de los casos mejora, según un reciente estudio realizado con pacientes tratados con metilfenidato de acción prolongada como Medikinet. La detección es esencial.

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