Lo que sucede cuando el Estado se convierte en un paraguas con goteras
crisis económica, Estado, Hacienda, déficit
@Carlos Sánchez - 14/01/2009
Vuelven los fantasmas del pasado. Standard & Poor's anunció el lunes la revisión de la calificación crediticia del Reino de España con perspectiva negativa. Nada nuevo bajo el sol. Las finanzas públicas españolas, desgraciadamente, han vivido bajo sospecha durante siglos. Y no hay que remontarse a los célebres banqueros de Carlos V para llegar a esa conclusión. No estaría de más, por cierto, una versión actualizada de la gran obra de Ramón Carande. Pero esta vez con el objetivo de conocer cómo el Estado ha dilapidado en los últimos años miles de millones de euros de superávit presupuestario a través de los llamados beneficios fiscales, el capítulo más arbitrario del gasto público, y que en 2009 -agárrense- superará los 61.478 millones de euros. Si hay que bajar impuestos, que se bajen después de un debate público, pero no por la puerta de atrás camuflados como una especie de subvención discrecional.
Los beneficios fiscales son el dinero que deja de ingresar cada año el Estado por obra y gracia de la ‘generosidad’ del Gobierno de turno, mediante deducciones o bonificaciones de carácter fiscal. En muchos casos, atendiendo más a razones de clientelismo político que a sólidos argumentos económicos, lo que explica la permanencia de deducciones sin justificación, como la desgravación por compra de vivienda: 4.200 millones de euros en 2009. Así se explica, igualmente, que el tipo del Impuesto de Sociedades se situara nominalmente en el 35% antes de la última reforma fiscal, pero en realidad las empresas pagaran, como media, un 24,51% entre 1995 y 2005. Otra cosa distinta es abrir el debate sobre si esta presión fiscal es la que necesita un país como España que debe competir en los mercados internacionales.
El acoso y derribo del Estado es un viejo deporte nacional. Ahora se llama socialización de pérdidas. Pero sorprende que el hostigamiento más reciente proceda, precisamente, de quienes se presentan como defensores de lo público, con el Nobel Krugman a la cabeza. Están haciendo un flaco favor a la solvencia del Estado cuando se plantea como única medicina para esquivar la recesión el aumento del gasto público como bálsamo de fierabrás que todo lo cura.
Deudas para financiar gasto corriente
Lo ocurrido en 2008 puede servir de ejemplo. Los 48.000 millones de euros en que se ha endeudado el Estado (saldo entre emisiones y amortizaciones) apenas han servido para enderezar la coyuntura. Básicamente debido a que se han destinado a financiar gasto corriente en lugar de favorecer las inversiones. Y aquí está el problema. No basta con gastar más, sino que hay que gastar mejor. A no ser que se pretenda liquidar el papel del Estado como agente económico. Y sólo hay que echar un vistazo a lo ocurrido en los últimos años en los mercados financieros para llegar a la conclusión de que la cosa pública todavía tiene un papel que desempeñar.En los años 80, como se recordará, el Estado se endeudó de forma importante para financiar la reconversión y la posterior reindustrialización de algunas zonas del país. Gracias a esos dolorosos ajustes, se pusieron los cimientos para reducir el peso del Estado en la economía y aumentar su eficiencia. Y eso explica -sólo en parte- el posterior despegue de España en la segunda mitad de los noventa, con un crecimiento sostenido superior al 3% anual hasta el año 2007.
La solvencia del Estado es, por lo tanto, condición indispensable para que el país progrese, por lo que quienes lo vean como una especie de hucha gigante y sin fondo, en realidad lo que hacen es debilitarlo. Aunque pretendan lo contrario. Son su mayor enemigo. No hay nada peor para los ciudadanos que tener un Estado hipotecado políticamente con malos gestores y, al mismo tiempo, económicamente débil y entrampado. De ahí la necesidad de preservar la solvencia de las cuentas públicas. Por encima, incluso, de malas coyunturas económicas, lo cual no es sinónimo de dejar tirados a los ciudadanos en la cuneta en aras de ajustarse a una pretendida disciplina fiscal carente de principios. Y para lo cual es necesario actuar en otras direcciones, como las reformas económicas o los cambios en la arquitectura institucional del país.
Pero no sólo por eso. El hecho de que Standard & Poor's se está pensando rebajar la calificación del Reino de España, daña no solamente a la economía pública, sino que al ser el Estado el paraguas bajo el que se cobija todo el sistema económico, las empresas privadas también se van a ver afectadas por esa ausencia de rigor en las cuentas públicas.
Dicho en otros términos, el aumento del diferencial de bono español respecto del alemán (100 puntos básicos) va a encarecer los costes de financiación de las empresas privadas, y ese es, precisamente, el peor favor que se puede hacer a los ciudadanos en un contexto de restricción del crédito como el actual, en el que se siguen sin hacer emisiones a más de 5 años.
No estará de más recordar que las emisiones corporativas tienen que desembolsar actualmente el tipo de interés del Euribor más unos 200 puntos básicos, lo que significa que para empezar a hablar tienen que pagar a quienes quieran comprar esos títulos un 5%. Y ello cuando el IPC se ha situado en el 1,5%, lo que significa unos tipos de interés reales de unos 350 puntos básicos. Es decir, estamos ante una financiación extremadamente elevada que lastra las posibilidades de crecimiento.
Colbert, el célebre ministro de Hacienda de Luis XIV, decía que el comercio es la fuente de la Hacienda; y la Hacienda, el nervio de la guerra. Y por eso, saquear las cuentas del Estado es el mejor camino para construir una sociedad más injusta. Claro está, a no que se quiera que el Estado acabe siendo la ‘zona cero’ de la recesión mundial después de perder la guerra de la que hablaba Colbert.
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (4)
4.
medusa14/01/2009, 17:16 h.
Seguramente todos los foreros recuerdaan la magnifica pelicula y canciòn "BAILANDO BAJO LA LLUVIA", MAGNIFICA... el actor cada vez se calaba màs y màs el agua soltada por las mangueras del plato lo dejaban hecho un pato. --
Estè Estado plurinacional o supranacional segùn se mire, ya no tiene ni paraguas potable, seguramente lo compro en los chinos y como es articulo no homologado, no sale adelante con la intensa lluvia econòmica que està cayendo.
Lo malo es que dado que tenemos estè oceano de lagrimas, nadie le pone remedio a està crisis, cada dia hace màs agua.
La pregunta del millòn es la siguiente..hasta cuando podra aguantar està lluvia , ---
3.
libertador14/01/2009, 16:15 h.
la ausencia de socialistas y sus satélites ladrones bastaría para preservar la solvencia financiera del estado...
2.
manoto14/01/2009, 12:38 h.
Feliz año Don Carlos¡
Poner a Krugman como ejemplo,no aguanta la comparacion de nuestra España-"todavia cañi"-con los States.
¿Como ajustar las diferencias?ahi esta el quiz de la cuestion y comenzaremos a ver si Feijoo en su campaña de Galicia tiene mensajes efectivos de como le esta afectando la crisis a Galicia y las medidas que proponga.
Estos proximos 6 meses de "campañas" veremos a "nuestros politicos" si son buenos a mojarse exigiendose a simismo mas eficacia,mas trabajo,mas ganarse a la sociedad civil pues para eso cobran de esta sociedad.
Se termino Don Carlos "el baile de la pachanga" de todos,pero especialmente de aquellos que deben dar ejemplo de comportamiento social y humano que son nuestros politicos.
Aqui tiene al lado al Sr Quevedo diciendo que Aznar quiere volver.Aznar esta quemado,casi calcinado ya no dice nada a nadie pues los ciudadanos queremos hechos actuales,nada de pasados exoticos.
1.
fernandoff14/01/2009, 11:51 h.
Buen artículo con datos fehacientes y razonamiento ordenado de lo e falta un elemento fundamental en situaciones tan acusadas como las actuales - el componente emocional. No olvide que las personas actuamos 4 de 5 veces por emoción y solamente 1 vez por lógica.
En estos tiempos de la tan cacareada crisis, igual hasta mucho menos por lógica. La desconfianza es mal consejero a la hora de seguir creyendo en un liderazgo que ha ido esfumándose, a nivel mundial, dentro del seno de la UE, desde el Gobierno español de turno y hasta en la misma oposición que debe´ria ser alternativa de gobierno.
¿En quién tiene que confiar el ciudadano de a pie?
¿En los medios de comunicaci´no que le han informado mal?
¿En los banqueros que le han daod la hipoteca y hasta crédito personal y ahora le embarga el sueldo y no el piso?
¿En el empresario que no quiere hacerle fijo e intenta no subirle el sueldo con mil excusas?
¿En los sindicatos que han vivido todos estos años en la complacencia de saberse subido al carro?
La crisis es cuestión de confianza en un sistema que adolece de ética en la ejecución. Lo demás son cuentos.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Palestina, una marioneta rota en manos de intereses cruzados
@Carlos Sánchez - 09/01/2009
El IRPF se regionaliza: un paso más en el desmantelamiento de su eficacia
@Carlos Sánchez - 31/12/2008
Más ética y democracia contra los abusos del poder y del mercado
@Carlos Sánchez - 24/12/2008
Tres hurras por los desmemoriados editores de televisión
@Carlos Sánchez - 19/12/2008
La Universidad se muere, ¿le importa a alguien?
@Carlos Sánchez - 17/12/2008
Acerca de...
Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.
Otros artículos de opinión
Desmontando a Rosa Díez, y a la derecha nacional-católica que le da cobijo (I) Federico Quevedo
Un lugar en el mundo o los sueños del Faraón José Luis González Quirós*
El Congreso puede esperar: Zapatero no tiene prisa en rendir cuentas Antonio Casado
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Enlaces de Interés