TENDENCIAS
La larga ‘pata’ de Aznar y una cuestión de liderazgo
@Federico Quevedo - 10/01/2009
Si este fuera un país serio, en el que los políticos actuaran de verdad teniendo presente el bien común y el interés general y no el interés propio y los sentimientos personales, hace ya bastante tiempo que el presidente Rodríguez habría levantado el teléfono y marcado un número que, seguramente, estará entre los de su agenda. Al otro lado de la línea le habría respondido una voz perfectamente reconocible, a la que Rodríguez habría saludado, sin duda, de la siguiente manera: “¿Presidente Aznar? Soy el presidente del Gobierno” -para los meticulosos, antes de que se enzarcen en una absurda discusión sobre el asunto, les diré que por ley todos los ex presidentes del Gobierno reciben el trato de presidente-. A continuación, bien en esa misma llamada por teléfono o en una posterior reunión de ambos en Moncloa, eso al caso da igual, Rodríguez le habría dicho algo así: “José María, sabes que desde que ocupo el cargo nuestras relaciones con Washington se han enfriado mucho y eso no es bueno para nuestro país, por eso te rogaría que hicieras uso de tus buenos oficios con la Casa Blanca con el fin de mejorar esta situación”, a lo que Aznar habría respondido con un “por supuesto, José Luis, haré todo lo que esté en mi mano y no te preocupes que te iré informando de mis progresos”. Esta escena, que en cualquier país anglosajón sería normal, aquí forma parte de la política ficción.
La razón no es otra que los personalismos que acompañan a la gestión de unos y otros. Miren, cuando Rodríguez, siendo líder de la oposición, decidió permanecer sentado al paso de la bandera americana en un desfile del 12 de Octubre, no lo hizo por manifestar un rechazo a Estados Unidos, ni siquiera al presidente Bush… Lo hizo para, perdonen la expresión, jorobar a Aznar, sin caer en la cuenta de las consecuencias que tendría ese gesto, consecuencias que vamos a seguir pagando porque ahora, para recomponer las relaciones con Washington, vamos a tener que hacer un esfuerzo muy importante en términos de colaboración militar en cuanto llegue a la presidencia Barack Obama. Del mismo modo Aznar, cuando en una entrevista en Vanity Fair, afirma que la elección de Obama es de un “exotismo histórico”, no lo hace con la intención de incordiar al presidente electo, sino que en su subconsciente está cayendo en la tentación de vincular a Obama con Rodríguez y por eso manifiesta un rechazo aparente hacia el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Obviamente Aznar no es racista, y decir eso es caer en una simpleza propia de un personaje como Squeeze, aunque tampoco le merecía la pena a Aznar querellarse con el vicesecretario del PSOE porque ningún juez lo va a admitir a trámite con la excusa de que se trata del normal debate político.
Sin embargo, igual que en aquella ocasión la actitud de Rodríguez trascendía su personal animadversión hacia Aznar y afectaba a su partido, y a su país en la medida que afectó negativamente a nuestra política exterior, también la salida de tono de Aznar, sus poco medidas declaraciones, trascienden su persona y afectan negativamente tanto a su país –en la medida que pueden ser un estorbo a la hora de encauzar un nuevo rumbo en nuestras relaciones con Washington-, como a su partido, primero porque da pie al PSOE a utilizarlas como arma arrojadiza contra el PP y, segundo, porque también a la actual Dirección de su partido le interesa mantener abierto un canal de comunicación con los demócratas norteamericanos. Cuando uno ha tenido o tiene determinadas responsabilidades, debe ser consciente del alcance y la trascendencia de sus declaraciones, y Aznar muchas veces parece que todo eso se lo pasa por el arco del triunfo. Y lo hace por dos razones: la primera, desprecio hacia Rodríguez y su Gobierno. No es que Rodríguez haya hecho nada para lograr lo contrario, pero un ex presidente del Gobierno debería estar por encima de esas cosas. Segunda, porque en estos momentos a Aznar su partido le da igual, es decir, manifiesta por Rajoy y su equipo el mismo desprecio que por Rodríguez y su Gobierno.
De ahí que, aunque sea de manera sutil, no dude en cuestionar el liderazgo de Rajoy, y en la medida en que lo cuestiona no contempla la posibilidad de estar haciendo daño a su partido con sus declaraciones. Un buen amigo, Jorge, me recordaba el viernes una frase de Aznar que está recogida en su libro Ocho años de gobierno y que dice: “Cuando llegué al Partido Popular, y luego cuando me fui dando a conocer, decían que no tenía madera de líder y resulta que ahora, cuando estoy a punto de dejar la Presidencia del Gobierno, soy un arquetipo de hiperliderazgo”. Y añade, modestia aparte: “Probablemente los que decían lo primero estaban equivocados, como lo están los que dicen lo segundo”. Pero a continuación da una explicación del porqué el líderzgo se va adquiriendo con el tiempo: “Si el liderazgo va acompañado de resultados que una mayoría considera razonables, el liderazgo no decrece, aumenta con el tiempo, ya sea por razones políticas, por razones del propio ejercicio del liderazgo, o por razones morales”. Resulta, por tanto, curioso que quien reconoce que fue adquiriendo su propia capacidad de liderazgo a medida que se asentaba su presencia en el partido que dirigía y, sobre todo, en la medida en que comenzaron a acompañarle los resultados, le niegue a su sucesor la mínima posibilidad de recorrer ese mismo camino.
Opiniones de los lectores (229)
229.
phc»11/01/2009, 20:11 h.
Mientras nos sigamos conformando con la mediocridad, nuestros políticos no tendrán la más mínima motivación para mejorar.
Los españoles nos conformamos con lo menos malo, nos apalancamos en el "yo soy de derechas o de izquierdas" y nos da igual quien se presente y lo que haga.
Para echar al Gobierno de Felipe Gonzalez, hizo falta que viesemos como nos robaban en nuestras narices y a pesar de eso, perdió por poco.
Ahora estamos instalados en un callejón sin salida, en el que tenemos que sustituir lo nefasto por lo regular. La cuestión es decidir si seguimos conformandonos con el actual PP o intentamos convertir lo regular en bueno.
Yo estoy por intentarlo, al menos....
228.
bellorey»11/01/2009, 18:58 h.
Yo comparo a aznar con maradona cada uno en lo suyo ,mi consejo para aznar es que deje el cafe tambien, señor aznar fue ud un gran presidente para este pais pero la esta cagando de muy mala manera dejese aconsejar por jente de este planeta.Si ud fue alguien fue gracias a gente como yo que le apoyamos no nos decepcione mas callese.
227.
yorscluny»11/01/2009, 18:43 h.
Si alguien concede un premio al comentario más ecuanime o intelegente espero que Sonetsomed, autor de esta perla:
"217.-No dudo de la honestidad de los comentarios de foreros tales como Rodrigo, Malinche, Msc o Rokko. Entre otras razones, porque emplean el mismo argumento que yo mismo utilicé..."
no intente concursar.
Su ridículo sería monumental
(o es que únicamente son honestos los que utilizan los argumentos aprobados y bendecidos por la Iglesia Católica, perdón quería decir sonetsomed)
226.
rokko»11/01/2009, 18:24 h.
Winston, 214
Muchas gracias, un saludo.
Una cosa es criticar a Rajoy y otra llegar hasta el punto de odiar a Rajoy más que a Zapatero, que a lo que llegan algunos en una auténtica pasada de rosca.
225.
rodrigo»11/01/2009, 17:26 h.
Malinche 223, de acuerdo en todo. Saludos muy cordiales.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
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Acerca de...
Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, La Brújula de la Economía de Onda Cero y El Gato al Agua en Intereconomía. Autor del libro Pasión por la Libertad sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez.
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