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Sandra Remón.- 01/01/2009
“La semana que viene me apunto al gimnasio; quiero quitarme estos kilos de más, y en cuanto pase Reyes voy a buscar una academia por las noches para trabajar el inglés, que lo tengo muy oxidado. Pero antes de todo eso; hoy mismo; ¡dejo de fumar!”. Los propósitos de una vida más sana rondan ya por muchas cabezas. Hoy cambiamos de año y es el momento ideal para empezar a hacer todo lo que hace 365 días dijimos que haríamos y nunca llegamos a acometer. Muchos fumadores decidieron ayer acabar el último paquete de tabaco de su vida. Año nuevo, vida nueva, pensaron. Pero ¿cómo hacer que el propósito no se quede sólo en eso; en un simple propósito?
La psicóloga experta en tabaquismo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) Belén Fernández ha explicado a El Confidencial que “lo absolutamente necesario es que la decisión de querer dejar de fumar sea firme y haya sido fruto de un proceso de reflexión. Hay muchas personas que en esta época deciden propósitos nuevos para el nuevo año pero sin una decisión firme que lo respalde, lo cual es fundamental para lograr el éxito. Se necesita motivación y decisión porque el cambio implica dificultades y si no hay decisión firme, abandonamos”.
Quien quiere, puede, pero si es con ayuda, dejar de fumar se hace más cómodo y sencillo. La experta afirma que “muchos fumadores dejan de fumar sin ningún tipo de ayuda ni recurso pero la probabilidad de éxito aumenta con ayuda de profesionales especializados en tabaquismo, bien sea con tratamientos médicos o farmacológicos, o tratamientos psicológicos”. Para que el proceso de abstinencia sea más llevadero, “existen dos alternativas terapéuticas: la farmacológica y la psicológica para enseñar al fumador a vivir sin tabaco. La primera es la más aconsejable para la persona que lleva muchos años fumando y sufre cambios físicos y enfermedades consecuencia del tabaco. Para quienes no han tenido intentos previos de dejarlo ni patología física urgente que solucionar, probablemente la psicológica les vendría muchos mejor”.
La acupuntura también es una aliada que ayudará a quien desee firmemente despedirse del mechero y del cigarrillo. “Aunque no hay evidencia científica suficiente para garantizar que funciona, a muchos fumadores les resulta un método eficaz en la ayuda para dejar de fumar, que no es fácil, porque la nicotina genera adicción y abandonar una adicción de años que está asociada al comportamiento del día a día es complicado y desemboca en momentos de malestar”, dice la psicóloga. “Quienes fuman más cigarrillos diarios tienen una mayor dependencia física a la nicotina y más dificultad porque el síndrome de abstinencia y su sintomatología es más intensa, aunque hay muchos a quienes, fumando una cantidad pequeña, les cuesta más dejar el hábito”.
Hoy puede ser el día en que usted deje de fumar tras haber tirado el paquete a una papelera antes de llegar a casa, o el día en que reduzca el número de pitillos que inhala de 20 a 10, a 5 y así gradualmente hasta que el abandono sea definitivo. No hay una manera mejor que otra de dejar el hábito. “Depende del fumador, le será más fácil dejarlo radicalmente o ir disminuyendo gradualmente la cantidad de nicotina, pero desde el punto de vista técnico no hay un modo mejor que el otro. La mayoría de quienes acuden a nosotros ya lo han intentado previamente pero no lo consiguen. Los especialistas opinamos que no es conveniente dejar de fumar cuando hay una situación de estrés importante; cuando hay un acontecimiento vital doloroso como cuando se rompe una relación, cuando se pierde a un ser querido, cuando se pierde el trabajo.. porque es añadir estrés al estrés. El fumador debe desear hacerlo y tener seguridad en que lo quiere hacer, porque durante la abstinencia la mayoría de los fumadores notan irritabilidad, nerviosismo, humor cambiante, dificultades de concentración y algunos señalan problemas para conciliar el sueño, pero la casuística es variable y es más intenso en algunas personas que en otras”, argumenta Belén Fernández.
Dejar de fumar con voluntad y entre 80 y 300 euros
La experta en tabaquismo informa de que “la única Comunidad Autónoma que subvenciona el tratamiento a los fumadores es Navarra, pero, al menos hasta este año, los presupuestos de Madrid también contemplan la ayuda a los fumadores que acuden a unidades especializadas de tabaquismo y padecen EPOC o efisemas. Sin subvención, el coste es variable dependiendo del tratamiento: la terapia sustitutiva de nicotina que puede costar 80 euros y otros fármacos con receta médica cuestan hasta 200 y 300 euros. La terapia psicológica no está subvencionada pero hay algunos servicios que la dan de modo gratuito como la AECC o la Unidad de Atención al Fumador de Madrid”.
El pequeño gasto que supone dejar de fumar, además de ventajas para la salud, supone todo un ahorro en la economía de los fumadores. Entre los innumerables parabienes que supone el abandono del hábito está la mejora de la calidad de vida y de la capacidad física y el rejuvenecimiento de la piel. Asimismo, dejar de fumar supone evitar enfermedades futuras y, como recuerda la miembro de la asociación española contra el cáncer, “la sensación de haberse liberado de una dependencia y la libertad que se siente al no estar atado a una droga es una de las cosas que más valoran los exfumadores”. Hoy es el día. “Hoy dejo de fumar”.
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