CINE
Otro thriller de placa

Colin Farrell y Edward Norton.
@María José S. Mayo - 01/01/2009
CUESTIÓN DE HONOR

Director: Gavin O’Connor.
Guión: Joe Carnahan, Gavin O’Connor y Robert Hoppes.
Fotografía: Declan Quinn.
Música: Mark Isham.
Intérpretes: Edward Norton, Colin Farrell, John Voight, Noah Emmerich y Jennifer Ehle, entre otros.
www.prideandglorymovie.com
Los thrillers policiales viven un momento dulce. Tras las muy recomendables Infiltrados y La noche es nuestra, o la serie de televisión The Wire, llega a la cartelera Cuestión de honor, una cinta con el indudable gancho comercial de dos intérpretes: el gran Edward Norton y el, algunas veces cuestionable, Colin Farrell. Si bien la cinta está llena de clichés del género y no termina de impactar como debería, lo cierto es que la historia apunta maneras y sabe mantener la coherencia hasta el final.
La historia se centra en una saga familiar de policías, un padre, sus dos hijos y su yerno, todos ellos envueltos en un caso de asesinato de cuatro agentes en el que pronto habrá peligrosas implicaciones del propio cuerpo en negocios de drogas. Noah Emmerich es el hermano mayor y el que más tópicos acumula en sus diálogos como jefe de una sección de policías, mientras que Norton evidencia lo bien que se le dan esos papeles un poco heridos a los que siempre sabe llenar de sobriedad y verdad. Farrell, por su parte, hace lo que mejor se le da: uno de esos personajes un tanto fanfarrón al que las cosas siempre se le van de las manos.
Ellos junto a John Voight, interpretando con solvencia al patriarca, se ven inmersos en una película que hace uso de cierto enredo –aunque con poco suspense-, e incluso de cierta violencia innecesaria. Además, acusa la falta de ese curioso lirismo que sí supo tener La noche es nuestra, y que hubiese convertido a este trabajo de Gavin O’Connor en un gran filme. Como Joaquín Phoenix, Norton es esa especie de hijo pródigo que pone todo el asunto patas arriba, y en él se centra toda la carga emocional que falta al resto de los personajes.
Y es que al final, si se deciden a acudir a ver Cuestión de honor, Norton quedará grabado en sus cabezas: su empeño de llegar hasta el final de la investigación hará que quieran seguirle de cerca. Quizá es la misma historia de siempre sobre elegir entre el honor a la verdad o ser leal a aquellos con los que se convive, pero resulta un entretenimiento más que destacable. Ahí es nada.
LO MEJOR: Edward Norton volviendo a sacar a pasear su honestidad interpretativa.
LO PEOR: Que nos suena demasiado a otras películas de policías.
Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.
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