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Diez días de fiesta para recibir 2009 pese a la crisis

EFE - 30/12/2008 09 : 50

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Bernardo Suárez Indart Moscú, 30 dic (EFE).- Los rusos, fieles a su tradición de echar la casa por la ventana para recibir el Año Nuevo, celebrarán la llegada de 2009 con diez días de fiesta pese a la crisis económica mundial, que ya se deja sentir en el país.

Ni las turbulencias financieras ni la caída de los precios del petróleo ni el desplome de las bolsas llevaron a las autoridades rusas a modificar el calendario festivo, que en la práctica cierra el país por vacaciones del 1 al 10 de enero, inclusive.

De hecho, las vacaciones de Año Nuevo son los primeros cinco días del primer mes del año, pero gracias a que el día 7, la Navidad Ortodoxa, también es festivo y a la norma legal que establece que las fiestas que caen en sábado o domingo se trasladan al próximo día hábil, los rusos gozan de un "megapuente" de diez días.

La prensa no se queda sin vacaciones: algunos de los principales periódicos, como "Kommersant", dejaron de salir a la luz ya el pasado sábado; los demás lo harán entre mañana y pasado, y sólo el 12 de enero los rotativos volverán aparecer en los quioscos.

Los hospitales y centros médicos trabajan en régimen de guardia, al igual que los demás servicios básicos.

Tradicionalmente, los rusos reciben el Año Nuevo en la intimidad del hogar en torno a una buena mesa, en la que, claro está, no deben faltar ni el vino espumoso -fundamentalmente para el brindis, porque la bebida de batalla sigue siendo el vodka- ni la mundialmente famosa ensaladilla rusa.

Las encuestas señalan que este año el 75 de por ciento de los rusos recibirán las doce campanadas que marcarán la llegada de 2009 en sus hogares, casi veinte puntos porcentuales más que el año pasado.

Como siempre, el televisor será acompañante indefectible de los festejos: en Nochevieja los canales de televisión multiplican su oferta de programas de diversión y conciertos con los artistas más famosos, maratón por la audiencia que se prolonga todas las vacaciones.

Una de las novedades de este año es que la despedida oficial de 2008 y los parabienes para 2009 estarán a cargo del presidente Dmitri Medvédev, quien asumió la jefatura del Kremlin el 7 de mayo pasado.

Minutos antes de que el carillón de la torre Spásskaya (Salvador) del Kremlin señale el comienzo de 2009, Medvédev se dirigirá por televisión a la población del país con la tradicional felicitación del jefe del Estado, que en los últimos ocho años estuvo a cargo del actual primer ministro Vladímir Putin.

El ritual, que precede los brindis de Año Nuevo, se mantiene casi inalterable desde tiempos soviéticos.

La incógnita es si el Presidente ruso se dirigirá a sus conciudadanos desde su despacho, el jardín del Kremlin, como lo hizo en los últimos años Putin, o desde algún otro lugar.

Después de la caída del comunismo, en particular desde comienzos de este decenio, cuando los precios favorables del petróleo en los mercados mundiales propiciaron la expansión de la economía de Rusia, aumentó considerablemente el número de sus ciudadanos que optó por pasar las fiesta de Año Nuevo en el extranjero.

La crisis global ha tenido su impacto en los hábitos adquiridos por los rusos en los años de capitalismo: según un estudio realizado por el Levada Center, sólo el 2 por ciento de los encuestados dijo tener planes de viajar al extranjero para estas vacaciones de Año Nuevo.

El presidente de la Asociación de Operadores Turísticos de Rusia, Anatoli Yarochkin, ha declarado que la demanda de viajes para celebrar el Año Nuevo fuera del país ha caído un 30 por ciento respecto a diciembre de 2007.

Aunque para estas vacaciones están programados más de mil vuelos chárter a distintos destinos turísticos, la mayoría de los viajes comienzan el 3 de enero, lo que obedece a que son entre un 20 y 30 por ciento más baratos que los que salen a fin de año.

En Moscú, muchos son los jóvenes y turistas que reciben el Año Nuevo en la plaza Roja, donde las autoridades han instalado, como en otras ocasiones, una gran pista de patinaje de hielo.

Para garantizar el orden público durante las fiestas en la capital rusa serán movilizados más de 3.000 soldados de las tropas del Ministerio del Interior, que se sumarán a los efectivos de la policía.

En todo el país, cerca de 300.000 policías velarán por la seguridad de los rusos durante las celebraciones del Año Nuevo, declaró el viceministro primero del Interior, general Alexandr Chekalin. EFE bsi/io/ik

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