LIBROS
'Guarrerida' literaria
@Nuño Vallés - 13/12/2008
ESCRITOS PORNOGRÁFICOS


Autor: Boris Vian.
Ilustrador: Manuel Alcorlo.
Editorial: Rey Lear.
Páginas: 96.
Precio: 16 €.
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La verdadera revolución social pasa por la literatura erótica, ni guillotinas ni bastillas, basta el porno, la “guarrerida”, pues la literatura erótica es “la forma actual del movimiento revolucionario”, porque el amor, que es de verdadero interés general, resulta coartado por el Estado y la sociedad y “el comunismo es algo muy simpático, no obstante, se ha convertido en una forma de conformismo nacionalista”. Por el contrario, “leer libros eróticos, darlos a conocer y escribirlos es preparar el mundo del mañana y abrir la senda de la verdadera revolución”.
Tales son las conclusiones de la conferencia que abre el breve volumen de Escritos pornográficos del exquisito gamberro Boris Vian (1920-1959). Hay que decir, además, que dicha conferencia puede parecer la parte teórica de esta antología póstuma, que se completa con cinco poemas satírico-eróticos y un relato, Dréncula, variación pornográfica de la novela a la que alude su título; pero nada de eso, la conferencia es una reflexión irónica que termina por admitir que no hay literatura erótica porque el erotismo sólo existe en la mente del erotómano.
Así, según esta “teoría”, “el erotismo exige una obscenidad ligeramente sublimada”, algo que demiente, por ejemplo, La misa en Juan menor: “Amigos quiero eyacular / Toda la vieja leche que acumulo / En el zaguán de mis cojones”. Pero escandalizar hoy no es como hacerlo antes de 1960. Nada tienen de rompedores hoy los textos de Vian, cuando cualquier novela rosa es bastante más descarada. Hoy el erotismo tiene que ser intelectual, al estilo de D. H. Lawrence o Philip Roth, o no será, aunque sea tan divertido como La marcha del pepino.
No todas sus enseñanzas han quedado obsoletas: la literatura erótica tiene que ser educativa, una incitación, una preparación y un paliativo. Todo eso le exigía, entre bromas, y bien puede ser cierto. Y se pregunta también Vian porqué se acepta socialmente la violencia mientras que el sexo es perseguido. En el cine esto es más evidente, cualquier espectador tiene acceso a las mayores atrocidades mientras que el menor contenido sexual es rápidamente censurado –recuérdese el famoso cruce de piernas de Instinto básico, que estuvo a punto de ser remitido a las salas X–. ¿Será que no hemos cambiado tanto?
LO MEJOR: La seria ironía de Utilidad de una literatura erótica.
LO PEOR: Algunos textos, irremediablemente, han envejecido en su utilidad.
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