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Ni rastro de Jesuli

Jesuli Badiola Real Sociedad Celta Sevilla

@José Manuel García.- 06/12/2008

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Ni rastro de Jesuli
Jesuli celebra una victoria del Sevilla en el Bernabéu en 2004.

Ya lo dijo un amigo del barrio, en Torreblanca: los fríos le sientan a  Jesuli como un tiro. En invierno, Jesús Mora Nieto, natural de Sevilla, que en enero cumplirá 31 años, se apaga como los ciruelos. Y puede que ahora, con la punta de los fríos apuntándonos al corazón, eche el cierre de su carrera uno de los futbolistas de más talento que parió siempre la fértil cantera del Sevilla. Más genial que él, difícil.

Habría que remontarse a otros tiempos y a otras profesiones. Rafael el Gallo, uno de los toreros más increíbles de la historia, miraba los ojos de su enemigo y veía al  mismo demonio. Entonces el pánico le llegaba a la calva y sólo hacía caso de su instinto más primario: tirarse de cabeza al callejón. Jesuli, capaz de poner en pie San Siro cuando, al borde del área, recibió un centro desde cuarenta metros de Juanfran, cortó en dos la cintura de Costacurta y puso la pelota a la escuadra, imposible para Abbiatti. También fue capaz de hacer llorar a Lotina, su maestro en el Celta, que lo llevó a la Real Sociedad pensando que los años habían hecho madurar la cabeza del sevillano, cuando lo único que maduró fue su indolencia. Por un oído le entraban los buenos consejos del vasco y por el otro le salían vírgenes, sin quitar ni el envase.

El Sevilla, en la época de su hambruna económica y social, vendió a su perla por seis millones de euros. En Vigo conoció Jesuli la mejor cosecha celtiña con la 'Champions' como colofón. Pero en Vigo, según apuntan desde Nervión, también conoció Jesuli el lado oculto de la luna: la noche. Y las dudosas compañías. “El problema de Jesús es que es muy buena persona”, asegura Manolo De Juan, amigo vigués, “y no sabe decir que no. Aquí vivió lo que pudo pero se equivocó mucho”. En Vigo conoció la flor y las espinas. El zar Mostovoi fue pareja de genialidades y anécdotas sombrías de Jesuli, pero éste no tenía la personalidad del ruso y dejó que se lo llevara la marea.

Tras cuatro años provechosos, el Celta entró en barrena  justo cuando llamó el Sevilla a la puerta. Joaquín Caparrós, entonces técnico sevillista, quería a Jesuli a toda costa. Fue una operación fácil para Juan Maraver, apoderado de Jesuli y también de Caparrós, que puso de acuerdo a las partes. El Celta dejó volar al genio de Torreblanca, que dejó en las arcas celestes 5,5 millones de euros. Un chollo. Jesuli firmó el último gran contrato de su vida: cinco años y una media de 700.000 euros por temporada. Los dirigentes nervionenses miran con alivio el próximo junio, cuando el ex genio termina compromiso.

Una veintena de partidos en cuatro años

Cuando aterrizó en Nervión, los aficionados recibieron a Jesuli con palmas y honores de hijo pródigo. Pero apenas quedaban trazos del jugador que todos esperaban. Jesuli  era otro. Llegó en 'mercedes', compró una espléndida casa a menos de 300 metros del estadio, a la espalda de la clínica Santa Isabel; una casa inteligente, “con piscina y toda llena de botones”, puro Hollywood. Las lesiones se instalaron de inmediato en las flacas piernas del jugador, que nunca fue discreto con su sombra y con la noche. Muchas llamadas de atención por parte del club diluidas en el sumidero. Y es que desde su llegada al Sevilla, en la temporada 2004-2005, Jesuli no ha jugado más que una veintena de partidos. En medio, dos cesiones  (Real Sociedad y Tenerife) para cubrir el expediente y la triste constatación de un hecho: Jesuli se perdió irremisiblemente para el fútbol de primer nivel.

Con fama de buena gente y cándido, Jesuli no quiso poner en aprietos a Monchi, director deportivo del Sevilla, y a principios de temporada dejó que su nombre se borrase de la nómina del primer equipo. Entrenaba con el Sevilla Atlético, pero tenía alas libres para volar. En uno de sus últimos vuelos aterrizó en Anoeta y se topó con un halcón. Jesuli creyó que Badiola era un amigo y aflojó la lengua (ver noticia). Pusilánime, pensó en hacer una gracia y detonó una bomba. En la Ciudad Deportiva del Sevilla lleva sin aparecer una semana, sólo notan su ausencia los utilleros y los jugadores del filial, que ríen las ocurrencias y las batallitas del otrora jugador. Del genio no queda ni la coleta. Del futbolista, ni rastro.

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Opiniones de los lectores (1)

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1. usuario registrado octaviu06/12/2008, 17:23 h.

José Mª García, jubílate y desaparece YA.

El mundo del deporte no te necesita.
Tu finiquito ha coincidido con la del perro de Porta.
Jamás te has preocupado del Celta, ahora no lo utilices, cuando eres ya un desconocido
Jesuli mientras estuvo en Vigo ha sido un jugador muy apreciado.
VETE YA

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