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El camarote de la traducción: lo que no entendimos de los Hermanos Marx

EFE - 06/12/2008 14 : 09

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Por Alberto Santacruz Alicante, 6 dic (EFE).- Traducir el humor del lenguaje o del guión original y, muy especialmente, los juegos de palabras es tarea compleja.

Según una investigación sobre traducción audiovisual, el 35 por ciento de estos malabares lingüísticos originales de los Hermanos Marx se perdió cuando fue trasladado al castellano.

La autora de este estudio, la santanderina Anjana Martínez Tejerina, ha analizado la traducción audiovisual de las películas de los Marx y ha llegado a una conclusión: el humor original de estos hermanos no se entendió en su totalidad cuando sus películas se exhibieron en España y, posiblemente, "pareció más absurdo de lo que ya era".

"La traducción para el doblaje del humor basado en la polisemia: Los Hermanos Marx cruzan el charco" es el título de este trabajo que, como tesis académica, ha sido dirigido por el profesor de la Universidad de Alicante John Sanderson.

Tras visionar las películas originales y las dobladas al castellano de los Hermanos Marx, Anjana Martínez ha analizado un total de 240 juegos de palabras, de los que en el 65 por ciento de los casos "se logró trasvasar el efecto del humor de un idioma a otro".

Este porcentaje de "humor bien trasladado" lo logró el traductor, bien porque el juego de palabras coincide tanto en inglés como en castellano o por un trabajo de "cosecha propia" del traductor que logró que, a pesar de las diferencias lingüísticas, el humor original de los Marx se entendiera en los cines españoles.

Pero, ¿qué ocurrió con el 35 por ciento restante de los juegos de palabras?. "Se perdió o se entendió de forma absurda", responde esta licenciada en Traducción.

Tal es así que, si bien en los países anglosajones se tiene a los Marx como ejemplo del humor basado en el doble sentido, en España "tenemos una imagen de estos cómicos como paradigma del denominado humor absurdo", según Anjana Martínez.

Como ejemplos, Sanderson y Anjana Martínez destacan dos juegos de palabras, una de la película "Plumas de caballo" y el segundo del film "Una noche en la ópera".

La primera hace referencia a una escena en la que Groucho (Wagstaff), quien alquila un barco para pasear con la señorita Bailey, le dice a ésta: "Quería un bote de fondo plano, pero no había ninguno para alquilar".

El texto original es: "I was going to get a flat bottom, but the girl at the boat house didn´t have one". Lo cierto es que Groucho, según la investigación realizada, juega con la ambigüedad del enunciado y expresa una doble lectura de la palabra "bottom": parte posterior de un barco y trasero de una chica.

La segunda es una escena rodada en el famoso camarote, cuando Harpo se apoya en todas las mujeres que hay dentro. Alguien llama a la puerta y dice: "Soy el plomero. Vengo a cortar la calefacción".

"Puede usted empezar por el rubio ése", contesta Groucho.

Sin embargo, el guión original recoge: "I´m the engineer. I´m here to turn off the heat". "You can start right on him", responde.

En este caso, la traducción diluye el juego de la palabra "heat", que significa calefacción, y libido que hace alusión a la proximidad que mantiene Harpo con todas las mujeres del camarote.

Aunque cabe la posibilidad de que las connotaciones sexuales se eliminaran debido a la censura existente de la época, Anjana Martínez no duda en afirmar que en muchos casos no hubo una fidelidad a la intención original y en otros se optó por una traducción literal, perdiendo así la ambigüedad semántica y, por tanto, el humor.

De hecho, algunos directores de cine, como Stanley Kubric o Woody Allen, conocedores de estas "deficiencias" en la traducción, han optado por intervenir en el proceso de traducción con el fin de que sus películas lleguen a los cines de todo el mundo con la carga semántica correcta, ya sea comedia, tragedia o terror.

La autora de esta investigación sostiene que el origen de los errores no sólo obedece a un posible mal trabajo del traductor, ya que se deben de tener en cuenta muchos otros factores, entre los que destacan "las malas condiciones laborales de esta profesión".

"Los plazos de entrega de las traducciones son apremiantes y la remuneración escasa. Si queremos una mejor calidad, debemos empezar por mejorar las condiciones en las que se trabaja", añade. EFE as/gra/mlb

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