publicidad
publicidad

Ir a www.cotizalia.com Ir a www.vanitatis.com

Logo EL Confidencial
Sábado, 29 de noviembre de 2008
Expo Zaragoza 2008
   Actualidad    Deportes   Tendencias    Opinión    Ocio y Televisión   Vídeos   Foros            
España Comunicación Cultura Mundo Sociedad
Con Lupa Al Grano Mientras Tanto Dos Palabras Sin enmienda Fuera de Gobierno El Cultiberio El Confidente
Hoteles Motor Restaurantes Viajes Arte Libros Música
Cine Televisión
Vivienda En Exclusiva Sectores Lo Último
El Café

Una sociedad hiperviolenta: sólo me siento bien cuando doy una paliza
Los delincuentes ahora parece que roban para poder dar palizas.

SOCIEDAD

Una sociedad hiperviolenta: sólo me siento bien cuando doy una paliza

violencia sociedad juventud palizas

@Esteban Hernández.- 29/11/2008 06:00h

Deja tu comentario (8)

Valorado (4/5)Valorado (4/5)Valorado (4/5)Valorado (4/5)Valorado (4/5) (4/5 | 6 votos)

enviar a un amigoimprimir

Los delincuentes antes utilizaban la violencia para robar y ahora parece que roban para poder dar palizas. El ensañamiento de las bandas actuales con sus víctimas son un motivo de preocupación para las fuerzas del orden, que ven cómo han de enfrentarse a delincuentes que se han vuelto mucho más peligrosos, pero la sociedad entiende esos “métodos” como una expresión más de la vida en un entorno hiperviolento: que un encontronazo fortuito en un discoteca acabe con un chico cobardemente asesinado, que haya chavales que quemen vivos a indigentes, o que decapiten a una compañera, o que muchas mujeres terminen en el depósito simplemente porque querían abandonar a sus parejas… Todos ellos son síntomas inequívocos de que hay algo en nuestro mundo que no funciona en absoluto: la violencia exagerada ya no es algo que aparezca sólo en la pantalla del televisor sino que se ha hecho realidad cotidiana.

 

Ahora bien, que en la opinión pública esté consolidándose esa sensación no significa que sea necesariamente cierta. ¿Estamos ante un incremento de los hechos violentos o  sólo se trata de casos excepcionales amplificados por los medios de comunicación?

Las estadísticas europeas podrían dar la razón a esta última hipótesis, ya que España no es de los países de la UE que tenga unas tasas mayores de delincuencia. Hacia esa misma relativización de las novedades apunta Javier Urra, el ex Defensor del menor de la Comunidad de Madrid, para quien “no hay más que leer lo que publicaba El Caso para darse cuenta de que hace 20 y 30 años también había enfrentamientos en discotecas o fuera de ellas, en los que acababa algún joven muerto a navajazos”. En su opinión, no deberíamos exagerar las cosas, en tanto “es cierto que nos enfrentamos a delitos muy violentos, pero también es verdad que hablamos de acontecimientos puntuales”.  Para Juan Carlos Jiménez, profesor de sociología en la universidad San Pablo CEU, podríamos estar viendo proyectando en estos hechos nuestra preocupación ante cambios sociales radicales: “España se ha transformado del todo en apenas un par de décadas. Antes éramos una sociedad en la que todavía estaban abiertas las puertas de las casas mientras que ahora instalamos alarmas de seguridad”. 

 

Pero todos esos factores, que deben ser tomados en cuenta a la hora de analizar el problema, no implican que carezcamos de motivos para inquietarnos. El más importante, según Urra, es que está apareciendo otra clase de violencia, mucho más ligada a lo lúdico, “protagonizada por jóvenes nihilistas y hedonistas que encuentran divertido salir a la calle a dar una paliza y, si se tercia, grabarla con el móvil. Y eso es muy grave, en la medida que está revelando un fallo muy grave en la educación. Estamos ante un cáncer societal”.

 

Destruyo, luego existo

 

El psicólogo y psicoanalista Sabin Aduriz constata que existe “un aumento de conductas autodestructivas y de riesgo, así como manifestaciones de una violencia espectacular y gratuita, sin sentido y sin sentimientos de culpa que  se realiza con indiferencia y con insensibilidad”. Aduriz, además, coincide con Urra en que “la violencia es un síntoma de que algo está fallando”, de que existen actitudes y circunstancias sociales que están propiciando que estos comportamientos se extiendan. Para Aduriz,  “la amenaza de exclusión social, el desempleo profesional, la imposibilidad de construir una identidad o la falta de representaciones de futuro” se cuentan entre ellas, siendo parte importante de las causas que generan ese “destruyo, luego existo”, que viene a ser una caricatura de la propia identidad”.

 

Pero hay muchos otros factores que deben tenerse en consideración a la hora de analizar el problema. Algunos de los más importantes son “la no diferenciación de las generaciones y de los sexos (la búsqueda de una eterna juventud se ha convertido en el ideal de todas las edades), la tecnología utilizada de un modo que busca la satisfacción inmediata y niega la espera y el deseo, o  el fracaso de la función materna de amar y respetar el espacio propio de los hijos”. Claro que si hay una causa que destaquen los expertos como esencial a la hora de propiciar este auge de la violencia es “el fracaso de la función paterna de establecer los deberes”

 

Para la psicóloga y psicoanalista María Hernández, “que no haya figuras paternas sólidas, coherentes y firmes que pongan límites, que puede tener que ver con cierto complejo de culpa parental por no dedicar a los hijos el tiempo que les es necesario, está causando mucho daño a los adolescentes. Éstos necesitan interiorizar la ley paterna, ese código moral que establece prohibiciones y que, al mismo tiempo, les protege”. Esa inhibición de la autoridad, nos señala, además, un cambio social de consecuencias preocupantes, según Juan Carlos Jiménez, quien recoge una extendida impresión social cuando afirma que “hemos pasado de un concepto duro e inquebrantable de autoridad, muy de mano dura, a una permisividad exagerada. No se le dice nada a un niño para no crearle un trauma; no se critica una agresión porque “tampoco es para tanto”; no se castigan los pequeños delitos porque no se consideran algo grave…”

 

El problema, según Jiménez, tiene sus raíces en esa permisividad débil. En la medida en que toleramos toda clase de pequeñas transgresiones, en que no somos capaces de poner límites siquiera a esas infracciones leves, quienes las realizan se sienten impunes, lo que les incita a seguir por un camino que entienden rentable. Para Javier Urra, autor de ¿Qué ocultan nuestros hijos? estamos en un instante en el que hay que gritar bien alto que se impongan normas y límites: “Hay que decir no”. Y no sólo en el seno de las familias. Es esencial que se retome la función educadora de la comunidad. “No podemos ver cómo hay chavales (y no tan chavales) que hacen lo que no deben y seguir sin recriminárselo para que no se enfaden los chicos. O sus padres”. Lo que Urra propugna es que los ciudadanos adopten una actitud que era frecuente en barrios y pueblos de otros tiempos, donde la transgresión a las normas era reprendida por cualquiera de los vecinos. Hoy, dice, la indiferencia o el miedo hace que miremos hacia otro lado en lugar de enfrentarnos a ellos. Y hay que terminar con eso, porque, en otro caso, estaremos poniendo las bases para acciones más graves.

 

¿Existen adolescentes maduros y creativos?

 

Igualmente, también considera Urra necesario que la ley se muestre firme con quienes la contravienen, especialmente “con esos chavales tan violentos que se sienten impunes. La sociedad tiene que decirles que de impunidad nada: aquí el que la hace la paga. En España se ha multiplicado por ocho el número de centros de reforma y hoy están todos llenos. El nuestro es el país de Europa que tiene más gente privada de libertad en proporción a su población, por lo que debemos dejar de pensar también que aquí las cosas salen gratis”.

 

Restablecer la autoridad, fijar normas y poner límites es una tarea que los expertos consideran imprescindible para que la sociedad funcione y, por tanto, para que se enfrente a esas crecientes disfunciones que se manifiestan en forma de violencia. Pero, en muchas ocasiones, tiende a reducirse el problema a una cuestión meramente juvenil: en la medida en que existen muchos adolescentes implicados en esta clase de actos, se suelen emplear demasiados clichés. Lo que es peligroso, según María Hernández, en tanto, en un sentido, no puede tomarse la parte por el todo, ya que hay “hay muchos adolescentes maduros y creativos”; de otra, porque esos estereotipos tienden, más que a describir las situaciones, a producirlas: “si dices continuamente que los jóvenes son irresponsables y violentos, algunos de ellos acabarán encontrando su identidad en esas definiciones”. Pero, en todo caso, lo que sí debemos tener en cuenta es que la adolescencia no sólo es una etapa de la vida, sino un barómetro que nos mide: “en la adolescencia se puede ver la salud de cualquier sociedad”.

Valorado (4/5)Valorado (4/5)Valorado (4/5)Valorado (4/5)Valorado (4/5) (4/5 | 6 votos)

enviar a un amigoimprimir

Enlaces patrocinados

Opiniones de los lectores (8)

Deja tu comentario

8. usuario registrado rapesco29/11/2008, 21:54 h.

Esto es la consecuencia de lo que impone esta sociedad. Los niños tienen derechos, pero parece que se nos ha olvidado que también tienen deberes.
Ahora la culpta es de los padres, pero se sigue permitiendo que un niño denuncie a sus progenitores por darle un cachete o un tortazo.
Una cosa es violencia y otra muy dferente es tener que obligar a un adolescente a que respete a sus progenitores y al resto de la humanidad. A veces es la única forma de que reaccionen cuando el diálogo, el castigo y la comprensión han fallado.
Se que al decir esto voy a ser muy criticado, pero también se que muchos de los que criticn de boca para afuera en su interior están de acuerdo.

  marcar ofensivo Marcar como ofensivo

7. usuario registrado fernandoff29/11/2008, 17:20 h.

Todo es más sencillo de lo que intentan expresar los supuestso expertos.

Soy de la generación Baby Boomer ('40s) y en seis décadas he podido constatar viviendo en disitntos continentes que hay un punto en común que haya disparado la violencia en el mundo, hoy arraigado en las dos generaciones más jóvenes (Z & Acuario).

Ello es "la falta de conciencia entre los jóvenes de tener que ejercer deber antes de disfrutar el derecho".

Hay días para el derecho de esta o aquella cosa o de uno u otro colectivo. ¿Y cuándo el Día del Deber de Ser Humano?

Hace falta sensibilizar a la juventud que la prioridad es la convivencia y no el tener poder a cualquier precio.

El mundo del consumo y las nuevas tecnologías transmitido ineresadamente por los medios de comunicación ensalsa la violencia y la agresividad para lograr lo deseo, sin tener en cuenta si lo deseado si quiera nos corresponde.

Cuando volvamos a la ocncienciaci´no cel civismo, la violencia volverá a sus niveles de antes de la violencia de las grandes luchas a escala intercontinental de las dos guerras mundiales. Sólo los continentes americanos se libraron pero en uan tercera ya se verían implicadas. Miren el 11-S.

  marcar ofensivo Marcar como ofensivo

6. usuario registrado camellovolador29/11/2008, 17:13 h.

Ese es el pueblo que, como un ciego pegando palos al aire, no encuentra quien lo saque del horno que arde a 200 grados, y subiendo.
http://acratas.mihost.info/Prometheo/

  marcar ofensivo Marcar como ofensivo

5. usuario registrado jartodeto29/11/2008, 14:04 h.

El problema de sta sociedad, empezo en los años 80, donde se tendia a despenalizarlo todo. Donde unos sicologos progres decian que lo mejor era no castigar a los niño, sino razonar con ellos. Despues vino la infame ley del menor, admas de una avalancha de inmigrantes. Y juntese con todo esto uan justicia, blanda, lenta y una permisibidad de la sociedad.
Y ahora que?

  marcar ofensivo Marcar como ofensivo

4. usuario registrado deflacion29/11/2008, 12:57 h.

La globalización del consumo masivo que propugna el capitalismo requiere hordas ingentes de jóvenes inútiles, consentidos, ignorantes y sobreprotegidos (creados con la publicidad, cine, música y tele, mucha tele de las corporaciones globales), para mantener en marcha el sistema. Hay que sobreproteger a la mujer y al niño,consumistas natos.
Estas conductas agresivas, empezaron a generalizarse ya en la década de 1930 en Alemania, fruto de la impotencia de no tener trabajo, dinero ni futuro, justo lo mismo que pasa hoy a nuestra juventud. El resultado fue el NAZISMO: deseo de destruir el capitalismo a toda costa, representado por los ahorradores judíos que no se dejaron llevar por la locura capitalista de décadas anteriores y emplearon su dinero en comprar a precios irrisorios durante los años malos las propiedades, sueños y hasta el alma de una sociedad que se hizo rica en pocos años y pasó a la miseria muy rápido.
Hoy está ocurriendo lo mismo: nuestro país se ha hecho rico en 15 años y está pasando a la miseria en solo 1. ¿Creen que esta sociedad está preparada para ser rica y consentida hasta ayer y pobre y endeudada hoy?
Como no lo arreglen rápido, el GLOBALNAZISMO esta servido..

  marcar ofensivo Marcar como ofensivo

El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.

Ver más comentarios    Deja tu comentario

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

atlas
Auditado por Ojd

ir a Cotizalia

El Confidencial

ir a Vanitatis