Los ricos lloran pero no se suicidan
@Juan Carlos Escudier - 29/11/2008
Nos suicidamos poco. Incluso ahora, que tendríamos una buena excusa con esto de la crisis, se cuentan con los dedos de una mano los que aquí se suben en marcha a un coche fúnebre, que diría Jardiel Poncela. En eso de darnos matarile a nosotros mismos seguimos siendo un país tercermundista, no como Japón, donde el Gobierno teme que una ola de ciudadanos cruce a nado la laguna Estigia sin moneda para el cancerbero, que la vida está demasiado cara como para seguir pagando ya fiambre. Al parecer, el ritmo de inmolaciones está siendo tan intenso en el país del haraquiri que han florecido trabajos como el de vigilante de acantilados, un funcionario que trata de convencer a los desesperados que encuentra en su camino por los riscos de que la vida es bella hasta con hipoteca. Dicho así suena a coña marinera – y nunca mejor dicho- pero lo cuenta
Puestos a suicidarse, los expertos no terminan de decidir quiénes tienen una mayor querencia a tomar las de Villadiego de este valle de lágrimas por la vía rápida. Hubo un tiempo en el que se pensaba que los pobres sentían mayor aprecio por su vida porque los lazos de solidaridad que desplegaban entre sí se anudaban con mayor fuerza y alejaban la tentación del punto y final. Esto, que sigue siendo así en los países más desfavorecidos, se ha invertido en el mundo desarrollado, de tal manera que quienes se suicidan preferentemente son los golpeados por el paro y la marginación y no los asiduos a los restaurantes de la guía Michelín.
El argumento es convincente porque, de momento, no hemos tenido noticias de que alguno de nuestros millonarios de postín haya emprendido por su cuenta el camino del camposanto. Es cierto que a algunos, como al presidente de Sacyr, Luis del Rivero, al borde de la bancarrota si Zapatero no le echa una mano con Repsol y los rusos o, en su defecto, le inyecta en sangre unos miles de millones de euros, se le ve últimamente muy mala cara, pero eso no quiere decir nada. A Del Rivero se le ha conocido siempre el mismo semblante, esas mismas facciones que le dan un aire al desaparecido Luis Sánchez Pollack sin sombrero de copa. Este murciano no pasará hambre; eso seguro.
Los ricos pueden llorar, pero no dejan las zonas altas de las ciudades para irse voluntariamente al otro barrio por mucho que la bolsa descienda a los infiernos o sus empresas se vayan a pique. Si los ejecutivos en
Resignados a no poder leer la marcha de la economía en las lápidas de los multimillonarios, sólo nos queda escrutar al clan de los potentados como un indicador adelantado de las crisis. Matthew Miller, el editor de la revista Forbes, nos lo tiene dicho: “El hecho de que los ricos no se estén haciendo más ricos significa que la economía está bloqueada”. De todo lo anterior se desprende que el imparable enriquecimiento de los de siempre conjura las recesiones y evita que un buen puñado de muertos de hambre se suicide en número adicional al ya previsto. En definitiva, que tendríamos que estarles agradecidos por su codicia, aunque en esta ocasión se les haya ido la mano con el atraco.
Como se ha dicho anteriormente en este país somos poco dados a acelerar nuestro encuentro con la señora de la guadaña, algo que los expertos atribuyen a tres factores: a nuestra miseria más reciente, -cuando no éramos la octava potencia económica del mundo y nos pillaba lejos eso de echar el aliento en el cogote a Francia- que hacía funcionar esa solidaridad entre pobres ya mencionada; a la protección que ejercía la familia, por lo general numerosa; y a nuestra tradición católica, cuyas amenazas de condenación eterna siempre nos retrajeron bastante de agenciarnos una soga por si era verdad eso del infierno.
El prototipo del suicida pobre ha cambiado radicalmente de un tiempo a esta parte. Los principales candidatos a balancearse desde un pino se parecen muy poco a los hidalgos de hace un par de siglos, que paseaban la indigencia con dignidad y con la levita llena de lamparones. Antes el suicidio era un acto romántico y hasta estaba de moda morir joven; hoy lo que se busca es el elixir de la eterna juventud y tener una vida de tortuga, pero sin tanta humedad. Pocos serán lo que se quiten de en medio por la pérdida del chalet adosado, que al fin y al cabo es una horterada.
Además, no hay mal que por bien no venga. Sesudos investigadores han establecido que, en contra de toda lógica, las crisis económicas aumentan la esperanza de vida. Si los afectados estaban gordos, adelgazarán, mano de santo contra el colesterol; si comían basura fuera del hogar, ahora lo harán en casa, que es muy sano; si el trabajo les estresaba, el paro les relajará; y así. En este tipo de períodos hay menos accidentes de tráfico porque la gente no tiene para gasolina y ello repercute en índices más bajos de contaminación y en un aire más sano. Lo dicho, Jauja.
El panorama no puede ser más esplendoroso. Nos suicidaremos poco y viviremos más. Sólo a los locos se les ocurriría buscar remedios efectivos para impedir que 6.000 personas al día se apunten al INEM. Por eso Zapatero, que lo sabe, se lo toma con tanta calma.
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Opiniones de los lectores (8)
8.
caserío de maruri30/11/2008, 22:32 h.
Muy bien Escu, un abrazo. A olaffff pelma quería decirle que es mejor que se desahogue aquí que en su casa, con la familia. El servicio que prestan los foros a determinados individuos es superior al que prestan, desde hace siglos, las valientes y arriesgadas prostitutas a los violentos de corazón oscuro.
7.
el chicharro30/11/2008, 19:00 h.
Hay gente en esté Mundo que están solo porque tiene que haber de todo.
En este foro existe un personaje (como la tercera acepción del diccionario de la RAE, por que sinceramente, no creo que sea persona), que nos demuestra cotidianamente su calidad intelectual y como persona (¿?). Atiende a un nick que pretende pariodar, aunque solo enseña el patetismo de su creador, el nombre de un antiguo jefe de estado sueco asesinado por alguien, sin duda de la misma catadura moral que este personaje.
Quiero terminar con este individuo en el foro, por tanto hago un llamamiento, por un lado al Sr. Vallés para que siga con atención los desvarios del individuo en cuestión y por otro lado anímo a todos los foreros normales a que marquen los comentarios del OLOFFFF PELMA como OFENSIVOS.
Y si quieren ver más muestras de "lo" que puede escribir, visiten el foro de la noticia del Sr. AZNAR ( por alguna razón tecnica no he podido poner este comentario dentro de ese foro).
Gracias y buenas tardes.
6.
acebus30/11/2008, 11:53 h.
Ahora que es tiempo de Paco con las rebajas, creo que el ajuste de cuentas no salpicará a estos próceres de España, que durante esta última década se han enriquecido al amparo de la burbuja... Ahora que se socializan las pérdidas, si honor tuvieran, deberían contratar una habitación en la última planta de las torres de Florentino... Si honor tuvieran.
5.
una misma30/11/2008, 09:57 h.
Lo que sería muy triste es que esta crisis no sirviese para promover una regeneración moral y democrática lo cual exige entre otras cosas activar mecanismo de real y efectiva 1º - separación y control entre los poderes, de unos por otros además de una distribución del poder "demos-kratós", cada vez más en manos de una sola persona, hoy ZP y mañana quién sabe, Marianico o cualquier otro; y 2º - exige que el país entero, cada uno a su nivel, haga una reflexión seria acerca de si está o no a la altura de las circunstancias, de si verdaderamente lo que le gustaría ver en otros lo cumple él mismo.
En este preciso momento es dudoso que esta crisis traiga ninguna forma de regeneración ni moral ni democrática (tal que se implementen los mecanismos que frenen eficazmente los abusos y la corrupción).
4.
camellovolador29/11/2008, 17:12 h.
El suicidio no es para europeos.
http://acratas.mihost.info/Prometheo/
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Dice Ambrose Bierce que el reportero es un escritor que, con suposiciones, se abre camino hasta la verdad para dilapidarla seguidamente con una tempestad de palabras. Dilapidando verdades y palabras llevo más de 20 años. Nací en Diario 16; crecí en El Mundo y me licencié en este Confidencial. He sido corresponsal político de 20 Minutos en este siglo XXI adC (antes de la crisis). Comparto este Sin Enmienda con una columna diaria en Público. Si conocen un trabajo respetable, háganmelo saber.
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