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NUTRICIÓN

Una vida sin gluten

@Alicia Hernández Salazar* - 29/11/2008

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Una vida sin gluten
 

Comer fuera de casa puede resultar una odisea para un celiaco. Evitarlo y comer en casa, algo prácticamente impensable en estos tiempos, supone que el precio de su cesta de la compra supere con creces al de cualquier otro ciudadano. La estricta dieta del celiaco, exenta de gluten, que debe ser rigurosamente llevada a cabo desde el diagnóstico y de por vida, es por el momento el único tratamiento capaz de asegurar a estos enfermos una vida sana y evitar las complicaciones y enfermedades que de esta patología pueden derivarse

 

 Si toda enfermedad crónica conlleva múltiples repercusiones que merman la calidad de vida del paciente, en el caso del celiaco las dificultades para encontrar alimentos que puedan consumir libremente (el gluten está presente en el 80 por ciento de la alimentación, bien de forma directa, bien como espesante, soporte de aromas o aglutinante) exageran esta percepción.

 

Hasta el momento, estos pacientes se ven obligados a formar parte de una de las dos asociaciones de afectados por la enfermedad que existen en nuestro país si quieren tener en su mano una guía que indique qué productos pueden consumir. Aunque determinados supermercados han supuesto casi una revolución en este sentido etiquetando muchos de sus productos “sin gluten” y abaratando su precio con respecto al de las tiendas especializadas, aún queda un largo recorrido en lo que se refiere a comedores públicos o establecimientos hosteleros, entre otros.

 

La prevalencia en España de la enfermedad celiaca se estima en 1/118 en la población infantil, y hasta el doble en el caso de la población adulta. Pero la peculiaridad de su epidemiología se encuentra en que un porcentaje importantísimo de casos permanece sin diagnosticar; por cada caso que se detecta, hay otros cinco por diagnosticar.

 

La enfermedad se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten, proteína que se encuentra presente en el trigo (gliadina), el centeno (secalina), la cebada (hordeína) y el triticale (híbrido de trigo y de centeno). Aunque desconocida su causa, se sabe que factores genéticos, ambientales e inmunológicos influyen de manera importante en su desarrollo. Esta intolerancia provoca una atrofia de las vellosidades intestinales que conlleva la mala absorción de ciertos nutrientes básicos.

 

Las manifestaciones clínicas que esto comporta son muy variadas (diarrea prolongada, vómitos, dolor abdominal o cambios de carácter) y, en algunos casos, inexistentes, lo que hace aún más difícil su diagnóstico. Pero, más allá de la clínica, lo relevante de la situación se encuentra en la multitud de enfermedades asociadas a esta afección, que van desde la dermatitis herpetiforme hasta incluso diabetes, y en el mayor riesgo que presentan estos pacientes a sufrir ciertos tumores, especialmente el linfoma intestinal de células T.

 

Un gran avance se ha producido en los últimos años en el conocimiento de la epidemiología, fisiopatología y diagnóstico de esta enfermedad, como se ha evidenciado estos días en el congreso de la SEEC (Sociedad Española de la Enfermedad Celiaca). Esta sociedad, que nació hace menos de un año de la mano del prestigioso científico y profesor de la Universidad de Valladolid Dr. Eduardo Arranz, como presidente, lo hizo con el firme objetivo de promover la comunicación y difusión de esta enfermedad en la población, profundizar en su conocimiento, y desarrollar y mejorar los productos alimenticios para favorecer la calidad de vida de los pacientes.

 

Valladolid ha tenido, por tanto, el honor de ser la sede del primer congreso de la recién creada sociedad, en cuya organización han participado activamente las áreas de Inmunología y Pediatría de la Universidad de Valladolid y el IBGM (Instituto de Biología y Genética Molecular), y de contar con Lwdwig M. Sollid (Instituto de Inmunología de la Universidad de Oslo), toda una eminencia en la investigación de las bases biológicas de la enfermedad.

 

* Médico residente de Cirugía Oral y Maxilofacial, Hospital del Río Hortega (Valladolid).

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Opiniones de los lectores (1)

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1. Ventolina»Sábado, 01/12/2008, 17:32 h.

La vida del celíaco es una constante carrera de obstáculos, y la del diabético, también. La alimentación que precisan es cara, carísima, y difícil de encontrar. Es muy triste no poderse desgravar ni un poquito de la cesta de la compra, no estás comprando esos alimentos por ser un ortoréxico sino para no ir de cabeza a un hospital. Para un mileurista es una odisea llegar a fin de mes cuando no puedes comprar alimentos baratos, como todos los que llevan gluten.

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